Política
Ver día anteriorDomingo 13 de marzo de 2016Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 

Cabezas: a Obama le importa un bledo la opinión de AL

Necesario, debate para renovar el modelo socialista venezolano
Foto
Quiero a mi país, no deseo la muerte inútil de nadieFoto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Domingo 13 de marzo de 2016, p. 9

Rodrigo Cabezas ha ocupado importantes cargos en el gobierno de Venezuela –por ejemplo, ministro de Finanzas– y es vicepresidente de relaciones internacionales del partido fundado por Hugo Chávez. Prefiere, sin embargo, que se le cite como profesor de economía de la Universidad del Zulia.

Con esas credenciales, y dispuesto a hablar con toda sinceridad, Cabezas dice que se ha preguntado cuánto pesa la llamada guerra económica en la actual crisis de su país, y se responde: Mucho, ha habido mucho asedio. Pero con la misma seguridad se inquiere cuánto han pesado nuestros errores y omisiones: También bastante, admite. Y plantea una idea que detalla más adelante: Necesitamos un debate para renovar el modelo socialista venezolano.

Antes de entrar en materia en relación con los errores del chavismo, Cabezas celebra el rechazo casi unánime de la comunidad internacional al decreto de Barack Obama que califica a Venezuela de peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Admite una posibilidad que rechaza: que la confrontación política llegue a la violencia.

En referencia a la ruta trazada por la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), para lograr la salida anticipada del presidente Nicolás Maduro, afirma: “No sería correcto decir que si apelan al revocatorio o a la Asamblea Nacional Constituyente sea una postura golpista… Si la solución de la controversia democrática es que el pueblo de Venezuela se exprese soberanamente, ese resultado democrático y civilizado lo reconoceríamos fuese cual fuese, por la fuerza del sentido de vivir en paz y civilizadamente”.

Enseguida, extractos de la entrevista que Cabezas concedió a este diario.

Abre la charla: A Estados Unidos le importa un bledo la opinión de América Latina, aunque tenga el consenso de una cumbre de la Celac, con la diversidad política que ello supone.

Se refiere a la reciente ratificación, por Obama, de la declaratoria de emergencia nacional sobre Venezuela, emitida el año pasado, con el argumento de que ese país sigue violando los derechos humanos y persiguiendo a opositores.

La ratificación del decreto entorpece el restablecimiento de relaciones respetuosas entre ambas naciones, materia en la que se habían dado algunos pasos.

Con el acto referido, EU confirma su intención de participar en la vida política nacional de Venezuela; apuesta a la posibilidad de desalojo del gobierno bolivariano, en razón del resultado electoral del 6 de diciembre y se alinea, en consecuencia, con la estrategia de la MUD.

De la oposición y sus líderes

–Algunos piensan que Leopoldo López no era nadie, hasta que lo metieron a la cárcel, que lo hicieron héroe –se le comenta.

–Antes de lanzarse a la aventura de las guarimbas (bloqueos de calles que suelen desembocar en violencia), López ya era un dirigente destacado; no habría que menospreciarlo. Había competido en las primarias de la MUD, y sin duda tiene un proyecto político presidencial, aunque no tiene hegemonía.

Tiene un proyecto político atrevido. Yo no lo menosprecio. Es un neoliberal estudiado, y detrás de él hay un proyecto de las grandes oligarquías de mi país. Él es su mejor opción; es de ellos, pues algunos de esos sectores desprecian a Henrique Capriles (ex candidato presidencial).

–¿Por qué terminó en la cárcel?

–Lamentablemente, tuvo que hacerse ese proceso judicial con un político. No es un preso político, es un político que está preso por una actuación absolutamente ilegal, antidemocrática, que ocasionó muertes. Nadie puede colocar bajo sus botines la sangre de venezolanos porque quiera estar en Miraflores. López está en la cárcel por su gravísima equivocación de la que, por cierto, no le hemos oído ni una palabra de rectificación, ni de perdón.

La confrontación

–Cada vez más voces advierten de la posibilidad de una escalada violenta en Venezuela.

