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Demandan que Washington y México revisen su política exterior

Ayunan activistas para exigir a EU frenar deportaciones de niños
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de agosto de 2014, p. 8

Migrantes centroamericanos y activistas de organizaciones sociales dieron inicio ayer a la Jornada de Ayuno y Oración por la Niñez Migrante, mediante la cual buscan apelar a la sensibilidad de los gobiernos de la región para que resuelvan la crisis humanitaria de los menores indocumentados que buscan llegar a Estados Unidos.

Con velas y pancartas contra la violación de los derechos humanos de las niñas y niños que quieren reintegrarse con sus familiares en el país vecino, los asistentes llamaron a la sociedad civil a encender la luz que hoy le hace tanta falta a los gobiernos de México y Estados Unidos, para que revisen su política exterior y frenen la deportación de menores.

En el contexto de esta jornada, un grupo de jóvenes centroamericanos y mexicanos se instalaron desde anoche frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde realizarán un plantón y ayuno durante siete días, y convocarán a actividades político-culturales, como conferencias, talleres y proyección de películas.

Estas personas están luchando no por ellas, sino por todos los que vienen atrás. Hay miles de niños, niñas y adolescentes migrantes acompañados y no acompañados que llegan a Estados Unidos en un éxodo masivo por la crisis humanitaria que hay en Centroamérica, enfatizó Andrea González, del colectivo Ustedes Somos Nosotros, durante el inicio de la acción, frente a la embajada estadunidense.

Luego de subrayar que los niños centroamericanos están saliendo de sus lugares de origen no sólo por reunificarse con sus familias, sino también por huir de la violencia, la activista denunció que en vez de responder a esta problemática con una perspectiva humanitaria, el gobierno de México ha intensificado las redadas contra migrantes en Arriaga, Ixtepec y otras comunidades del sur del país.

Irineo Mujica, de la organización Pueblos sin Fronteras, indicó que más de 50 por ciento de los estadunidenses está de acuerdo en permitir que los niños migrantes se queden en el país luego de haber huido del infierno que viven en sus lugares de origen, y dijo que al orar y ayunar pedimos a Dios que toque el corazón de Barack Obama para que deje a los niños volver a ser niños.

Los jóvenes Elvis Garay, de Ni­caragua, y Paola Quiñones, de Honduras, denunciaron que en el sur de México se desató una cacería de migrantes, mediante retenes del Instituto Nacional de Migración, cuyos agentes agreden a los trabajadores internacionales sin documentos, y pidieron a la gente que abra su corazón a Dios para sensibilizarse sobre esta tragedia.

En el mismo sentido, José Luis Hernández Cruz, representante de la Asociación de Migrantes Retornados Discapacitados de Honduras, pidió que Washington le dé una oportunidad a los niños indocumentados de reunirse con sus padres y familiares en Estados Unidos y deje de criminalizarlos.

Antes de partir en marcha hacia la sede de la cancillería, frente a la Alameda Central –don­de permanecerán hasta el sábado–, los participantes en el ayuno rezaron juntos y llamaron al gobierno de Washington a no traicionar sus orígenes y no ignorar los preceptos cristianos que llaman a ayudar a los migrantes y los extranjeros.