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Cosas buenas del FAOT

Álamos, Son.

Q

uizá debido a las infaltables razones presupuestales que se esgrimen por doquier para justificar un generalizado empobrecimiento de nuestro quehacer cultural, este año el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) que se realiza desde hace tres décadas y media en este pequeño pueblo sonorense tiene un perfil cabalmente nacional. Han brillado por su ausencia las figuras de talla mundial que en años anteriores pisaron estas tierras para cantar en enero. Ello no ha impedido, sin embargo, que en la programación de sus primeros seis días hayan surgido algunos destellos musicales que vale la pena señalar.

Con un recital basado en Verdi, Puccini, Catalani y un poco de zarzuela, la internacional soprano mexicana María Katzarava refrendó su bien labrada reputación, exhibiendo su voz redonda, potente, dramática, y cantando con convicción fragmentos de los papeles de divas rabiosas que tan bien le quedan. Muy completa como cantante, muy completa como intérprete, María Katzarava realizó una presentación de alto nivel, acompañada por Felix Krieger al frente de la Orquesta Filarmónica de Sonora.

A su vez, cuatro jóvenes cantantes del Estudio de la Ópera de Bellas Artes, que coordina José Octavio Sosa, ofrecieron un recital que dejó ver y escuchar que allí se trabaja en serio y con exigencia. Más allá de las pinceladas de madurez que faltan, Akemi Endo, Alejandro Luévanos, David Echeverría y Tomás Castellanos exhibieron un buen nivel de canto, algunos con más aplomo escénico que otros, y con la ventaja de que trabajaron un repertorio nada complaciente: Mozart, Rajmaninov, Verdi, Massenet, Puccini, y un poco de zarzuela, todo ello evadiendo intencionadamente el lugar común. Particularmente destacada esa noche la combinación de la buena voz y la buena vocación actoral del barítono Tomás Castellanos.

Otra de las Noches de Gala del FAOT estuvo dedicada a una estimable puesta en escena de la ópera de cámara, La médium, de Gian Carlo Menotti. Dada la parquedad de recursos y elementos técnicos disponibles, la parte escénica fue bien resuelta con unos cuantos elementos de escenografía y utilería, y el resto se perfiló a través de la iluminación. El resultado general de esta puesta de La médium, dirigida por Jorge Vargas, y acompañada a piano, cimentó buena parte de su eficacia en que el estilo se orientó más hacia el aspecto melancólico del asunto, y menos hacia la historia de fantasmas. El rendimiento de los cantantes, bueno en general, aunque en algunos casos con una pronunciación no del todo adecuada del inglés.

Es probable que la sorpresa más agradable de lo que va del FAOT haya sido el recital de la joven mezzosoprano sonorense Paola Gutiérrez. Especialista en música antigua, cantó expertamente un delicioso programa de arias de Händel, Vivaldi y Broschi, con una voz amplia, de rico color, expresiva, poderosa y controlada en todo su registro.

Melismas, fraseo, trinos, ornamentos, todo bien perfilado, todo puesto en su lugar y, por si fuera poco, todo muy bien actuado a pesar del limitado formato de arias en concierto. Galardonada apenas la noche anterior por el FAOT como Talento Joven en Canto Operístico, Paola Gutiérrez demostró que tiene todo lo necesario para convertirse en una sólida figura en el ámbito de la música antigua, que en nuestro país todavía es incipiente.

Mucho ayudó a su éxito la seriedad y preparación del ensamble Metropoli Antiqva, que la acompañó con mucha solidez, y que lució sus propias cualidades en los conciertos instrumentales (Vivaldi, Corelli) que ejecutó. ¡Qué agradable experiencia es escuchar un repertorio de esta naturaleza, bien interpretado en el estilo que le corresponde! Porque, hay que decirlo, algunos participantes en esta edición número 35 del FAOT se han quedado cortos en este rubro, más allá de la pertinencia de sus respectivas cualidades técnicas.

A destacar, también, una decorosa versión de la Misa a Buenos Aires, de Martín Palmeri, dirigida por Héctor Acosta, y una evocativa velada dedicada a recordar a Chavela Vargas, muy bien cantada y tocada por la mezzosoprano Eva María Santana y Los Macorinos.