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Ni frío ni calor: cero por ciento // Crece precarización laboral

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a economía mexicana se yucataniza: ni frío ni calor, cero por ciento en el segundo trimestre del año, o si se prefiere 0.2 por ciento en los primeros seis meses de 2019 y 0.3 por ciento como tasa anualizada, proporciones que traducidas al castellano simple equivalen a nada, en cualquier de los casos. Y se mantendrá el raquitismo mientras no se intenten fórmulas alternativas que detonen crecimiento y desarrollo. No es tan complicado: con el mismo manual se obtendrán idénticos resultados.

En vía de mientras, el Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, ofrece un paseo por la situación laboral del país, la cual tampoco resulta grata. Va, pues.

La precarización del mercado laboral mexicano continúa exacerbándose. Lejos de observar una mejora, se aprecian condiciones para que dicho escenario permanezca vigente durante los meses por venir. El estancamiento por el que atraviesa la economía mexicana ha comenzado a reflejarse en la generación de empleo formal. Derivado de la recesión por la que atraviesa el sector secundario, el ritmo de crecimiento de las plazas laborales en manufacturas y construcción se ha visto reducido, actividades que tradicionalmente son las principales fuentes de empleo formal en nuestro país. De manera similar, el avance moderado de las actividades comerciales ha comenzado a reflejarse en un menor dinamismo en cuanto a la cantidad de personas que se dedican a dicha actividad.

Hasta julio pasado se dieron de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) 306 mil 14 trabajadores, la cifra más baja de los últimos seis años para un periodo igual. Esto se traduce en una caída de 42.4 por ciento en relación con el registro de julio de 2018. La industria de la transformación (manufacturas) continúa como la mayor generadora de empleo formal. Sin embargo, en su comparativo anual se reporta una caída de 45.6 por ciento en las primeras y de 35.9 por ciento en la segunda.

El problema no se limita a una menor generación de empleos, pues su calidad no es del todo favorable. La evidencia más palpable se aprecia en el nivel de ingresos que obtienen los trabajadores. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para el segundo trimestre del año reportó que la cantidad de individuos que perciben más de cinco salarios mínimos disminuyó 24.3 por ciento respecto del segundo trimestre de 2018, la caída de mayor magnitud desde que se tiene registro para las personas que se ubican en dicho rango salarial.

En cambio, la cantidad de personas que gana hasta un salario mínimo, cuando mucho, fue de 10 millones 891 mil, un crecimiento anualizado de 25.1 por ciento, el más elevado desde que se tiene registro. De esta forma, la población ocupada de nuestro país presenta una mayor concentración en los rangos salariales de menor ingreso.

Revertir el escenario donde la mayor parte de la población ocupada de nuestro país se encuentra ubicada en los niveles de ingreso más bajos resultará muy complicado de continuar con la actual tendencia de crecimiento económico. El estancamiento de la economía mexicana obedece principalmente a los malos resultados de las actividades secundarias. De acuerdo con el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), el sector secundario acumula siete meses consecutivos con variaciones anuales negativas, las cuales han ido incrementando su magnitud en periodos recientes. Además, las actividades terciarias, que habían fungido como el principal motor de crecimiento de la economía nacional, han comenzado a desacelerase, de tal forma que su IGAE más reciente no alcanzó ni uno por ciento.

Evitar que se agudice la precarización del mercado laboral debe ser el objetivo, pero será complicado en un escenario en el que la economía no puede alcanzar tasas sostenidas de crecimiento.

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