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¡Cataluña acusa!
H

e tomado este título, ¡Cataluña acusa!, en homenaje a un librito que se publicó en México a fines de la década de 1940 y causó gran impacto en la España franquista que había procurado ocultar la existencia en nuestro país de un enorme conjunto de exiliados de gran calidad.

Bien sabido es que el gobierno de aquel Caudillo de España por la gracia de Dios se había ensañado de manera especial con los catalanes, de manera que ese destello de que el catalanismo sobrevivía abiertamente entre nosotros los cogió por sorpresa.

Lo interesante es que, en esencia, la denuncia catalana de entonces tiene una gran semejanza con la que se ha producido en los días pasados durante el juicio que se le ha impuesto a un puñado de independentistas catalanes por haber realizado un sufragio, contra viento y marea, en el que se demostró que había en ese país por lo menos 3 millones de votantes completamente en favor de una República Catalana.

Los argumentos acusatorios han representado una verdadera pantomima de incoherencias y fragilidad legal, pero han dado lugar a respuestas que se han convertido en una denuncia pública al régimen español y en la demostración de lo mucho que tiene de fascista.

Por un lado, destaca el brillante aserto de Su Majestad en el sentido de que la democracia debe someterse a las leyes y no al revés… ¡Así, pues, jueces totalitarios, pueden hacer lo que les dé la gana con leyes preparadas a modo! Ha sido una exhibición de la vergonzosa incapacidad de sus juzgadores la que han hecho los detenidos, misma que ha dejado en claro que su calidad humana es muy superior a los resabios de la justicia franquista con que se están enfrentando.

Vale decir que varios de ellos fueron elegidos legalmente por el sufragio popular y en cualquier país que no fuera tan salvaje tendrían fuero. Dicho de otro modo: la justicia española se pasó alegremente por el arco del triunfo la democrática voluntad.

Por otro lado, resulta hasta patético y cómico el respaldo político que han querido dar a los jueces tanto autoridades policiacas como los pujantes grupos de derecha en un país donde se pueden mover como pez en el agua.

Baste recordar lo que ya se comentó en este mismo periódico del llamado policial para someter a un pueblo catalán que había rechazado por la fuerza su presencia… finalmente, resultó que el dicho lugar ni siquiera existía.

También vale tener presente el agresivo discurso del dirigente de Vox, un señor de apellido Abascal, lo mismo que los afamados cristeros y sinarquistas mexicanos, amenazando desde la tribuna con que llenarán las cunetas de independentistas catalanes.

Otro detalle es un periódico de Ferrol, cuna del asesino Franco, que muestra una foto de supuestos independentistas enmascarados incendiando y bloqueando una autopista de Cataluña durante la pasada huelga del 21 de febrero. Lo divertido, que exhibe el talento de esa gente, es que en el fondo se ve un letrero que dice que la ciudad de León está a 77 kilómetros, cuando si fuera cierto el lugar, debería hablar, por lo menos, de 450. Quiere decir que la foto se tomó cerca de Galicia y muy lejos de Cataluña…

El extraordinario y envidiable pacifismo de los catalanes es algo que no puede tolerar la gran mayoría facha del pueblo español. Por eso se quieren independizar los catalanes: ¡son muy diferentes!