Opinión
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El despertar

¿Cuál es el espíritu de tu época?

E

n cada época se presentan ciertas características que, asociadas a convicciones, conceptos, prejuicios y leyendas, forman lo que se pudiera llamar el espíritu de la época (Zeitgeist en alemán); algo que es intangible y de límites muy difusos. La escritora, actriz y activista social Julie Furlong logra en un interesante libro en línea ( Mi vida en un suspiro, amazon.com) atrapar la esencia del tramo de vida mexicana de la que hemos sido contemporáneos todos aquellos que nacimos entre 1940 y 1980.

El libro tiene un fuerte sabor autobiográfico y desfilan un conjunto impresionante de personalidades vinculadas casi todas ellas con el tema del poder político, aunque también hay algunos artistas, periodistas, intelectuales: Julio Scherer, Alejandro Jodorowsky, Facundo Cabral. Incluso Vlamidir Mijailovich Chernousenko (vinculado con la catástrofe de Chernobil 1986), un hombre que se desvaneció sin dejar huella, y el célebre Carlos Castaneda, un auténtico chamán que recorrió las vías de un poder misterioso y profundo. Se trata de un mural donde aparecen muchos de los hombres y de las mujeres que pueden considerarse artífices de la época. El testimonio de la autora es veraz, llegando a ser descarnado, y se atreve a tocar campos prohibidos, como los sueños premonitorios y secretos políticos.

En una breve conversación con Julie tomé ciertos apuntes que ahora comparto con ustedes. Nuestra época es el segundo hito crucial de la historia humana, equiparable al paso de la barbarie a la civilización. Vemos una nueva luz: esperamos que sea un nuevo amanecer. Hay más oportunidades que nunca para el desarrollo de la ciencia y de la conciencia y para reconciliar la ciencia con el espíritu. Sin embargo, vemos a nuestro alrededor tal cantidad de contradicciones y tal cantidad de oportunidades que podría surgir un mundo por demás peligroso, casi inhabitable, o una civilización centrada en la camaradería, el amor y la práctica del arte. Estamos en una frontera que sólo cruzarán los nuevos colonizadores. Hay aspectos siniestros en el espíritu de nuestra época que conforme pasan los años han tendido a volverse más oscuros.

Por supuesto, la degradación moral y la carencia de amor a los semejantes, el culto al poder y un sistema que ha devuelto de su tumba al individualismo, encadenado a eso la degradación planetaria, las multitudes infinitas que se trasladan de un continente a otro. Las matanzas de inocentes y la precariedad, la injusticia social establecida como algo inmodificable y la codicia como única virtud.

A la par que el poder es detentado por una elite narcisista, surgen hombres y mujeres que viven con fe y esperanza. Es cierto que con todos los recursos acumulados podríamos volver los desiertos en praderas, extinguir el hambre y proporcionar salud y educación a todos. La pregunta sería, ¿por qué no lo hacemos?