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La huella del doctor Ernesto Guevara se estrenará mañana en la Cineteca y en Cinemanía

En la historia, el Che es multiconocido, pero Ernesto, no, asegura Jorge Denti

El cine no puede hacer una revolución, pero sí acompañar a una de esas luchas, dice en entrevista

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Para Jorge Denti lo fundamental es el humanismoFoto Elizabeth Pérez Islas
 
Periódico La Jornada
Jueves 1º de agosto de 2013, p. 9

Jorge Denti, nacido en Argentina y mexicano por convicción, es un partisano del cine, expresión que ha sido su campo de batalla desde hace varias décadas. Considera que su país es América Latina. Cuando tuvo la oportunidad de tener una cámara fue detrás del registro de esos hombres reprimidos, silenciados, negados...

Ha creado más de 150 películas para cine y televisión. Es de los realizadores que representan la relación entre el séptimo arte y temas sociopolíticos. Una muestra es su registro de la Revolución Sandinista en Nicaragua, en la que en muchas ocasiones (junto con otros cineastas valientes) sufrió los estragos. Fue participante en la toma de la Casa Argentina (avalada por Julio Cortázar) durante el movimiento estudiantil en París en 1968, donde estudiaba cine luego de salir de su país, en el que se asomaba el fantasma de la oligarquía militar.

Fue miembro de grupos del llamado cine militante, como el Cine de la Base y el Colectivo de Cine del Tercer Mundo. Sabe que registrar audiovisualmente una guerra tiene consecuencias, como sentir el miedo de ser acribillado por balas o bombas, como las que acechaban al frente sandinista.

Para hacerse realizador, tuvo que emplearse en Italia de extra para acercarse al set y aplicar lo que llevada aprendido en teoría.

Jorge, quien ha sido, incluso, motivo de un estudio académico, presenta ahora otro producto cuyo tema viene desde sus entrañas: el del Che Guevara, pero antes de que se convirtiera en esa figura mítica. Se trata del documental La huella del doctor Ernesto Guevara, que se estrenará este viernes 2 de agosto en la Cineteca Nacional y en las tres sedes de Cinemanía: Plaza Loreto, LaCasadelCine.Mx y Parque Huayamilpas. A partir del 4 de septiembre se proyectará en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y algunos cines más.

Búsqueda de la humildad

“En la historia, el Che es multiconocido pero Ernesto, no”, dice a La Jornada en entrevista. En la charla rescata una frase de quien ayudó a su grupo de cineastas en un proyecto, Roberto Rossellini: La busqueda de la humildad es lo más importante, especialmente si se quiere edificar una ética y si se quiere alcanzar una cierta moral. Eso lo aplico, porque habla de Ernesto Guevera. La búsqueda de la humanidad es lo más importante, asegura Denti.

Agrega: Había que bajar esa foto (de Alberto Korda, tan conocida) que está en las paredes y ver qué hay detrás de ese hombre, de ese chico estudiante que fue un lector excepcional, que era un irreverente y un loco, en buen sentido.

La huella del doctor Ernesto Guevara da cuenta de los viajes por Latinoamérica que hace el joven médico junto a su inseparable amigo Alberto Granados, a quien está dedicado este documental. El hilo conductor son los comentarios de personajes esenciales como Granados, del hermano de Ernesto, así como la correspondencia de Guevara, quien se convertiría en ícono, que antes fue viajero audaz, investigador, amante de la poesía... un humano, que comenzaba a vislumbrar la idea de igualdad.

“La cinta termina en Tuxpan –confirma Denti–, de donde parte el barco Granma con los expedicionarios que originarían la Revolución Cubana. El resto no me interesa. Es muy difícil reconstruir a Ernesto por la libertad política. A los personajes hay que investigarlos, pero con libertad. No hay que castrarlos, porque tienen pito como todos los hombres.

Esta cinta es importante, porque pretende mostrar cómo hay que caminar, por dónde salir y tener la mirada humilde. Ernesto era un hombre que tenía una mochila y su cultura, al que lo acompañó la poesía. Hay que decir que el tío de Ernesto era una periodista en el frente de la República, quien le mandaba a su sobrinito, enfermo de asma, lectura de poesía. Fue una influencia.

Tema que lleva en las venas

El tema de Ernesto Guevara, Jorge Denti lo lleva en las venas, sobre todo antes de ser el Che.

