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Alumna de posgrado de la UNAM realiza primer estudio sobre el tema

Detectan materia fecal en cenotes yucatecos, entre otros contaminantes

En algunos de esos cuerpos hídricos los niveles de cadmio, plomo, mercurio y níquel rebasan las cantidades determinadas en las normas oficiales, destaca Libertad Velázquez, de Ciencias del Mar

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Los cenotes son formaciones kársticas que generan ambientes peculiares y permiten el desarrollo de formas de vida únicas, como especies de peces ciegosFoto tomada de Internet
 
Periódico La Jornada
Martes 12 de noviembre de 2013, p. 2

Los cenotes son vitales para Yucatán, no sólo por su importancia cultural y económica (son explotados turísticamente), sino porque ante la falta de ríos superficiales que aporten agua para consumo humano, el acuífero es la única fuente hídrica potable en el estado. Sin embargo, se ha detectado presencia de materia fecal, señaló Nadia Libertad Velázquez Tavera, alumna del posgrado en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Son formaciones kársticas que generan ambientes peculiares y permiten el desarrollo de formas de vida únicas, como especies de peces ciegos (Ogilbia persei y Ophisternon infernale). También alojan a insectos, reptiles, aves y mamíferos. Pese a su importancia, son un recurso parcialmente conocido. Diversos estudios han cuantificado la presencia de nitratos, coliformes y metales en el anillo de cenotes, sin embargo, no había registro alguno de trazadores de materia fecal, como los esteroles fecales.

El primer estudio sobre el tema fue realizado por Velázquez Tavera, como tesis de maestría y parte de un proyecto de vigilancia a largo término del anillo de cenotes, que involucra la determinación de otros parámetros y la participación de diferentes entidades de investigación en Yucatán.

El proyecto comprende un análisis integral de diversos parámetros de calidad ambiental, hidrología, geoquímica, así como un análisis de paisaje que permita entender los procesos antrópicos, socio-económicos o culturales que generan o contribuyen a la contaminación de la zona referida.

Bajo tutela de Flor Arcega Cabrera, en la Unidad de Química de la Unidad Académica Sisal, Velázquez Tavera hizo la tesis Metales y esteroles fecales en el anillo de cenotes Celestún y Dzilám de Bravo, Yucatán, como parte del posgrado de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.

La tesista analizó las temporadas de lluvias y secas e identificó y cuantificó seis esteroles (colesterol, brassicasterol, campesterol, estigmasterol, dinosterol y sitosterol) y ocho fecales. La concentración total de los primeros en tiempos pluviales fue de 3.277 mg g-1, y de los segundos, 2.370 mg g-1. En épocas áridas, la concentración total fue de 3.564 mg g-1 y 1.670 mg g-1, respectivamente.

El origen de los últimos fue variado, ya que se presentaron compuestos tanto antropogénicos (coprostanol y epicoprostanol) como de seres herbívoros (24-etilcoprostanol, 24-etilepicoprostanol, campestanol, estigmastanol y sitostanol).

Sólo en la zona noreste del anillo (Dzilám de Bravo) la concentración estaba por arriba del promedio informado para sitios con presencia de materia fecal. Esto indica que su aparición en la zona está asociada a las actividades antropogénicas, así como a la hidrogeoquímica del sistema.

Como parte de su tesis, analizó seis metales (mercurio, plomo, arsénico, níquel, cromo y cadmio) de toxicidad reconocida. Halló que en algunos cenotes el cadmio, plomo, mercurio y níquel rebasan los niveles determinados en las normas oficiales mexicanas 127 y 201.

La peligrosidad de estos metales depende de su concentración, movilidad y reactividad con otros componentes del ecosistema. Sin embargo, por su toxicidad, el consumo prolongado de agua contaminada con metales dañaría la salud de la población. El plomo, por ejemplo, está asociado a deformidades, neurotoxicidad, anemia hemolítica e inhibición de la síntesis de hemoglobina. El mercurio reduce la biomasa y afecta los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, la piel, los pulmones, riñones y ojos.

Factores fisicoquímicos

Ante esta diversidad de afectaciones a órganos vitales, se determinó que el deterioro generado por cada metal dependía tanto de factores fisicoquímicos del agua (salinidad, pH, Eh, dureza), como biológicos (edad, talla y hábitos alimenticios), expuso.

Sobre los esteroles fecales, dijo que no existe una normatividad mundial en cuanto a concentraciones permisibles. Sin embargo, su presencia indica que hay materia fecal en el agua, lo que provocaría a la degradación ambiental del sistema y probable perjuicio al humano que hace uso del recurso.

Para el estudio, Velázquez Tavera instrumentó una nueva metodología junto con Morgane Derrien, quien realizó una estancia posdoctoral en la Unidad de Química Sisal. Este trabajo bilateral (México-Francia) abre un nuevo campo de estudio y genera una herramienta de monitoreo para zonas kársticas.

Es importante señalar que los metales y esteroles presentaron un comportamiento puntual, ya que no se observó un patrón geográfico; sin embargo, se evidencia una variación estacional asociada a un mayor transporte en época de lluvias. Así, su presencia está relacionada con las actividades antropogénicas de la zona, concluyó.