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Decidieron interrumpir su misión luego de una avalancha

La montaña se convertía en trampa mortal, relatan alpinistas mexicanos
 
Periódico La Jornada
Martes 26 de julio de 2016, p. a15

Pakistán.

El estado del tiempo empeoró la madrugada del 22 de julio en el campo I del K2, una de las montañas más mortales ubicada en la cordillera del Himalaya. La pareja de alpinistas Badía Bonilla y Mauricio López aguardaban para continuar su intento de alcanzar la cima del segundo pico más alto de la tierra, con 8 mil 611 metros.

La nieve se acumuló con una velocidad que les preocupó. La K2, a la que Badía se refiere como la montaña de montañas, es la más mortífera por las condiciones climáticas y por el riesgo de avalanchas.

Mientras la tormenta continuaba afuera del campamento, la mexicana recordó a los amigos que han perdido la vida intentando llegar a lo más alto y una avalancha devastadora que ocurrió en 2015.

Hay una regla de la montaña: después de una nevada, se debe dejar por lo menos dos días de intenso sol para que se limpie de nieve por medio de avalanchas y así baje el nivel de la misma, escribió Badía en el blog que mantuvo la pareja de alpinistas durante su expedición.

Expresé a Mauricio mi idea de bajar al campo base. Incluso renunciar a la cima y dar por terminada la expedición, agrega.

Mauricio calculó que con ese temporal la montaña se estaba convirtiendo en una trampa mortal entre los campos III y IV. Titubeó entre tener paciencia para seguir con la misión o abandonarla ante el riesgo que crecía.

Fue casualidad, destino o experiencia, pero cuando decidí comentarle a Badía que termináramos la expedición, ella expresó lo mismo, apuntó Mauricio en el mismo blog.

El 23 de julio la montaña ofrecía otro panorama. El cielo lucía completamente despejado y les hizo dudar si abandonar la expedición podía ser un error. Las cavilaciones fueron interrumpidas por un estruendo muy fuerte que los sorprendió. Todos los alpinistas que estaban en el campamento se preguntaban qué pudo haber ocasionado el sonido como de una explosión.

Una comisión de sherpas, los porteadores locales que acompañan a los alpinistas, fue a investigar y les trajo noticias que obligaron a todas las expediciones a abandonar el intento de subir el K2: una gran avalancha arrasó el campo III que sepultó equipo y tiendas de campaña. A pesar de la magnitud no se perdieron vidas, refiere Mauricio en su relato.

El domingo 24 de julio se confirmó que las expediciones abandonarían su intento de conquistar el K2, excepto dos.

Nuestra conclusión para esta montaña es que aunque no hayamos alcanzado la cumbre, ganamos mucho en experiencia y un primer contacto con una montaña de este nivel. Ahora tenemos más claridad de lo que nos hace falta, concluyó Mauricio.