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Enojo de automovilistas y peatones genera la marcha de transportistas
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▲ Usuarios del transporte público debieron caminar largos tramos para llegar a su destino durante la marcha de concesionariosFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Miércoles 4 de septiembre de 2019, p. 32

Enojo, frustración, aglomeraciones, estrés por no llegar a tiempo a la escuela, al trabajo, al médico y saturación en el servicio del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro –que informó tuvo un aumento en la demanda de 25 por ciento–, así como claxons de conductores de vehículos y de motociclistas que no dejaban de sonar la tonada clásica del recordatorio familiar dirigida a los cientos de transportistas que colapsaron las principales vialidades y accesos a la Ciudad de México, fueron la constante.

Mamás corriendo con los hijos y jalando las mochilas con llantitas, empleadas en tacones lo mismo en Constituyentes, Reforma y Tlalpan; personas de la tercera edad esperando con angustia el término de la marcha para que pasara el camión sobre Tlalpan, porque no pueden subir escaleras para entrar al Metro, que además estaba a reventar; hombres caminando en paralelo a la marcha rumbo al Zócalo para llegar a su trabajo a pie, se observó conforme avanzaban las marchas.

Otras más, también de la tercera edad, en automóvil pero atrapadas porque no podían salir de Tlalpan para ir a su cita en el Centro Médico Siglo XXI fueron las historias repetidas de miles de personas afectadas por el caos vial que generaron los conductores de algunas de las 16 mil unidades del transporte público concesionado que a diario mueven cerca de 9 millones de personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Sólo las vendedoras de garnachas sobre Tlalpan estaban felices, porque para ellas la marcha no afectó la venta, al contrario, auguraban terminar más temprano.

Los motociclistas que se aferraron a circular como si se tratara de un día normal se aventaban sin importar si en su audacia arrollaban a alguien.

Por horas la ciudad estuvo convertida en un enorme estacionamiento. De los entrevistados al paso de la marcha nadie respaldó las demandas de los transportistas.

En medio del caos hicieron su aparición mujeres policías en bicicleta (en Lieja y Reforma). Eran parte de los mil uniformados que se perdieron entre los camiones, vagonetas, combis y metrobuses. Helicópteros Cóndor de la Secretaría de Seguridad Ciudadana sobrevolaron las movilizaciones, pero en los hechos nada pudieron hacer para no afectar la cotidianidad.