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Muy cuestionado en otros partidos, ayer el paraguayo fue efectivo en el ataque

Con su doblete, Dante López dio el triunfo a Pumas y cambió abucheos por aplausos

El encuentro terminó con los auriazules pidiendo el final por el intenso acoso de Jaguares

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El delantero Dante López (derecha) superó en dos ocasiones al arquero visitante Alfredo Frausto ayer en Ciudad Universitaria; Pumas se ubicó en tercer lugar con 21 puntos y cada vez ve más cerca la clasificaciónFoto Marco Peláez
 
Periódico La Jornada
Lunes 7 de abril de 2014, p. 3

Dante López, delantero al que suelen despedir de la cancha con abucheos, ayer salió en medio de un ambiente distinto. La afición sonreía y le aplaudía satisfecha porque el doblete que marcó en la victoria de 2-1 contra Jaguares de Chiapas hace cada vez más tangible la posibilidad de que en este torneo los Pumas vuelvan a la liguilla.

El triunfo no fue una conquista amable, llegó por los momentos de lucidez del cuadro universitario, que aprovechó errores imperdonables del conjunto chiapaneco, pero también tuvo su cuota de drama en los últimos minutos, cuando los aficionados suplicaban que el árbitro silbara el final.

El estadio estuvo a la mitad de su capacidad y el mediodía fue caluroso, por lo cual hubo necesidad de dos pausas para la hidratación de los jugadores y sirvió de fondo para que los Pumas buscaran corregir el paso tras dos jornadas en las que sufrieron derrotas.

El duelo comenzó sin avances espectaculares ni jugadas peligrosas. Los errores fueron entonces los que dieron dinamismo al juego. Un pase que devolvió de manera rutinaria Javier Muñoz Mustafá a su arquero, Alfredo Frausto, abrió la puerta de la fortuna para los felinos. Frausto no pudo controlar la pelota y apareció López, quien de manera maliciosa le quitó el balón para firmar un gol que, por su hechura, será difícil de borrar en los recuerdos del portero.

Fue una descarga de adrenalina sobre la cancha; los equipos empezaron a moverse a mayores revoluciones. Daniel Hachita Ludueña cobró un protagonismo sublime, con despliegues de toques finos, usando puntas y tacones de sus botines para acorralar a los visitantes.

En una combinación elegante de pases milimétricos y de tacón, entre Hachita y Javier Cortés construyeron una jugada que parecía obligada a culminar dentro del arco, pero apareció el otro Dante, ese que abuchean al dejar la cancha, quien se barrió frente a la portería de Frausto y desperdició lo que merecía ser cantado como gol.

Como un acto de justicia, López tuvo una segunda oportunidad inmediata, después de otra jugada de toques finos entre Hachita y Efraín Velarde: el paraguayo recibió un centro impecable que esta vez no dejó escapar para culminar su doblete.

En la segunda parte Jaguares parecía dispuesto a meterse a la pelea y casi lo consigue. Después de algunos disparos que obligaron al arquero Alejandro Pikolín Palacios a volar un par de veces, los de Chiapas empezaron a arrinconar a Pumas.

Jaguares fue ganando metros de cancha y los locales empezaron a bajar la intensidad de su juego. Al minuto 79, después de una serie de rechazos por un córner, Avilés Hurtado, recién ingresado, resolvió con una chilena para anotar el tanto de Jaguares (2-1).

A partir de ese momento, Pumas volvió a jugar con las emociones de sus aficionados, que no dejaron de llevarse las manos a la cabeza. Martín Zúñiga agregó dramatismo al meterse al área y recortar al arquero auriazul en lo que parecía el empate, pero apareció Marco Palacios para salvar a su hermano gemelo del bochorno.

El reloj avanzaba y, a punto de terminar, el árbitro señaló que había que agregar seis minutos por las interrupciones para hidratación. Seis minutos más de angustia para los auriazules que veían en cada toque chiapaneco la amenaza del empate.

Al final, el entrenador José Luis Trejo admitió que no era necesario sufrir así por esta victoria. Es un triunfo sufrido y como todos en esta etapa del torneo cada vez más importantes y cada vez más difíciles, comentó aliviado.

Pero si hace falta sufrir, Trejo no tendrá problemas con un equipo con jugadores con vocación de sacrificio, como reveló Ludueña al final del encuentro.

Se sufrió un poco, pero si hay que sufrir para quedarnos con los tres puntos, hay que sufrir, dijo estoico.