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El próximo año todos buscarán ese perfil y ahí estaré, afirmó

Chelís: yo inventé el estilo que practican Herrera y Matosas

Asegura haber enfrentado un oficio con sentido común que rompió tabúes

 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de diciembre de 2013, p. a14

Cuando un entrenador sin equipo habla, todo el discurso tiene un tono de nostalgia. Extraña la adrenalina del juego, la presión de los resultados, algo que sólo ellos entienden, pero que necesitan para sentirse vivos. Por eso, José Luis Sánchez Solá tenía una mirada de ensoñación mientras miraba ayer una cascarita de aficionados. Chelís, quien se hizo popular desde que asumió el timón del Puebla en 2006, acecha la llegada de una oportunidad que lo devuelva al futbol.

Eso –asegura– ocurrirá muy pronto. La principal razón que argumenta es que tras la final del torneo mexicano que sostuvieron América y León, también fue un duelo de entrenadores. Miguel Herrera y Gustavo Matosas robaron cámara con sus estilos para dirigir.

No sólo fueron los resultados sino las personalidades llamativas que enriquecieron el espectáculo. Eso abona para la causa del Chelís, porque ese estilo asegura que fue una invención suya.

Eso que hacen los técnicos del América y León yo lo inventé hace años cuando estuve en Puebla, dice Sánchez Solá, quien vivió una larga temporada en Puebla de 2006 a 2010, y luego hizo un recorrido por equipos como Tecos, Correcaminos y recientemente en Chivas USA.

Después de esa final viene un efecto dominó de todo esto que hacen León y América, toda esta espectacularidad con sus técnicos protagonistas, entregados, que se mueren en la raya, todo este espectáculo, señala.

Describe el estilo de entrenadores que funcionan más allá de los números de los resultados concretos porque sus personalidades inspiran a su equipo.

Y cuando caiga la última ficha de ese dominó llegará a los pies de Chelís, quien estima que varios equipos estarán buscando entrenadores con ese perfil que, asegura, tiene su marca registrada.

El próximo año, en mayor y menor calidad, se verán muchos leones y muchos américas, porque todos los clubes van a querer repetir ese fenómeno, y ahí precisamente es donde yo encajo en proyectos de ese tipo, especula.

En el escenario de la próxima temporada, la tendencia que adelanta Sánchez Solá será la de entrenadores volcánicos que azotan chaquetas contra el suelo, que vociferan a los árbitros, que azuzan descompuestos para que reaccionen sus jugadores, pero, sobre todo, que inspiran una mística en sus equipos.

Yo calculo que como todo mundo querrá hacer eso, y como le gusta a todos, querrán ser León y América, y buscarán esos perfiles, pero a ver quién se los da. No cualquiera puede, señala.

Cuando eso ocurra Chelís estará ahí como el hombre correcto y volverá al futbol. Regresará a agitar las manos para alentar a sus pupilos y a vivir en ese puesto tan ingrato e inestable que es tan fugaz como una jugada. Pero sobre todo volverá a imprimir su personalidad en la escuadra que consiga convencerlo.

Mi estilo gusta porque le agrada a los seguidores. Yo soy de la afición: un día estaba en la tribuna y me bajé a dirigir. Soy parte de ella, yo no me hice en las canchas, sino en las gradas, cuenta sobre su origen en este deporte en el que sólo lleva ocho años de experiencia.

Se asume como un iconoclasta, como un personaje que, dada su inexperiencia, enfrentó un oficio con sentido común y rompió tabúes.