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Alemania devuelve a Israel los papeles del escritor Franz Kafka

Son 5 mil documentos que custodió Max Brod; ya suman 40 mil // Ese tesoro abre una ventana a la escena cultural de Europa de principios del siglo XX, consideran expertos

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▲ Uno de los 5 mil documentos conservados por Max Brod que ayer se entregaron a Israel, en su embajada en Berlín. En esos archivos se incluye una postal de Franz Kafka de 1910.Foto Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de mayo de 2019, p. 3

Berlín. Las autoridades alemanas entregaron ayer a Israel cerca de 5 mil documentos conservados por un amigo de Franz Kafka, un tesoro cuyos problemas pudieron haber salido de uno de los cuentos surrealistas del autor.

Entre los archivos devueltos hay una postal de Kafka de 1910 y documentos personales que mantuvo Max Brod. Los expertos creen que el archivo ofrece una ventana a la escena cultural y literaria europea de principios del siglo XX.

Son algunos de los 40 mil documentos, entre manuscritos, correspondencia, libretas y otros escritos que alguna vez pertenecieron a Brod, reunidos una vez más en la Biblioteca Nacional de Israel. Habían terminado en bóvedas de bancos en Suiza y Tel Aviv, un apartamento de Tel Aviv y una bodega en Wiesbaden, Alemania, donde la policía los encontró amontonados entre piezas de vanguardia rusa falsificadas.

‘‘Creo que él (Kafka) estaría sorprendido”, opinó el archivista de la Biblioteca Nacional Stefan Litt, quien ayudó a identificar los documentos recuperados en Alemania. ‘‘Él no habría podido inventar una trama mejor”.

Los documentos recuperados en Wiesbaden tienen poco que ver con Kafka, pero completan la colección de Max Brod y permiten conocer más a éste y su círculo, que incluía a Kafka y otros escritores, sostuvo Litt.

‘‘Este es un capítulo importante en el patrimonio de Max Brod”, evaluó. ‘‘Siempre es bueno que los investigadores tengan la imagen tan completa como sea posible”.

Tras la entrega formal de los documentos que hizo la policía federal alemana en la residencia del embajador de Israel en Berlín, el presidente de la Biblioteca Nacional, David Blumberg, prometió hacer accesible al público la colección completa.

‘‘Todo será publicado, todo será digitalizado para poderlo compartir con el mundo”, adelantó.

Kafka, un judío bohemio de Praga que vivió por un tiempo en Berlín, era amigo cercano de Brod, quien a su vez fue un escritor talentoso. Poco antes de su muerte a los 40 años por tuberculosis en 1924, Kafka heredó sus escritos a Brod y supuestamente le pidió que los quemara sin leerlos.

Brod publicó gran parte de la colección, incluyendo las novelas El proceso, El castillo y América, ayudando a establecer a Franz Kafka de manera póstuma como uno de los grandes autores del siglo XX. También llevó al inglés la palabra ‘‘kafkiano”, que sirve para describir situaciones extrañas, ilógicas o catastróficas como las que retrató Kafka en sus escritos.

Manuscrito de El proceso, subastado en 1.8 mdd

Después de que los nazis ocuparon la región de Sudetenland en Checoslovaquia en 1938, Brod escapó de la persecución con la colección completa hacia lo que entonces era Palestina bajo el gobierno británico. Cuando murió Brod, dejó a su secretaria personal, Esther Hoffe, a cargo de su patrimonio literario y le instruyó que transfiriera los papeles de Kafka a una institución académica.

Pero Hoffe mantuvo los papeles en su poder por cuatro décadas y vendió algunos, como el manuscrito original de El proceso de Kafka, que facturó 1.8 millones de dólares en una subasta 1988. Hoffe guardó algunos objetos en una bóveda de banco en Tel Aviv, otros en Suiza y unos más en su apartamento en Tel Aviv. Cuando murió la colección pasó a manos de sus dos hijas, quienes lucharon por mantenerla, pero eventualmente perdieron la batalla en la Corte Suprema de Israel en 2016.

La corte apoyó a la Biblioteca Nacional, cuyos abogados argumentaron que los papeles de Kafka eran ‘‘bienes culturales” pertenecientes al pueblo judío.

Las dos hijas de Hoffe ya murieron y los documentos almacenados en Israel están bajo cuidado de la Biblioteca Nacional. Los documentos que estaban en Suiza también llegarán pronto, luego de que la biblioteca ganó un caso en Zúrich el mes pasado.

Pero los documentos de Alemania habían sido robados del departamento de Hoffe hace una década.

Terminaron en manos de un galerista israelí que trató de venderlos en 2013 a un archivo literario alemán en Marbach, la misma institución que compró el manuscrito de El proceso en 1988. El archivo alemán reportó la oferta a la Biblioteca Nacional de Israel, que a su vez alertó a las autoridades, dijo Litt.

Los documentos resurgieron en la bodega de Wiesbaden usada por una banda internacional de falsificadores de pinturas que fue desmantelada por las autoridades alemanas ese mismo año, añadió. Desde entonces habían estado bajo resguardo de las autoridades alemanas mientras Litt y otros trataban de corroborar su origen.

En los documentos devueltos hay correspondencia entre Brod y su esposa, e incluso algunas de sus libretas de preparatoria.

‘‘No cabe duda que estos materiales eran parte de sus documentos”, refirió Litt.

El manuscrito de El proceso fue adquirido adecuadamente por el Archivo Literario Alemán en una subasta de Sotheby’s en 1988 y la Biblioteca Nacional no puede reclamarlos, recordó.

‘‘Nos alegra que esté en buenas manos”, festejó Stefan Litt.

Max Brod, quien murió en 1968, contribuyó a hacer célebre la obra del autor de La metamorfosis al publicar algunas de sus novelas más importantes después de su muerte y en contra de la voluntad de Kafka. Este archivo aún es relevante en la actualidad. Como la mayoría de los libros de Kafka no fueron publicados en vida, cualquier manuscrito puede tratarse de una potencial texto inédito del escritor de Praga, uno de los autores más célebres en lengua alemana del siglo XX.

En 2003 dos israelíes examinaron los archivos literarios alemanes de Marbach, en el sur de Alemania, y potenciales compradores privados aseguraron haberse hecho con documentos inéditos de Brod, escritor y periodista.