–Quiero a mi país. No quiero violencia, una guerra civil, la muerte inútil de ningún venezolano por razones políticas. Sueño con un país moderno, civilizado, industrializado, por ello digo que no habría ningún problema en lo político si la MUD se limitara al marco de la Constitución.

No sería correcto decir que si apelan al revocatorio o a la Asamblea Nacional Constituyente sea una postura golpista. Y no habría problema, porque estas soluciones a las crisis políticas incluidas en la Constitución fueron previstas conceptualmente por el chavismo. Ya uno de ellos fue aplicado, el referendo revocatorio en 2004, con Chávez (quien derrotó a quienes pretendían sacarlo del poder).

–Aceptarían el resultado. ¿En dónde están las dudas, entonces?

–En que una parte muy importante de la derecha está subordinada a una estrategia de desestabilización política y de arrebatar el poder como sea y cuanto antes, a costa de la violencia y la muerte.

El gobierno lo tenemos nosotros, y estamos obligados a ser garantes de la paz. Nunca se verá al gobierno adelantando una acción violenta. Sería una estupidez.

Replantear el esquema

No es común escuchar a un chavista de alto rango en tono autocrítico. Pero a Cabezas le gana quizá su sapiencia de profesor de economía o su calidad de miembro del Consejo Nacional de Economía Productiva cuando desmenuza los problemas de Venezuela:

El colapso no es por el precio, es porque la renta petrolera es insuficiente para reproducir la economía venezolana en los próximos años. En 2012-2013, con precios del petróleo arriba de 100 dólares, tuvimos déficit fiscal en torno a 7.9 por ciento del PIB. Ahí está. Para cualquier economista regular son una alarma, un indicador de que requeríamos que el ingreso petrolero creciera 12 por ciento interanual mínimo para poder sostener la tasa de crecimiento de 3 por ciento. Y eso era imposible. Ahorita, para plantearnos un crecimiento así, deberíamos tener un precio de 135 dólares por barril, y eso para la economía venezolana es absolutamente inviable.

–Entonces, ¿qué sigue?

–Tenemos que hacernos una gran pregunta sin abdicar del concepto de la igualdad sustantiva que decía Hugo Chávez, basándose en István Mészáros (un socialismo enfocado en la cobertura absoluta y plena de los derechos a la salud, la educación y el trabajo). Y la pregunta es si con los recursos propios de la economía venezolana –petróleo, hierro, aluminio, acero– podemos dar el salto pleno al desarrollo. La respuesta es no.

En consecuencia, requerimos otros flujos: uno es el endeudamiento y el otro es la inversión extranjera directa; no hay más. Y hay que discutir eso sin dogmas, sin telarañas mentales, porque incluso mirando la experiencia universal socialista de los últimos años (China, Vietnam o recientemente Cuba), estamos frente a una apertura económica al capital privado; no tiene otro nombre. Quien diga lo contrario lo está viendo con una visión mágico religiosa del viejo marxismo leninismo, qué sé yo.

–¿Estos temas están en la mesa de los altos mandos del chavismo?

–Los hemos colocado. Yo, muchos otros, le hemos escrito al presidente Maduro. Lo que pasa es que la tormenta, la crisis política…

–¿Cuál ha sido el costo de ese desplome para Venezuela?

–En enero de 2014, Pdvsa (Petróleos de Venezuela) le vendió al Banco Central de Venezuela 3 mil millones de dólares. En enero pasado le acaba de vender sólo 77 millones. Esos datos te grafican la tormenta petrolera en que estamos.

El presidente Maduro ha comunicado a la nación que se quebró el modelo económico petrolero, que ya no es posible seguir sosteniendo los subsidios o empresas no rentables como se vino haciendo en los últimos años.

–Es un panorama que no se puede adjudicar a los males de la IV República.

–No. Debimos comenzar el giro hace 10 años… Pero lo que sucedió que el ingreso petrolero de 2004 a 2012 (precios muy altos) nos nubló la mirada.

La versión extensa de esta entrevista