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Sólo en 18% se alimenta a los internos

Cárceles yucatecas incumplen normas básicas: ombudsman
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 25 de septiembre de 2015, p. 35

Mérida, Yuc.

Las peores cárceles de la entidad son las de los municipios mayas de Ticul, Acanceh, Chemax, Tixméhuac, Izamal, Dzán, Oxkutzcab, Sacalum, Temozón, Teya, Suma de Hidalgo, Chacsinkín y Tzucacab, informó la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey).

Indicó que esos penales carecen de limpieza, iluminación y ventilación; además se desnuda a los detenidos cuando ingresan y la falta de vigilancia permanente ha propiciado cinco suicidios en tres años.

La Codhey inspeccionó 99 de las 106 cárceles municipales de la entidad de enero al 14 de agosto pasado, por conducto del Centro de Supervisión Permanente a Organismos Públicos.

El presidente de la Codhey, José Enrique Goff Ailloud, explicó que 68 por ciento de las cárceles yucatecas no cumplen reglas mínimas y dejan indefensos a los detenidos por asuntos administrativos.

El ombudsman pidió a las autoridades municipales resolver las irregularidades, que implican graves violaciones a los derechos humanos. No pedimos cárceles de lujo, sólo espacios que respeten la dignidad de las personas, dijo.

Puntualizó que encontraron celdas sin sanitarios, luz, limpieza, ventilación o al menos planchas de cemento para sentarse o acostarse. Además observaron grafitis, orificios en pisos, techos y paredes, residuos de excremento, telarañas, rejas oxidadas o rotas, entre otras irregularidades.

Uno de los principales problemas es la inexistencia de registros de ingreso de los reos y de las pertenencias que les quitan al llegar. Se les deja en ropa interior, lo que viola su integridad, advirtió.

Goff Ailloud detalló que 65 por ciento de las cárceles municipales no cuentan con registros ni otros documentos, y en 30 por ciento de las que sí lo tienen, están incompletos.

Los registros deben estar en un libro foliado y contener al menos nombre, edad, media filiación y domicilio de los detenidos. Además deben incluir una lista y descripción de sus pertenencias, la autoridad que los puso a disposición del centro de reclusión, la hora de entrada y salida de los detenidos, la sanción fundada, así como si existe queja en su contra, entre otros.

Afirmó que sólo 18 por ciento de las cárceles municipales proporcionan comida a los detenidos al menos una vez al día y en el resto los entrevistados dijeron que sus familiares tenían que llevarles comida por las costumbres de sus pueblos y porque no hay presupuesto. Acotó que las cárceles de Valladolid, Mérida y Tizimín son algunas de las que alimentan a sus reos tres veces al día.

Las cárceles en los municipios de Ticul, Buczotz, Tixméhuac y Chacsinkín requieren cambiar sus instalaciones, pues están en muy mal estado y no garantizan la integridad de los reos, advirtió.

En 73 por ciento de las cárceles del estado, los presos duermen sobre planchas de cemento, pero la mayoría están rotas, tienen varillas expuestas y son de tamaño reducido.

En cuanto a las instalaciones sanitarias, destacó que en la mayoría de los casos no están diseñadas para cubrir las necesidades de los detenidos o simplemente no existen.