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Hoy concluye en el Muac una exposición integrada por 400 piezas del artista

En 60 años de trabajo Vicente Rojo ha fusionado dos opuestos: diseño y pintura
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El diseñador durante una mesa de reflexión realizada ayer como parte de la muestra Vicente Rojo: escrito/pintado, en el recinto universitario Foto José Antonio López
 
Periódico La Jornada
Domingo 20 de septiembre de 2015, p. 4

Con una reconocida trayectoria de más de 60 años como diseñador, editor, pintor y escultor, Vicente Rojo (Barcelona, 1932) hizo ayer una llamativa confesión: Hace poco me di cuenta de que lo que hubiera querido o pretendido ser es simplemente un zapatero que hiciera muy buenos zapatos que ayudaran a caminar a las personas.

De esa singular manera, el artista concluyó una explicación general de lo que ha sido su trabajo en el campo del diseño editorial y la relación de intercambio que esta actividad ha mantenido y mantiene con su quehacer dentro de la pintura, la escultura y el grabado.

“Para mí es muy importante –y evidentemente lo es para cualquier diseñador– saber qué hay dentro de un libro, una revista o un suplemento, para armarlo y crearlo”, indicó.

Esa ha sido para mí una atención muy especial que he puesto desde los inicios de mi carrera, y es una tarea que, al mismo tiempo, he ido acompañando, primero, de la pintura y, luego, de escultura y también del grabado.

Agregó que en ocasiones resulta dificil entender esos dos caminos, esas dos maneras de trabajar, a los cuales ha considerado desde siempre complementarios.

Se sabe que los extremos se juntan y siempre he visto mi trabajo con la intención de que, por ejemplo, el diseño, que es basicamente un ejercicio que debe cumplir una función muy concreta, se reflejara en la pintura, en tanto que hay una estructura bastante sólida; también he pensado, a veces, que la manera en que trabajo la pintura, que uso el color, podría pasar al diseño, destacó.

Estas precisiones del artista tuvieron lugar dentro de la mesa de reflexión Los libros de Rojo, realizada este sábado como parte de la muestra Vicente Rojo: escrito/pintado, que hoy concluye su estadía en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (Muac).

La exposición fue inaugurada el pasado 23 de mayo en dicho recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicado en el Centro Cultural Universitario. Está integrada por 400 piezas que presentan la vinculación del autor en su trabajo como pintor, escultor y diseñador gráfico.

De acuerdo con sus curadores, Cuauhtémoc Medina y Amanda de la Garza, en alrededor de un mes será montada en Guadalajara, Jalisco, aunque de forma parcial, debido a que será en un espacio más reducido.

Acompañado por los mencionados especialistas en arte, así como los editores Marcelo Uribe y Marco Perilli, Vicente Rojo compartió su deseo de que dicha muestra sea vista dentro de ese espíritu de colaboración mío conmigo mismo. Es decir, la manera de poder desarrollar dos obras que son, yo diría, opuestas, aunque siempre he pesando que las cosas opuestas son complementarias.

Subrayó que lo que ha tratado de hacer a través del diseño, fundamentalmente en el campo editorial, ha sido algo para el exterior, y en cambio la pintura y la escultura están hecha hacia el interior.

Sobre su faceta como hacedor de libros, cuyos inicios se remontan a 1952, el artista aceptó que ha realizado trabajos que en su mayoría no ha firmado, y calificó de falsa esa condición de persona modesta con la que se le caracteriza.

Siempre me he considerado muy vanidoso, pero he tratado de que no se me vea, precisó, para resaltar que todo lo que ha logrado a lo largo de su trayectoria en sus diferentes facetas ha sido gracias a que ha estado extraordinariamente acompañado de generosos colegas y amigos.

Entre ellos mencionó a Miguel Prieto, su maestro, así como a los editores Neus Espresate, Joaquín Díez-Canedo, Fernando Benítez y Jaime García Terrés.

Excelente solista en la orquesta

Vicente Rojo consideró central su trabajo en Ediciones Era, donde se mantuvo desde su fundación, en la década de los 60 del siglo pasado, hasta 1993; a partir de ello compartió su visión sobre lo que es una editorial, a la que equiparó con una orquesta, por ser un grupo humano grande, con alguien a la cabeza.

En el caso de Era tuve, mientras estuvimos juntos, una directora excepcional, Neus Espresate, pero para que no se diga que soy modesto, digo que fui un extraordinario solista en esa orquesta, y eso ha dado pie para colaborar con personas que estimo, que han confiado en mi trabajo y me han dejado hacerlo en absoluta libertad, algo que no es tan frecuente en el campo del diseño y, sobre todo, del diseño editorial.