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Coreografía en el teatro Benito Juárez

Ambigú, montaje que coloca a la cocina como detonante de emociones
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de septiembre de 2013, p. 6

Pasan muchas cosas en la cocina. Este espacio es el punto de encuentro para la danza en la más reciente propuesta del bailarín y coreógrafo Duane Cochran, titulada Ambigú. No se trata tanto de la cocina y la comida, sino lo que se detona emocional y sicológicamente, afirma.

Cuchillos, cabezas de cerdo y una mesa son objetos recurrentes en viñetas dibujadas con el cuerpo, no es una obra que de principio a fin cuente una historia, sino son historietas. Quiero provocar sensaciones emocionales.

Una fiesta y un encuentro amoroso inesperado en la cocina de un departamento cualquiera es la antesala a la entrevista con el director de la compañía Aksenti Danza Contemporánea, para conversar sobre el próximo estreno de Ambigú, hoy, en el teatro Benito Juárez.

Es un ensayo previo con los cuatro bailarines y la actriz Hilda Valencia, un aperitivo dancístico, mientras Cochran observa, se mueve alrededor de los bailarines y con la gestualidad magnificada lanza indicaciones, a veces con el movimiento de sus hombros, mientras también bailotea alrededor de la escena.

El título, refiere, proviene de hace muchos años atrás en México, cuando decían ambigú a lo que ahora llaman coctel, entonces tomó ese significado de bocadillos y vinito, para transformarlo en algo más grande. Me gusta mucho la cocina, vivo en un país que es de muy buen comer, y quise hacer algo, declara Cochran, de origen estadunidense, pero avecindado en México desde hace más de 30 años y ya naturalizado mexicano.

Las escenas en las que se unen danza y mucha teatralidad van desde un rastro, una fiesta o un restaurante elegante. Por ejemplo, en este lugar, las personas llegan, se sientan, piden su platillo y nunca saben lo que pasa en el caos de la cocina.

Otra historia es sobre un hombre que terminó una relación con su pareja. Ellos siempre cocinaban juntos y ahora que ya no viven en la misma casa, la cocina ya no es igual que antes. Hay una búsqueda de sí mismo, no encuentra su lugar ahí. Siempre es un poco triste la ausencia de un ser querido.

Foto
El bailarín y coreógrafo Duane CochranFoto Carlos Cisneros

La primera escena, revela durante la conversación en el estudio de baile, consiste en que llega la luz al escenario y aparece un anafre humeando, una forma de empezar el rito ancestral mexicano de la comida. Después llega una señora, a paso lento y con el soplador. Y de ahí, la obra se desarrolla en diferentes situaciones, hay de todo, escenas cómicas y otras de reflexión.

Para el coreógrafo, y también pianista, la danza contemporánea debe experimentar, pero también divertir. Hay obras difíciles de asimilar, pero Cochran afirma: a mí me gusta hacer reflexionar, que mueva de alguna manera. Pienso que el público en general no debe entrar pensando que tiene que entender todo; es más de sensaciones, de cómo están en movimiento las emociones.

Así, en la cocina que todos tenemos, en la comida de todos los días, siempre hay algo que pasa y todos pueden identificarse. Es mi etapa de experimentar sensaciones y sentimientos, descubre; me llama mucho la atención escarbar en lo que sentimos, en lo que está ahí atrapado. Hay cosas que no queremos enfrentar, las dejamos atrás hasta que algo de repente las detona.

La obra coreográfica Ambigú contó con el apoyo del programa Beneficio a Proyectos de Inversión en la Producción de la Danza Nacional, Conaculta-INBA 2012. Tendrá una temporada de presentaciones los martes y miércoles de septiembre en el teatro Benito Juárez (Villalongín 15, colonia Cuauhtémoc) y una función del gala en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico) el 13 de septiembre.