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Infancia y Sociedad

Gabo y su Manual para ser niño

H

asta donde tengo noticia, creo que nuestro amado Gabriel García Márquez ha sido el único escritor, intelectual y poeta latinoamericano, de talla extra grande, que se dio el tiempo para reflexionar a fondo y hacer público su compromiso con los niños.

Siempre me pregunto por qué los intelectuales, los grandes pensadores de izquierda, los partidos políticos y hasta las feministas destacadas, desdeñan los temas de la infancia como si no fueran algo serio, trascendente y digno de su inteligencia.

El caso es que para el gran Gabo sí fue importante pensar y hacer públicas sus ideas acerca de cómo hacer mejor las cosas para los niños. Hay al menos dos textos dignos de leerse y conservarse como joyas del premio Nobel recientemente desaparecido. Me refiero a su Manual para ser niño y a su texto Por un país al alcance de los niños, que si bien fue escrito en el contexto de una revisión del sistema educativo de Colombia, su contenido es de valor universal y, sobre todo, latinoamericano; además, a los mexicanos nos puede iluminar más en el contexto de los atentados que el gobierno está realizando contra la educación pública.

Ambos documentos son de fácil acceso en Internet y demasiado extensos para ponerlos aquí. Pero sí quiero, al menos, citar algunas de sus más felices ideas:

Sobre educación GGM escribió: “… Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos… Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética –y tal vez una estética– para nuestro afán desa­forado… Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar… Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños”.

Por su parte, el manual que García Márquez dedicó a la infancia se inicia así: Aspiro a que estas reflexiones sean un manual para que los niños se atrevan a defenderse de los adultos en el aprendizaje de las artes y las letras. Así, el escritor invita a padres y maestros a reflexionar sobre la educación artística en la escuela, y hace propuestas inteligentes y originales basadas en su intuición y su experiencia, para que se detecte temprano la vocación y el talento específico de cada niño, en vez de imponerles caminos y oficios en los que se pierda su genio. Así, don Gabo parece dar un brillante grito de amor: ¡no desperdicien ya a los niños, señores!