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Celebran seis años de acciones para rehacer el tejido social

En Miravalle la comunidad hace su trabajo, la autoridad no: habitantes
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En la colonia Miravalle, de la delegación Iztapalapa, se desarrollan proyectos comunitarios, como el quiosco literarioFoto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Jueves 2 de enero de 2014, p. 28

En seis años de trabajo comunitario, los esfuerzos por quitar espacios a la delincuencia mediante la recuperación de áreas abandonadas, puntos de drogadicción o tiraderos de basura, en la colonia Miravalle, asentada en la parte alta de la sierra de Santa Catarina, han comenzado a rendir frutos, pero hace falta más.

La violencia abierta y las peleas entre pandillas que disputaban su territorio en las empinadas calles de zona, caracterizada por el gris de sus construcciones, se han frenado, pero el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes no cesa.

La comunidad está haciendo su trabajo, pero la autoridad no, reclamó Jorge Carbajal, integrante de la Asamblea Comunitaria de Miravalle, que desde 2007 emprendió un proyecto integral para cambiar la realidad y la imagen de una de las colonias más marginadas de la delegación Iztapalapa, donde 7 mil de sus 12 mil habitantes son jóvenes.

Con recursos provenientes del programa de Mejoramiento Barrial y apoyos de distintos organismos nacionales e internacionales, los habitantes de esta colonia –fundada hace tres décadas con migrantes procedentes principalmente del centro y sur del país– convirtieron los sitios más conflictivos en centro de barrio.

En él se levantó una plaza central, en la que se distribuyeron un comedor comunitario, un huerto urbano, un taller de reciclaje de plástico, una biblioteca, un centro de salud, un quiosco literario, espacios para actividades artísticas y recreativas para niños y jóvenes, como un skate y una banda musical.

Los resultados han comenzado. Antes decían: si subes a Miravalle no bajas. La mala fama se extendía por todos lados, los jóvenes ocultaban que eran de aquí, pero ahora hay un nuevo significado y se sienten orgullosos de su colonia, han comenzado a integrarse, pero sobre todo estos espacios recuperados son el pretexto para rehacer el tejido social para nuevas generaciones, expresó Carbajal.

No obstante, agregó, la comunidad aún no está satisfecha. Su demanda de una política integral en la seguridad y el fortalecimiento de un sistema educativo en la zona no ha tenido eco en las autoridades. No somos gente que digan vengan y hagan, sino que participamos trabajando con los niños y los jóvenes, pero solos no podemos, la autoridad debe colaborar.