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Rindieron homenaje al multifacético artista en el Palacio de Bellas Artes

Nishizawa hizo de la libertad el camino para revisar técnicas y estilos, dijo Rafael Tovar

Mi padre demostró hasta el final que debemos vivir con regocijo, expresó su hijo Luis

 
Periódico La Jornada
Jueves 18 de diciembre de 2014, p. 4

De Luis Nishizawa (1918-2014) destacaban su generosidad, disciplina, sensibilidad y amor a su familia, así como lo múltiple de sus indagaciones e intereses estéticos, se dijo en el homenaje que el martes se rindió al artista –fallecido el pasado 29 de septiembre– en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Durante su intervención, Rafael Tovar y de Teresa, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), describió al homenajeado como un “artista plástico excepcional, excelente conversador, generoso maestro, autor de una obra rica y extensa, y que hizo de la libertad y la búsqueda el camino para revisar técnicas, géneros y estilos diversos. Luis Nishizawa fue un artista de múltiples encuentros.

Buscar la libertad, decía, expresar sus verdaderos sentimientos, esa debe ser la posición unánime de todos los artistas. Estamos aquí para homenajear al maestro, al amigo, al pintor, escultor, vitralista, grabador y muralista mexiquense, dijo el funcionario.

El pintor en video de Canal Once

Luis Nishizawa Zepeda –hijo del muralista– aludió a las facetas de padre, hombre, esposo y abuelo. “Fue un luchador incansable por la vida. Nos demostró hasta su ocaso que la vida la tienes que vivir con regocijo, disfrutando cada momento, cada olor, cada sabor porque en cada uno puedes encontrar algo que no tenían los demás.

Quiso vivir cien años y casi lo logró, y a pesar de la inesperada partida de mi madre, su compañera incondicional por más de 47 años, él siguió demostrándonos su apego y amor a la vida.

En el acto se proyectó un video, producido por Canal Once, en el que se revisan pinturas del artista, así como anécdotas y opiniones de otros pintores, críticos y familiares, como Luis Rius, la hermana de Nishizawa, Hermelinda; y su hija Adriana. Todo ello acompañado de relatos contados por el artista en torno a su niñez y sus primeros encuentros con el arte. Ahí se le escucha decir que hay que estar trabajando intensamente por si muere uno mañana.

En la mesa participó Jesús Martínez Álvarez, de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Entre el público estaban los hijos de Nishizawa: Adriana Eva, Luis y Gabriel; además, María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA); Akira Yamada, embajador de Japón en México; Enriqueta Cabrera Cuarón, directora de Canal Once, y Fernando Muñoz Samayoa, director del Instituto Mexiquense de Cultura.

Foto
El maestro Luis Nishizawa (1918-2014), el 22 de febrero de 2007, en la reinauguración del Partenón de Chapingo, donde hay dos cuadros monumentales y 14 paneles del artista mexiquense pintados al fresco en el espacio que albergó a la primera biblioteca de la Escuela Nacional de Arquitectura, la actual Universidad Autónoma ChapingoFoto Javier Salinas

Dialéctica entre dos raíces

Alicia Sánchez Mejorada, coordinadora nacional de Artes Visuales del INBA, afirmó que a Nishizawa se le recordará por su paciente y meticulosa curiosidad, por su inigualable labor docente, por su capacidad para enseñar los secretos de las técnicas y escuchar los rumores de los materiales, pero sobre todo por el espléndido legado artístico que nos donó. Para él todo arte es una participación, una voluntad de entendimiento.

Elisa García Barragán, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, mencionó que por ser Nishizawa hijo de padre japonés y madre mexicana, “en su producción se advertía la confluencia, la amalgama de temperamentos y lenguajes clásicos. Reconocía. ‘De un abuelo heredé la sensibilidad y de otro la disciplina, por lo que mi proceso plástico ha sido la dialéctica entre mis dos raíces’”.

Rafael Tovar hizo un recuento del año que termina, que fue de pérdidas sensibles. Grandes creadores de México o que hicieron de nuestro país su casa, el espacio de una creación libre y rigurosa dejaron de estar físicamente con nosotros: Gabriel García Márquez, José Emilio Pacheco, Juan Gelman, Vicente Leñero, Luis Herrera de la Fuente, Silvio Zavala y Luis Nishizawa levantaron a lo largo de sus vidas obras en las que la cultura mexicana sustenta el esplendor y la diversidad que la distingue.

En contraste, este año se celebraron los centenarios de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas. “Tres de las personalidades mexicanas más versátiles y completas del siglo pasado. Diversos en sus obras, su pensamiento y en su actuar, a los que hemos difundido con el propósito de acercarlos a las nuevas generaciones.

El Conaculta ha atendido este año en sus distintos programas de oferta cultural a más de 80 millones de personas. Más de 23 millones y medio visitaron nuestros museos, zonas arqueológicas y diversas exposiciones. En total, hemos realizado más de medio millón de actividades dirigidas a todos los públicos y regiones de nuestro país.