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Estrenan Me llamaban King Tiger en el circuito 3X3 de Ambulante
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▲ Fotograma del documental de Estrada Soto
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 7 de abril de 2019, p. 5

La Guerra de Intervención estadunidense en México no sólo entregó más de la mitad del territorio –2 millones 100 mil kilómetros cuadrados– de la joven nación que apenas un cuarto de siglo atrás había logrado su Independencia, sino que significó desplazar dramáticamente la frontera, encapsulando a los compatriotas que por generaciones habían residido ahí en un nuevo país, que les resultó hostil y con el paso de las décadas fue confiscándoles sus tierras, fruto de las antiguas encomiendas otorgadas por la corona española, conocidas como mercedes reales.

Fíjate que el despojo ocurrió gradualmente y de distintas maneras. Primero, al no reconocer la propiedad comunal, porque las mercedes eran para encomenderos, pero también para familias, y Estados Unidos solamente reconocía la propiedad privada. En otro casos simplemente negaban la existencia de estos títulos de propiedad o, por ejemplo, unos personajes me contaban que su familia tenía 5 mil cabezas de borregos y en una nevada muy fuerte se murieron 4 mil; entonces, el permiso para pastar se les redujo a la quinta parte y jamás pudieron recuperar esa otra parte del terreno. Muchos de estos terrenos fueron entregados a estadunidenses o convertidos en los parques nacionales que existen en todo el suroeste, muchos de los cuales tenían propietarios mexicanos, explica el documentalista juarense Ángel Estrada Soto.

Esta situación provocó la aparición del líder chicano más invisibilizado, ignorado pero radical desde mediados de los años 50 y hasta bien entrados los 70, el texano Reies López Tijerina (Fall City, 1923-El Paso, 2015).

Ante lo infructuoso de sus demandas, el activista también llamado King Tiger o El Malcolm X chicano, popularizó estas demandas, primero con la emisión radiofónica The Voice of Justice y luego decidió formar en Nuevo México La Alianza Federal de Mercedes, que tuvo amplio arrastre popular.

Precisamente de ahí viene toda esta fuerza en la lucha de Tijerina, que tiene que ver con el despojo pero no a México, sino a los propietarios de esas tierras y a sus familias que no tenían la idea de querer regresar a México. Nuestro gobierno ofreció terrenos a los que habitaban esos territorios y ellos optaron por quedarse ahí. Entonces, la lucha tiene que ver más con la tierra de los propietarios particulares y con el respeto a la cultura que se reivindicaba como indohispana, ni siquiera mexicana o chicana, y parte de eso era la defensa del idioma, de las tradiciones, pero no la de un Estado-nación, no querían regresar a México, al contrario, toda su lucha fue por seguir habitando esos territorios que les pertenecían y recuperar la propiedad, explica.

A diferencia de lo que ocurre con la figura de César Chávez, el líder chicano plenamente aceptado con cuyo nombre se han bautizado calles y escuelas, además de tener un día conmemorativo –decretado por el ex presidente Barack Obama–, el 31 de marzo, ya que siempre se condujo dentro de la legalidad, y su demanda era muy específica por los derechos laborales de quienes radicaban legalmente en Estados Unidos y llegó a deslindarse de los indocumentados, con Reies Tijerina ocurrió todo lo contrario, pues no sólo se buscó eliminarlo a él, sino a todo su legado porque es muy peligroso, hasta la fecha.

Más que un activista

Así, cuando Ángel comenzó a investigar en torno a su figura, descubrió que la información disponible era escasa y solamente concentraba en su activismo político y sobre el asalto a la corte de Tierra Amarilla, “el evento más espectacular y mediático que hubo en su trayectoria”, pero al encontrarse con el propio Reies Tijerina viviendo en una humilde casa en Ciudad Juárez, su personalidad, su mirada, su forma de hablar le generó mucha inquietud. “Eso me llevó a intuir que había algo más que su sólo activismo político, que fue lo que descubrí después de tiempo de hablar con él y e insistirle.

Una vez me dijo que había cosas de las que no hablaba porque la gente todavía no estaba preparado y fue cuando me empezó a hablar de sus visiones, de sus convicciones religiosas. Ahí terminé de engancharme con la historia porque me di cuenta de que la parte del activista, que es bastante heroica y épica, era un solo lado y esta otra faceta le daba mucho volumen al personaje, mostraba un lado oscuro, lo hacía mucho más complejo, porque llevaba a lo íntimo, a la relación tan tormentosa y destructiva con su familia y sus propios hijos, con esas convicciones religiosas en las que su misión de recuperar la tierra era casi bíblica, en que la familia era algo sacrificable al igual que la integridad personal, en función de esa misión casi divina que le había sido encomendada, rememora.

Así nació el documental Me llamaban King Tiger (México, 2017), que desde el viernes 5 de abril forma parte de la Gira de Exhibición Nacional 3x3, de Ambulante y La Maroma Producciones, primero en la Cineteca Nacional y luego en 30 sedes de 15 estados este mes.

Las vía legal para luchar por las tierras en la corte estadunidense le fue cerrada a Reies Tijerina, el gobierno de Estados Unidos sencillamente desechó sus peticiones, por lo que empezó a radicalizar sus protestas, primero con la toma del anfiteatro Echo Park donde estableció simbólicamente una república independiente, la de San Joaquín de Río de Chama, toma prisioneros a los guardias, pues antiguamente era la antigua merced de San Joaquín de Río de Chama. Acto seguido, varios integrantes de la alianza fueron apresados sin ningún motivo, y es cuando decide ir a rescatarlos asaltando por la vía armada la corte de Amarillo en un abierto desafío al sistema de justicia de Nuevo México.

Eso tiene que ver con una cerrazón que es, precisamente, a la que estamos volviendo ahora, en la administración de Donald Trump para recibir solicitudes de asilo, por ejemplo, cuando legalmente tienen la obligación de procesarlas. Eso y la precarización de los habitantes que no son blancos. Por eso Tijerina tuvo todo este apoyo popular, porque había una precarización en que descendientes de mexicanos eran ciudadanos de tercera o cuarta categoría. Había toda una estructura que los marginalizaba, mismas estructuras que ahora vemos que se reacomodan y que precarizan a todo aquel que no es blanco y sobre todo si es inmigrante de las regiones no convenientes, finaliza.