Opinión
Ver día anteriorSábado 23 de junio de 2018Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Los gringos enseñaron la oreja
A

la frase fulano enseña la oreja con lo que quería decir que daba muestras de quien realmente era y lo que era resultaba ser muy desagradable.

Estoy seguro de que si el hombre viviera, con la separación de familias y su retiro del Consejo de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, hubiera dicho precisamente que los gringos enseñaron la oreja; es decir, mostraron su verdadera ralea.

En el fondo, decía un sicólogo, D. Trump ha servido para que emerja un sentimiento colectivo muy generalizado en la Unión Americana que estaba ahí, en el subconsciente, y que no se solía mostrar recientemente por considerarse políticamente incorrecto. Pero la figura de este gringo típico –racista, mentiroso, tramposo y ladrón– ha dado lugar precisamente a que todos les podamos ver la oreja.

Mientras el mundo entero manifiesta su inconformidad y rechazo, no parecía importunarlos porque están convencidos de que el mundo son solamente ellos, pero finalmente Trump se rajó.

La esposa del presidente, por su parte, informa que comentó con doña Letizia, la reina de España, la forma de impactar positivamente a los niños.

Como hubiera dicho don Juan López, un viejo sabio de Guadalajara, la reunión de ambas primeras damas fue como si se juntara la ronda con los piteros con ánimo de no dejar dormir a nadie.

Cuesta mucho trabajo imaginar cómo podrían ambas impactar positivamente en los niños, a menos de que, para ellas, la palabra signifique algo totalmente diferente que para los simples mortales.

Chueco o derecho, el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU es uno de los pocos foros mundiales en defensa de valores tan maltrechos en este civilizado y neoliberal siglo XXI.

No digo que las cosas antes hayan ido mejor, pero dicho Consejo muestra que hay más conciencia actualmente de la necesidad de defenderlos, y la salida de Estados Unidos es una muestra patente de que a su gobierno los derechos humanos les importan una pura y dos con sal.

¿Qué respeto podemos esperar de ese gobierno hacia niños pobres del tercer mundo? Pues absolutamente ninguno.

De ahí, por caso, que incluso hayan prohibido el acceso de un senador demócrata a las deplorables instalaciones de un campo de concentración para tales niños del estado de Texas.

Por otra parte, no sabemos si el señor canciller Videgaray ande en apuros con su conciencia. Después de cacarear el huevo de su amistad con gente cercana a Trump, ante tal agravio no dio para más que una nota de protesta…

Si hasta hace poco corría a Washington con cualquier excusa para hacerles la barba, ¿por qué no se planta ahora en el mismo lugar para sacudirles el árbol genealógico y protestar con verdadera energía?

Simplemente porque está mucho más cerca de la política exterior entreguista que inició Vicente Fox que de aquella línea internacional mexicana que nos permitía ir por el mundo con la frente en alto. Pienso ahora en Luis I. Rodríguez o Gilberto Bosques, y en tantos otros, como Gonzalo Martínez Corbalá y Rosario Green, que deben estar retorciéndose ahora en sus tumbas por la falta de dignidad de nuestra cancillería.