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Luis de Llano Macedo publica libro que pretende quitar fachada frívola del productor

“La televisión, caja idiota que sigue siendo de una pasión increíble”

Continúa siendo el medio más democrático que existe: la apagas o le cambias, asegura en entrevista con La Jornada

Fue juzgado por haber hecho grupos de plástico y traicionado al rock mexicano, pero a todo le entré, afirma el creador del festival de Avándaro

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En la tv hice de todo: jalacables, office boy, operador y director de cámaras..., comenta Luis de LlanoFoto Rumania Olivares
 
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de agosto de 2016, p. 8

Su madre, la actriz y productora Rita Macedo, figura del cine nacional, se lo dijo una vez: nunca vas a ser un intelectual, pero sí puedes ser un culto de la subcultura.

Las primeras instrucciones las recibió de su abuela, Julia Guzmán, mujer adelantada a su época y escritora; luego de su mamá, Rita Macedo, intérprete de la complejidad humana, y de su papá, Luis de Llano Palmer, pionero de la radio y la televisión en México.

Afirma que en televisión hizo de todo: jalacables, office boy, operador y director de cámaras... hasta convertirse en creador de programas especiales y masivos... un creativo alocado e hiperactivo que fue productor y promotor del legendario festival de Avándaro, así como el artífice de grupos como Timbiriche, Kabah, Garibaldi, Micro Chips...

Luis de Llano Macedo ha escrito su nombre en la historia de la televisión, a la que “han calificado con infinidad de apelativos, desde la caja idiota hasta..., pero sigue siendo de una pasión increíble”, comenta en entrevista con La Jornada.

La tele, explica De Llano, de alguna manera ha servido de compañía. No la ves, sino la escuchas. A mí me tocó hacer programas para el horario de comida, que nadie veía pero sí escuchaban. Es decir, como está la luz prendida, o te suena el teléfono, o ladran los perros, entonces tu nivel de concentración se va a otro lado, y por ello la televisión te tiene que estar bombardeando para llamar tu atención.

Las críticas no las tomamos en serio

El abanico de producciones de Luis de Llano en Televisa fue tan diverso que hizo que lo juzgaran por haber hecho grupos de plástico y traicionado al rock mexicano, pero a todo le entré. Las críticas no las tomamos en serio. En esa época tenía que crear artistas, porque debíamos llenar la pantalla con gran cantidad de programas de entretenimiento.

El pretexto de la charla con el productor es que acaba de publicar el libro Expedientes pop, que no es una biografía, pero sí un texto que pretende humanizar a una persona, asegura.

Agrega: Escribir experiencias personales y profesionales ha sido una catarsis. Es la vista desde este lado de la cámara; de este lado de la vida. Compartir la vida de la televisión detrás de las cámaras, de la escenografía. Ahora me siento como el cantante que llega con su disco bajo el brazo, pero sin presupuesto para payola.

En Expedientes pop, De Llano se interna en sus raíces, en las andanzas de su abuelo, el general republicano Francisco Llano de la Encomienda; en la revolución literaria de su abuela Julia Guzmán, con quien se crió. También habla de la relación de sus padres; de la presencia de su hermana, la también actriz Julissa, con quien se inició en la música en su grupo Los Spitfires.

De Llano estudió comunicación en la Universidad de Houston. Trabajó en San Antonio para la XWEX-TV. Luego estuvo en Los Ángeles en 1969, para convertirse en director de programación del canal de Telesistema Mexicano KMEX-TV. Por loquera, recorrió la costa californiana filmando grupos de rock. A su regreso a México, ese mismo año, ingresó a Telesistema Mexicano para hacerse cargo de la imagen del Canal 5. A partir de entonces su pasión por la música y la televisión lo llevó a crear y producir espectáculos como el satanizado festival de Avándaro, y todos los productos y programas mencionados.

Con el libro quiero quitar esa fachada falsa y frívola del productor, que serlo en realidad es una friega, porque a aveces estás metido desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la mañana del otro día a ver si te funciona algo o no, explica.

Un viaje

–Hoy la generación de los millennials no ve televisión. ¿Cuál es el reto para ese medio?

–Primero digo que la televisión fue para mí un viaje, como la emoción de ser de la selección de futbol y jugar en el estadio Azteca. Pero hoy el público ha ido cambiando, es más exigente, no lo engañas. Ahora tienes tú que hacer tu propio canal, o ser tu promotor. Hoy no son cuatro canales, sino 150 y todos se arrebatan los micrófonos. Lo importante es crear contenidos y no copiarlos.

Confiesa que el problema que tuvo él en la televisión fue que estaba adelantado a mi tiempo. Cuando comenzamos no había la tecnología de ahora, como luces robóticas, correctores de color, consolas... Lo teníamos que inventar todo y eso era emocionante. Y ahora los chavos quieren ver otra cosa, pero las televisoras programan de otra forma.

Sin embargo, la televisión, justifica De Llano, sigue siendo “el medio más democrático que existe: la apagas o le cambias. La oferta baja gratis del aire. Imagina un hombre que vive en Neza y trabaja en Santa Fe, que tiene que tomar cuatro transportes públicos. Cuando llega a casa lo único que quiere es soñar (al prender la televisión)”.

–¿Qué significa para usted el pop?

–La palabra es como una explosión de pensamientos, sentimientos y acciones. El rocanrol le cantaba al amor y el rock a la vida. Al tiempo que producía Timbiriche también lo hacía con la banda de rock Ritmo Peligroso.

Recuerda el tema de Avándaro: “Nadie se esperaba lo que pasó; todo mundo creía que era una carrera con una tocadita con dos bandas, pero cuando llegaron 250 mil personas a reunirse por razones no políticas... Todos se volvieron iguales, porque todos estábamos llenos de lodo. No había que comer y las clases sociales se fueron al demonio. En realidad las estrellas de Avándaro fueron todas las personas que asistieron. No hay discos grabados en vivo. No existe una película, sólo un video que yo paso cada aniversario, pero dura de cinco a ocho minutos. Es el único testimonio live”.

Explica el origen del concierto: Me clavé con que quería hacer un concierto de rock y se fueron dando las cosas. Vivíamos en un momento social muy hipócrita: las cosas que hacían nuestros padres las podían hacer ellos, pero nosotros no. Tener el pelo largo era peligroso, la represión venía desde los actos del 68 y del halconazo, en 71. Pero luego de Avándaro la gente decía: sí me pude reunir y no pasó nada. Sólo hubo heridos leves, nada más. Eso nos hizo sentir esa vibra, porque la gente hacía el ritmo y los grupos se la rifaron. Y luego vino la satanización del rock. En esa época era el peligro encontrarte a un granadero.

Afirma que las mujeres en su vida han sido una marca excepcional: Mi abuela era una adelantada a su tiempo. Imagina, escribiendo sobre el divorcio en los años 40. Era elocuente, creativa y simpática. Recuerdo cuando escribía poesía erótica con Pita Amor. Y qué decir de mi madre y mi hermana Julissa, personas muy evolucionadas.

Confiesa que la parte más difícil de narrar en el libro fue darse cuenta de quién era y quien puede seguir siendo.

Soy afortunado por el legado que dejo y porque me escucharon; también por haber sido escuela y no haber inventado, sino compartido el éxito de muchos proyectos. También es difícil cargar con los apellidos. Es el hijo de fulano... o el hermano de tal. Yo odiaba que me dijeran el Julisso. Ahora llegó el momento de cambiar de piel. No soy artista ni cantante, sólo comparto: si les interesa, el libro ahí está.