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La revolución musical de Jaco Pastorius
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Periódico La Jornada
Sábado 22 de agosto de 2015, p. a16

Están por cumplirse 28 años de su desaparición física y sigue insuperado, insuperable, en plenitud.

La aparición del disco Jaco Pastorius. Anthology. The Warner Bros. Years es una confirmación del genio de quien se presentó de la siguiente manera para conseguir la titularidad de su instrumento en la banda que ubicó como la imprescindible: yo soy el más grande contrabajista del mundo.

John Francis Anthony Pastorius III (Norristown, Pensilvania, 1º de diciembre de 1951-Fort Lauderdale, Florida, 21 de septiembre de 1987) acrisoló, desde su origen multiétnico, una gama de virtudes suficientes para completar la saga de todo artista que logra cambiar el rumbo de la historia: autodidacta (como Jimi Hendrix), imaginó, vio, vislumbró nuevas posibilidades de sonido en el contrabajo eléctrico y en consecuencia modificó ese mueble (como Jimmy Page, como Dizzy Gillespie) para convertirlo en algo más importante, creó un concepto nuevo del contrabajo no solamente en el jazz, donde se le quiere encasillar, sino en la música toda. Fue más allá de Charles Mingus y Charlie Haden, por nombrar solamente a dos gigantes del mismo instrumento.

La revolución musical de Jaco Pastorius tomó apenas 11 años en su estallido y como suele suceder con todo cambio radical, los efectos aún bullen.

El título de la biografía que escribió Bill Milkowski lo dice todo: La extraordinaria y trágica vida de Jaco Pastorius.

Como Charlie Parker y muchos héroes del panteonario de los gigantes, Jaco murió muy joven, a los 35 años de edad. Su destino trágico terminó cuando un gorila de seguridad de un antro de Fort Lauderdale le propinó una golpiza que le indujo estado de coma y finalmente un derrame cerebral.

Jaco se había convertido en un problema: la química de su cerebro le produjo diagnósticos varios de trastornos mentales (bipolaridad, maniaco depresivo) y los medicamentos resultaron nocivos, de tan fuertes, que le impidieron seguir haciendo música, lo cual lo hundió más, cayó en crisis alcohólicas, se convirtió en vagabundo, señalado como de mala conducta social, intentó boicotear a Carlos Santana en pleno escenario mientras ofrecía un concierto; también intentó boicotear una tocada en el bar cuyo guarura lo mató a golpes.

La leyenda Jaco Pastorius en realidad radica en sus logros, que rozan lo increíble. Por ejemplo en el inicio de este álbum doble, imperdible, su sonido inconfundible a toda velocidad: un borbotón de notas incesantes que reptan, aúllan, gimen, vuelan y vuelven a reptar.

Este álbum doble proviene de tres discos de Jaco: Word of Mouth, de 1981; Invitation, de 1983 (producto de una gira por Japón, en 1982) y The Birthday Concert, grabado en ocasión del cumpleaños 30 de Jaco, irónicamente en un club nocturno del mismo pueblo donde lo mataron a golpes, en otro antro.

Colaboraciones notables en estos dos discos: Michael Brecker, Wayne Shorter, Toots Thielemans, Jack DeJohnette y Peter Erskine, entre otros grandes.

Sonidos de orquesta sinfónica, de big band, percusiones cubanas, brasileñas, el uso distintivo del Steel Drum, homenajes a sus músicos favoritos, el arsenal compositivo, la imaginería sinfín, el universo fascinante de Jaco Pastorius, en este álbum imprescindible.

Salve, Jaco.

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