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Ver día anteriorDomingo 23 de septiembre de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Algunas propuestas
E

s necesario reconstruir y reorientar la sociedad sobre nuevas bases éticas y responder a los terribles desafíos que plantean el desastre ecológico mundial, la crisis de civilización que vivimos y las amenazas bélicas siempre presentes.

Propongo algunas ideas (ni nuevas ni originales) para aprovechar la particular situación política local en la que las cámaras de Diputados y de Senadores responden a un gobierno que deberá instalarse recién en diciembre y, mientras tanto, tienen la tarea urgente de discutir el nuevo país ofrecido. Por supuesto, la realización de cada una de ellas, así como la reorganización del modo de vida, tiene como condición sine qua non una fuerte movilización popular organizada y con alto grado de conciencia durant un proceso largo y gradual.

1. Habrá que pasar de la prioridad absoluta dada la ganancia, a una economía con prioridad comunitaria y ecológica, basada en la producción de objetos de uso local y de maquinarias y herramientas industriales. Será necesario diseñar y planificar los centros urbanos para que resistan terremotos y huracanes cada vez más fuertes y crear un cinturón periurbano de granjas y huertos al mismo tiempo que se reforestan miles de hectáreas.

Todo lo que se apruebe deberá tener en cuenta la ecología (tratamiento de aguas servidas y desagües, reducción drástica de los desperdicios prohibir la producción de envases plásticos no degradables, reciclado de residuos sólidos y líquidos). De una agricultura basada en agroquímicos habrá que pasar a otra que utilice fertilizantes naturales y los insectos y pájaros depredadores de los insectos y hongos dañinos.

2. México tiene algunas de las personas más ricas del planeta y una mayoría de pobres: la reducción de las desigualdades (y la supresión de la miseria extrema) debe ser la primera tarea de todo gobierno que se diga progresista. Eso implica acabar con las bases de la migración a Estados Unidos protegiendo la economía campesina y el desarrollo rural.

Exige también eliminar el desempleo y la desocupación disfrazada (trabajo informal o interino) reduciendo los horarios de trabajo para que laboren todos y puedan así mejorar su consumo de alimentos, su educación y, claro, su calidad de vida y de vivienda.

Asimismo, más tiempo libre para los trabajadores permitirá a éstos también ayudar a sus hijos –lo que reducirá la delincuencia– o atender huertos y elevar su educación y cultura.

Las nuevas tecnologías aumentan mucho la productividad y reducen el costo de producción por unidad. Los horarios actuales prolongados sólo sirven para dar una gigantesca ganancia a los capitalistas. Como se demostró cuando éstos se vieron obligados a abandonar las jornadas de 12 horas, la reducción de horarios hará aún más productivo el trabajo. La transición entre los dos sistemas de horarios podrá ser financiada reduciendo la superexplotación y, en parte, por un impuesto ecológico a las grandes empresas contaminantes.

3. Nuestro país también sufre en el norte una fuerte desertificación y una depredación del suelo, el subsuelo y el agua. Pero en el sur mantiene aún, por su escaso desarrollo capitalista, una gran biodiversidad vital para todo el planeta y vastos recursos de todo tipo hoy amenazados por la avidez y el despojo mediante el productivismo y el extractivismo. Es necesario y posible intentar recuperar, en parte, los territorios afectados en el centro-norte y salvar del despojo y desarrollar de modo sustentable los territorios sureños que por fortuna tienen hoy una menor densidad de explotaciones capitalistas.

No es posible, por ejemplo, que Coca Cola embotelle la poca agua disponible para la agricultura y el consumo humano. Es necesario prohibir las industrias depredadoras o contaminadoras y crear agroindustrias locales que no afecten el equilibrio ambiental, no contaminen gravemente ni desperdicien energía ni recursos al tener que recurrir a fletes a larga distancia por camiones.

Con los propios trabajadores de la industria automotriz hay que encontrar una fuente sustitutiva de empleo local, promoviendo el transporte público y haciendo un censo de las necesidades y de los recursos disponibles en la región para que trabajen en puestos no dependientes de las energías fósiles.

Al mismo tiempo es necesario acordar con los pobladores la utilización comunitaria de los recursos hídricos, geotérmicos, eólicos o solares para la producción de energía renovable.

4. La economía mexicana –marcada en su primera fase por el despojo colonial y, después, por la monoproducción de henequén, azúcar o petróleo dictada por las necesidades del imperialismo– debe ser reconstruida con respeto por la naturaleza y dándose prioridad a la provisión de alimentos sanos y variados que permitan reducir drásticamente la diabetes, la obesidad y los infartos debido a un tipo de consumo imitado, importado y dañino.

Para eso hay que modificar radicalmente la distribución nacional de alimentos y bienes y la producción y consumo de energía y los bienes con alto nivel de energía contaminadora o con desperdicio de recursos (envases complicados y costosos que provocan la destrucción de bosques).