Sociedad y Justicia
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Evidencias contra 300 sacerdotes

Nuevo escándalo en EU de abusos cometidos por curas católicos

Presentan informe de mil 400 páginas sobre casos de agresión a menores ocurridos en casi todas las diócesis de Pensilvania

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▲ Reacción de familiares y víctimas de los abusos cometidos por sacerdotes, cuando el abogado Josh Shapiro habla ante medios de comunicación en Pensilvania.Foto Ap
The Independent, Afp y Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de agosto de 2018, p. 35

Nueva York

Más de mil menores de edad fueron víctimas, durante décadas, de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica en Pensilvania, reveló este martes una gigantesca investigación judicial en Estados Unidos que halló evidencia creíble contra más de 300 curas.

La investigación, considerada la más exhaustiva en la Iglesia católica estadunidense, provocó la inculpación de dos sacerdotes, aunque la mayoría de los crímenes ocurrió hace tanto tiempo que los delitos ya prescribieron y muchos de los abusadores han muerto.

Las indagatorias se realizaron durante 18 meses, y revelaron un encubrimiento sistemático de los abusos por parte de funcionarios eclesiásticos en Pensilvania y el Vaticano.

Los investigadores, quienes escucharon a decenas de testigos y revisaron más de medio millón de documentos de casi todas las diócesis de Pensilvania, creen que el número real de niños abusados alcanza miles, incluidos los casos de los que tuvieron miedo a denunciar o cuyos archivos se perdieron.

La mayoría de las víctimas eran niños, pero también hubo niñas. Algunos eran adolescentes, muchos eran prepúberes. Algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía, señaló el informe de mil 400 páginas sobre el abuso sexual de menores ocurrido en casi todas las diócesis del estado de Pensilvania, a excepción de dos.

Algunos fueron forzados a masturbar a sus atacantes, o fueron manoseados por ellos. Otros fueron violados, pero en todos los casos hubo jerarcas eclesiásticos que prefirieron proteger a los abusadores y a su institución por encima de todo, apuntó el informe redactado por un gran jurado al que le fueron entregadas las conclusiones de la investigación.

Un cura violó a una niña de siete años en un hospital luego de que fue operada para extirparle las amígdalas. Otro niño tomó un vaso de jugo y se despertó al día siguiente con el ano sangrando y sin memoria de lo ocurrido, precisó el informe.

Para muchas víctimas este informe del gran jurado hace justicia, dijo a la prensa el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro.

A raíz del encubrimiento, casi cada instancia de abuso que hallamos es demasiado antigua como para presentar cargos, se lamentan en el documento. Aunque menciona a dos curas que a raíz de la investigación han sido indiciados: uno está denunciado por eyacular en la boca de una niña de siete años y el otro por agredir sexualmente a dos niños durante años, hasta 2010. Además, advierte que puede haber más encauzamientos en el futuro.

Estamos enfermos por todos los crímenes que no serán castigados ni compensados. Este informe es nuestro único recurso. Tanto a los depredadores sexuales como a aquellos que los encubrieron, vamos a llamarlos por sus nombres y describiremos lo que hicieron.

El gran jurado propuso varias medidas, como reformar la ley para alargar el plazo de prescripción de los delitos de abuso sexual contra menores, dar más tiempo a las víctimas para presentar demandas civiles y endurecer la legislación que obliga a reportar los abusos.

Entre 5 mil 700 y 10 mil sacerdotes católicos han sido denunciados por acoso sexual en Estados Unidos, pero sólo un par de cientos han sido juzgados, condenados y sentenciados por sus crímenes, según la organización no gubernamental Bishop Accountability.

Desde el estallido de la crisis por denuncias de pedofilia, la Iglesia católica estadunidense ha gastado más de 3 mil millones de dólares en acuerdos con las víctimas, señala Bishop Accountability; la organización identificó acuerdos con 5 mil 679 supuestas víctimas, un tercio de las 15 mil 235 denuncias que los obispos recibieron hasta 2009. Una estimación sugiere que en el país hay 100 mil personas violentadas