Sociedad y Justicia
Ver día anteriorViernes 28 de abril de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Políticas oficiales buscan desaparecerla, dicen en presentación de libro

La milpa, sistema económico y de salud, señalan especialistas

Destacan valor del maíz y otras plantaa para la alimentación de mexicanos

Foto
Desde tiempos inmemoriales, el maíz se siembra entreverado con muchas plantas, y también es notorio que la alimentación de los antiguos mexicanos era variada, diversidad que provenía de la milpa, destaca el filósofo Armando Bartra. La imagen, en un cultivo de Xochitepec, GuerreroFoto José Carlo González
 
Periódico La Jornada
Viernes 28 de abril de 2017, p. 35

La milpa y gran variedad de verduras, hierbas comestibles, diversidad de frijol y, sobre todo de maíz, ha sido la base de la alimentación de los mexicanos: infinidad de platillos se realizan con esos productos. Aún así, las políticas gubernamentales la han minimizado y se busca desaparecer con el cultivo de transgénicos para realizar monocultivos.

Plantearon lo anterior algunos de los autores del libro Hagamos milpa, fortalezcamos la agricultura campesina, coordinado por Adelita San Vicente, durante la presentación del texto el miércoles por la tarde en el Museo de Culturas Populares.

El filósofo Armando Bartraseñaló que desde tiempos inmemoriales, el maíz se siembra entreverado con muchas plantas, y también es notorio que la alimentación de los antiguos mexicanos era variada. Diversidad que proveían la milpa, la recolección, la caza, la pesca. El maíz era importante, pero no estaba solo en la parcela, en la cocina.

Añadió que a diferencia de cereales de clima templado, como el trigo, el maíz y los ecosistemas en que prospera convocan un tipo de siembra plural, entreverada. No se maneja como las plantaciones, sino más bien como los jardines. Más que a la especialización, el maíz es proclive al sistema diverso y complejo que es la milpa; quienes domesticaron el maíz eran conscientes de esto. es una agricultura multicolor y sofisticada, apuntó.

Múltiples razas y variedades

Cristina Barros, maestra en letras, quien ha investigado los aspectos históricos de la cocina mexicana, resaltó temas importantes que manejaron los autores; destacó que 75 por ciento del maíz sembrado corresponde a múltiples razas y variedades: tal riqueza es impensable respecto de ninguna otra planta. La milpa no es sólo maíz, explicó, aunque esta planta prodigiosa sea su eje y hay al menos tres variedades: pinto, amarillo y blanco. Entre las verduras están calabazas, chayote, yuca, chícharo, haba, chilacayote, coliflor, cilantro y camote. Algunas variedades de frijol. Plantas que tienen diversos usos en el cultivo agrícola; de la calabaza se aprovecha la flor, el fruto tierno o maduro. No menos importantes son los quelites, o hierbas comestibles que brotan en verano, agregó.

Por su parte, Rafael Calderón, agroecólogo, comenzó por enumerar algunos de los platillos que se realizan a partir de diversas variedades de maíz: tlacoyos, tortillas azules, papadzules, salbutes, panuchos. Aseveró que en la agroecología está la solución a los problemas de la alimentación. Se preguntó por qué la apuesta al monocultivo, si nuestra alimentación entre más variada, es más rica.

En su intervención, Yolanda Massieu, especialista en economía agrícola, pionera en el estudio de la biotecnología en México, aseveró que algunos científicos ven a los campesinos como atrasados, alguien a quien hay que modernizar, y endiosan la agricultura industrial como la única que puede producir alimentos. El abandono de parcelas, que la gente dejara el campo, fue una política intencional, reiterada, permanente. “Los alimentos agroecológicos se han vuelto producto gourmet”.

Arnulfo Melo, productor de Milpa Alta, resumió: la milpa es un sistema económico, un sistema de salud. Tiene la riqueza nutricional de los abuelos, que tuvieron el privilegio de contar con alimentos sanos. Cada año, cada siembra genera un conocimiento. Es ese maíz que nos habla. El libro fue realizado por 20 autores, entre campesinos, académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales, resultado de la Segunda feria de la biodiversidad realizada en la UAM Xochimilco en 2013.