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En Florencia replantea la noción de progreso, dice en entrevista con La Jornada

Antony Gormley reflexiona a cielo abierto sobre el destino del hombre

En la cuna del Renacimiento y del humanismo, el artista británico cuestiona a la especie humana

El planeta no nos necesita, nos destruiremos si seguimos comportándonos con tal estupidez

Foto
Critical Mass, instalación de Antony Gormley, emplazada en el museo del Fuerte Belvedere, en Florencia. La obra forma parte de la muestra Human, del escultor británico, que concluirá el 27 de septiembreFoto Alejandra Ortiz
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Martes 28 de abril de 2015, p. 4

Florencia.

La turbulenta situación histórica crea en Europa un clima denso, se percibe inquietud, inestabilidad y una fuerte crisis de identidad.

La exposición Human, del escultor británico Antony Gormley (Londres, 1950) –en el Fuerte Belvedere, que concluirá el 27 de septiembre, con curaduría de Arabella Natalini y Sergio Risaliti– es una buena oportunidad para analizar el punto de vista de un artista que se ha centrado en la representación del ser humano.

Mientras Gormley camina en este museo a cielo abierto ajustando los últimos detalles de la muestra antes de la apertura, concede unos minutos para conversar con La Jornada:

“La exposición –afirma Gormley con su natural amabilidad– es una reflexión sobre la especie humana; no es mal lugar cuestionarlo en la cuna del Renacimiento y del humanismo, donde las discusiones entre Giovanni Pico della Mirandola y Ficino concebían al ser humano como medida de todas las cosas. Es por tanto un espacio ideal para replantear el concepto de progreso.

“La tajante intromisión del hombre en la naturaleza lleva a preguntarnos la clase de animal que somos, no nos distinguimos de nuestros ancestros del Paleolítico; extraemos más de lo que necesitamos con la única finalidad de lucrar, lo cual nos llevará a una rápida extinción.

“El planeta no nos necesita, nos autodestruiremos si continuamos comportándonos con tal estupidez.

“No basta leer Esto lo cambia todo (:el capitalismo contra el clima), de Naomi Klein, para darse cuenta de la desestabilización del sistema climático de la Tierra. Considero que si no abordamos el problema seriamente vamos a perecer.

“Esta muestra es motivo de reflexión sobre el significado del ser humano, de nuestras esperanzas, y temores y en lo que debemos concentrarnos.

Estas esculturas son fósiles de una especie potencialmente extinguida. Mis estatuas vivirán algunos miles de años y a la mejor una nueva forma de vida en el futuro las encontrará interesantes, afirma Gormley.

Interacción y curiosidad

El núcleo de la muestra es Critical Mass (1995), una de las raras instalaciones de tipo conmemorativo del artista, un anti-monumento en honor a las víctimas del poder del siglo XX, aquí plena de intención crítica siendo el Fuerte Belvedere un emblema de sometimiento y violencia.

Las 120 estatuas están diseminadas como agujas de acupuntura en los lugares sensibles del edificio y sus jardines, cargando cada espacio de significado y belleza.

La importancia para el artista no está en la observación pasiva de la obra vista como objeto sagrado, sino en la experiencia que produce en el espectador. Sus famosos hombres de hierro a tamaño natural o los blockworks también presentes, son anónimos, antiheroicos, sin pedestal ni títulos: no celebran, no narran y, sobre todo, no excluyen.

A Gormley le interesa el proceso y, como tal, el observador adquiere un papel fundamental, plenamente activo; de su interacción y curiosidad dependerá el que se complete la obra, por ello prefiere exponer en espacios naturales o urbanos que permitan vivir esta experiencia, y este espacio con una vista espectacular lo mantiene.

Gracias al empeño del artista la entrada a la muestra es gratuita.

Antony Gormley es uno de los escultores británicos más importantes de la actualidad. Profesor y doctor ad honorem por la Universidad de Cambridge, es académico real desde 2003.

Entre sus numerosos reconocimientos figura el Praemium Imperiale (2013). Su obra ha sido ampliamente expuesta en todo el mundo, incluido México, en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco) y en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la ciudad de México, entre 2008 y 2010.