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Homenaje a los empresarios que, sin privilegios ni abusos, generan la riqueza, afirma

Bailleres recibe la Belisario Domínguez en sesión a la que asiste la mitad de senadores

El magnate felicita al Presidente por las reformas trascendentales que aceleran el desarrollo

 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de noviembre de 2015, p. 19

En sesión solemne, a la que asistió el presidente Enrique Peña Nieto, el Senado de la República impuso la medalla Belisario Domínguez a Alberto Bailleres González, uno de los hombres más ricos de México, quien dijo que recibe el galardón como un homenaje a los empresarios que, sin incurrir en privilegios y abusos, generan la riqueza que transforma al país.

Frente a la representación de los Tres Poderes de la nación, expresó que recibe con orgullo esa presea porque entiende que en esta ocasión el Senado reconoce a los mexicanos que generan riqueza, empleos y contribuciones para el erario, a quienes buscan fortalecer a nuestra patria.

En la sede de Xicoténcatl, donde se llevó a cabo la ceremonia, Bailleres felicitó a Peña Nieto por las reformas trascendentales que ha emprendido, ya que, sostuvo, acelerarán el desarrollo económico y social de México.

No lo dijo, pero esas reformas –particularmente la energética– le permitirán ampliar sus negocios e incursionar en la explotación del petróleo.

La división que se provocó en el Senado al otorgar a Bailleres el máximo galardón se reflejó ayer, ya que menos de la mitad de los legisladores asistieron a la sesión solemne. No estuvieron el petista Manuel Bartlett, los perredistas Dolores Padierna y Alejandro Encinas ni el panista Javier Corral, quienes públicamente se opusieron a entregar la Medalla Belisario Domínguez al dueño de Peñoles, El Palacio de Hierro y decenas de empresas más que conforman el poderoso Grupo Bal.

No se presentaron 21 de los 38 senadores del PAN, 11 de los 22 perredistas, la mayoría de los petistas y algunos priístas, por lo que el presidente de la mesa directiva, Roberto Gil Zuarth, ni siquiera pasó lista y buena parte de los escaños fueron ocupados por asesores e invitados.

En cambio, Bailleres se vio cobijado por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, y el titular del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, Valentín Díez Morodo, entre otros líderes del sector privado, y por algunos senadores, como Javier Lozano, quien desde su cuenta de Twitter mandó al carajo a quienes se opusieron a otorgar la medalla al empresario.

El magnate, quien figura en la lista de los más ricos del mundo, elaborada por la revista Forbes, estuvo acompañado en el podio por Peña Nieto y los presidentes de la Suprema Corte, Luis María Aguilar; del Senado, Roberto Gil Zuarth, y de la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano.

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El presidente Enrique Peña Nieto acompaña al empresario Alberto Bailleres González, quien ayer recibió la Medalla Belisario Domínguez en el Senado. Asistieron al acto seis secretarios de Estado, los rectores de la UNAM y del ITAM, así como el director del IPN, varios dirigentes del sector empresarial y la familia del galardonadoFoto Marco Peláez

Dentro del recinto estaban seis secretarios de Estado: de Gobernación, Hacienda, Educación, Desarrollo Social, Economía y Función Pública; los rectores de la UNAM, José Narro, y del ITAM, Arturo Fernández, y el director del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Fernández, además del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco; el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, y los hijos, yernos, nueras y nietos del galardonado.

El presidente de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez, el priísta Roberto Albores Guillén, dijo que es motivo de orgullo para el Senado otorgar este año la medalla a un mexicano ejemplar, que hace 50 años recibió un grupo de empresas que generaban 12 mil empleos formales y hoy beneficia a más de 150 mil mexicanos.

Luego habló el homenajeado.En un discurso largo, hasta se permitió imaginar que si Belisario Domínguez viviera reconocería los avances logrados en los últimos 102 años en materia económica, social y política. Le alegraría observar que la pobreza absoluta, reportada por el Banco Mundial, se ha reducido a una tercera parte.

Dijo que Belisario Domínguez –asesinado por oponerse al gobierno de Victoriano Huera– también haría un reclamo por todas las carencias e injusticias lacerantes que aún aquejan a la nación, entre ellas la pobreza, la violencia, la corrupción y la debilidad del Estado.

Al final, reiteró su compromiso más vehemente con México y besó la Medalla Belisario Domínguez que se le acababa de imponer, mientras la clase política y empresarial lo ovacionaba.

Cuando el presidente Peña Nieto estaba por entrar al salón de plenos, la senadora Layda Sansores (PT) se aproximó al Ejecutivo y le entregó una carta y el libro sobre “la casa blanca” –elaborado por el equipo de la periodista Carmen Aristegui–, en el que, le dijo, se habla de la indignación de los ciudadanos por la corrupción de su gobierno.

El Presidente le respondió: Muchas gracias, senadora, yo lo veo con mucho gusto.