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México: economía aburrida // FMI: frivolidad garantizada

¿P

uede calificarse de aburrido el desarrollo prófugo, la falta de crecimiento, la creciente desigualdad, el sostenido avance de la pobreza, la brutal concentración del ingreso y la riqueza, la acelerada pérdida de poder adquisitivo, la precarización del empleo, la informalidad y las demás gracias del modelo económico impuesto y aplicado en México a partir del sexenio de Miguel de la Madrid?

Pues el Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que sí, que ese es el calificativo adecuado para definir el comportamiento y los resultados económicos del modelo neoliberal defendido a capa y espada a lo largo de los pasados 36 años, a lo largo de los cuales seis gobiernos afirmaron que México va por el camino correcto.

Así, con tal criterio, resultaría que la creciente deuda social del país, por un lado, y la brutal concentración del ingreso y la riqueza, por el otro, resultante de tres décadas y media de política neoliberal, son aburridas. ¿Por qué?

Bueno, porque en el Fondo Monetario Internacional solemos decir que México es un país muy aburrido, pues su economía sólo ha crecido a una tasa anual de 2 por ciento en 15 años (en realidad es el promedio de los pasados 36 años) y tiene inflación estable de alrededor de 3 por ciento ( La Jornada, Susana González).

Y lo dice uno de los arquitectos del México moderno (neoliberales dixit), Alejandro Werner, quien fuera subsecretario de Hacienda en el calderonato y ex director de Estudios Económicos en el Banco de México, y actualmente director para el hemisferio norte del FMI.

Durante el periodo de aburrimiento económico (de Miguel de la Madrid a Enrique Peña Nieto) el ritmo de crecimiento del producto interno bruto mexicano a duras penas promedió 2 por ciento, es decir, tres veces menos de lo registrado en el México premoderno (de Lázaro Cárdenas a José López Portillo, con un promedio de 6 por ciento), mientras la pobreza se incrementó a paso veloz, el poder adquisitivo se desplomó y la concentración del ingreso y la riqueza avanzó a más no poder.

Todo indica, de acuerdo con el frívolo Alejandro Werner, que para el FMI crecer 2 por ciento anual no es una señal de alarma (dado el creciente costo social), sino de simple aburrimiento. Y lo dice uno de los altos funcionarios del organismo que, junto con el Banco Mundial y la graciosa colaboración de seis gobiernos neoliberales, impuso a México el fallido modelo económico (reformas estructurales, draconianos planes de ajuste, créditos condicionados, privatización a ultranza y bellezas por el estilo) que sólo generó pobreza y desigualdad, por un lado, y fortunas de ensueño para una minoría.

Se supone que el modelito llegó a su fin. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, promete duplicar la tasa interna de crecimiento económico, es decir, llevarla a 4 por ciento anual, para que la máquina vuelva a funcionar. Aún así, bajo el criterio del FMI, México se mantendría como un país terriblemente aburrido, porque requiere no menos de 6 por ciento anual para comenzar a salir del hoyo en el que los neoliberales lo dejaron.

Qué aburrido, pues. Pero, como ejemplo, en un buen tramo de esos mismos 36 años la economía de China creció 10 por ciento anual como promedio (ahora lo hace por arriba de 6 por ciento) y la de India 7 por ciento anual, de tal suerte que, con el criterio del FMI, las naciones asiáticas también serían aburridas, aunque en ese periodo la primera rápidamente se convirtió en una potencia mundial y la segunda va que vuela para allá, con alto desarrollo social en ambos casos, mientras México se quedó atornillado en el sótano (el camino correcto que tanto presumieron seis gobiernos neoliberales al hilo), con un creciente inventario de pobres, y de allí no se mueve.

Las rebanadas del pastel

Entonces, si de aburrimiento se trata, pues en esos 36 años los mexicanos mejor se hubieran aburrido como los chinos.

Twitter: @cafevega