Sociedad y Justicia
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La mitad de los ancianos tienen condiciones para contribuir al desarrollo: experto

Adultos mayores, un segundo bono demográfico para México

El director de la Facultad de Medicina de la UNAM indica que no encuentran oportunidades y son enviados al retiro

En 2030 habrá en el país 15.3 millones de personas con más de 65 años

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Las enfermedades, los costos por discapacidad y una pensión digna son algunas de las complicaciones que deberá enfrentar el país debido al envejecimiento de la población, advierte académico de la UNAMFoto Carlos Ramos Mamahua
 
Periódico La Jornada
Viernes 29 de mayo de 2015, p. 33

La cantidad de personas que tienen 65 años y más en México creció 50 por ciento en una década. La cifra se duplicará en los próximos 15 años para alcanzar 15.3 millones de individuos (9 por ciento de la población) en 2030, situación que plantea un reto para el cual el país no está preparado.

La carga de enfermedades, los costos por discapacidad y la ausencia de una política que asegure una pensión digna son algunas de las complicaciones que deberán enfrentarse. Por éstas y otras razones, el envejecimiento de la población amenaza con ser el quinto jinete del apocalipsis, advirtió Enrique Graue Wiechers, presidente de la Academia Nacional de Medicina.

El académico, también director de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), resaltó que desde mediados del siglo pasado cuando empezó a disminuir la tasa de mortalidad y luego la de fertilidad, las sociedades a escala global comenzaron a envejecer rápidamente.

Para los países de América Latina, México incluido, el fenómeno se acentuó en los pasados 30 años. En poco tiempo estas naciones se han encontrado con un problema que a las naciones desarrolladas les tomó 100 años, apuntó al participar en la inaguración del Foro sobre políticas públicas basadas en evidencia para enfrentar los desafíos del envejecimiento en América Latina y el Caribe.

Ayer y hoy expertos nacionales y extranjeros abordarán las diferentes aristas del envejecimiento poblacional con miras a dotar de información a los tomadores de decisiones en esta materia.

Luis Miguel Gutiérrez, director del Instituto Nacional de Geriatría y uno de los organizadores del foro, resaltó que México vive un segundo bono demográfico porque más de la mitad de los adultos mayores tienen las condiciones físicas y de salud óptimas para contribuir al desarrollo del país, apoyar en la transmisión de valores y a la construcción social. El problema es que actualmente no tienen oportunidades. Concluyen su vida laboral y son enviados al retiro, indicó.

El especialista destacó que este segundo bono debería estar en la atención de las autoridades, porque 55 por ciento de las personas llegan a 65 años en condiciones óptimas; 20 por ciento están en una situación frágil, pero todavía bien, y 30 por ciento tiene alguna discapacidad. De estos últimos sólo una tercera parte son totalmente dependientes. Es decir, puntualizó Gutiérrez, 90 por ciento de los adultos mayores son funcionales en mayor o menor grado.

Escasez de geriatras

Respecto al ámbito de la salud y a la carga de enfermedades, Gutiérrez comentó que en México hay 500 geriatras certificados, de los cuales 300 tienen un entrenamiento formal. A los otros 200 se les reconoció la experiencia clínica en el área. Sin embargo, dijo, para brindar atención a ese sector de la población se requiere 10 veces más de estos especialistas.

Reconoció la decisión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de ampliar las plazas de residentes de geriatría, con lo que cada año se forman 150 médicos.

Al respecto, Graue Wiechers comentó que desde 2010 existe la materia de geriatría en el plan de estudios de la carrera de medicina de la UNAM y en las diferentes clínicas se abordan los asuntos relativos a la salud del adulto mayor. Comentó que los alumnos deben comprender que los viejos son frágiles y a ellos les toca cuidarlos en su nutrición y hábitos de vida como parte de la atención primaria.

Además, existe la especialidad, que se cursa en cuatro años, para resolver los problemas más graves de salud en este sector de la población.