Opinión
Ver día anteriorDomingo 9 de diciembre de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
No sólo de pan

De constituir ciudadanía

S

i no se nace siendo humano, sino que el potencial humano se construye en sociedad, del mismo modo no se nace siendo ciudadano, sino que éste es un estatus individual que se construye colectivamente construyendo ciudadanía. Construir y constituir, construcción y constitución son conceptos muy próximos en cuanto a los procesos que parten de una posibilidad para llegar a una realidad.

La constitución moral, propuesta por el presidente López Obrador, debería llamarse con mayor justeza constitución ciudadana, pues ésta debe ser resultado de una construcción colectiva que constituya a cada quien en un ser social reflexivo, capaz de llegar a consensos y establecer una guía cuya finalidad sería la felicidad construida y compartida entre todos. Y que no se tenga falso pudor al hablar de felicidad, porque si bien ser feliz es un estado psíquico individual, la colectividad puede obtener un estatuto razonable de felicidad y, en ese contexto, ayudar a sus miembros a superar la infelicidad particular.

La sociedad mexicana es infeliz desde hace al menos 30 años por poner un principio al dolor, pero en realidad nuestro pueblo fundador lo es desde hace más de cinco siglos. La humanidad es infeliz desde que las comunidades perdieron su soberanía, sus derechos sobre sus bienes materiales y riquezas inmateriales, aunque, en compensación, siempre hubo lúcidos personajes que, con sus seguidores, aportaron sustento a la esperanza con que los pueblos pudieron sobrevivir a los peores sufrimientos colectivos.

La constitución ciudadana de los mexicanos, del primer cuarto del siglo XXI, se armará con el entretejido de la memoria y la confianza en nosotros mismos. Constituirnos reconstruyendo los lazos de solidaridad deshilachados por el egoísmo del neoliberalismo, por el miedo a la sorda violencia de una guerra intestina no declarada, pero ejecutada a ciencia y paciencia de la autoridad que mira hacia el lado de la abundancia que cree merecer y se lo repite en sus impúdicas oraciones al dios dinero.

La constitución ciudadana irá en la perspectiva común de alcanzar algo aproximado a la felicidad social, donde puedan desarrollarse sentimientos de plenitud, emociones que transmutan a cada ser en su propio ser ideal, donde la infancia sea como la pintan y la vejez un pasaje sereno acompañado de amor, o no será. Muchos quieren aportar ideas para la constitución moral que un puñado de escribanos consensuarían en artículos, como una guía a seguir. Pero no: somos todos quienes la haremos emanar de nosotros mismos con nuestra conducta y fidelidad a nuestros principios, sólo así podremos transmitirlos a las nuevas generaciones.