En Venezuela en los años 70, en un recuentro con Julio Cortázar, le contó sobre el primer proyecto que tuvo sobre Guevara. Se llamaba Un fuerte abrazo para todos, que tuvo 15 versiones de guion. Nunca se hizo, porque estaban en el poder Raúl Alfonsín en Argentina y Carlos Salinas en México (“quien seguro tuvo un póster del Che”, dice el realizador). El representante de cine de Argentina en ese tiempo era Manuel Antín, quien me dio largas, porque estaba muerto de miedo, pues yo representaba algo para ellos: no era tan institucional. No hubo voluntad. Ese proyecto no tiene nada qué ver con el de (Walter) Salles, cuya cinta es meritoria, porque la hizo. Pero cuidó tanto al personaje que al final no es Ernesto, quien era una persona más libre. En ese largometraje el que se lleva la palma es el personaje de Alberto Granados, comenta.

Deben representarlo bien

Cuenta sobre otros trabajos que se quisieron hacer sobre el Che, como el que pretendía hacer Francesco Rosi: “Al emigrar a Italia (donde trabajé como extra) de Francia, tras la muerte del Che, le llamé desde la terminal. Le dije que había leído que haría una cinta sobre Ernesto. Hablé con Rosi como tres horas, pero al final, nunca hizo la película. Se ha hecho todo sobre este personaje; muchas cintas y series, incluso historietas. Mientras más se haga, mejor, encantado, pero que lo representen bien”.

Denti relata sobre el origen de La huella... “Para ese proyecto que le conté a Cortázar, Alberto Granados y el padre del Che (también de nombre Ernesto) ya me habían dado los derechos. No se hizo, pero luego encontré a Granados en un festival en La Habana. Le dije que era el del proyecto de Un fuerte abrazo para todos. Le comenté que ya no haría esa cinta porque el tema estaba manoseado, que lo que quería ahora era hacer algo sobre el doctor Ernesto Guevara. Me respondió: ‘El doctor es el doctor, y quiero estar en esa cinta, porque en la formación de médico yo tuve qué ver’. Se emocionó y me dio una entrevista, de las últimas que ofreció. Estaba muy motivado”.

De hecho, la cinta está dedicada a él por ser un personaje entrañable, que marcó la vida a Ernesto. Por su fidelidad a la amistad que tuvo con Guevara. Luego conocí a los hermanos de Ernesto, Ana María y Roberto, así como a su padre.

El cineasta dice que está feliz de que se haya terminado la cinta, mas no de cómo la realicé, porque no tuve tiempo ni dinero ni fuerza. Pero tengo la certeza de que funciona para la gente joven, para los médicos, sobre todos esos de antes, como Ernesto que estaba en contacto con la gente, no los de ahora que investigan por medio de la Internet.

Denti, como se dijo, sabe lo que es una revolución, una dictadura. ¿Se puede cambiar un fusil por una cámara? Se le pregunta.

Responde: “El cine no puede hacer una revolución. El cine puede acompañar a una de esas luchas, que hacen los pueblos maduros.

–La cámara no puede ser un fusil, pero sí una herramienta de contrainformación.

–Luego de lo del 68 en Francia, formé el Colectivo de Cine del Tercer Mundo, antes de ser creado el grupo Cine de la Base (fundado por Raymundo Gleyzer, víctima de la dictadura en Argentina). Estaba la experiencia de la capital francesa y comencé a conocer a directores que hacían algo más ligado a lo humano. Me interesó África, donde busqué a hombres, nuevas religiones, pensamientos. Una de las productoras de Roberto Rossellini nos ayudó a revelar y copiar uno de esos documentos. Era un lujo estar con el maestro, que por cierto como antecedente había hecho una entrevista al doctor Salvador Allende.

Auge de la cinematografía independiente

–¿Aún hay cine militante?

–Hay mucho más del que me tocó vivir en mi época. Creo que hay un auge brutal, porque la generación de ahora se puede conseguir una cámara y una computadora, y hacerlo.

–¿Alguna vez estuvo en riesgo por registrar con su cámara?

–En Nicaragua una vez entramos por el frente de las montañas. Andábamos en mocasines y buscábamos unas botas. Imagina, cruzar ríos y caminar con esos zapatos. El enemigo eran las ampollas y los hongos. Un día llegamos a un punto, donde estuvimos varios días. Nos protegían tanto los compañeros sandinistas que nos ponían a dormir en el polvorín, la mejor forma de cuidarnos. Cuando bombardeaban teníamos unos segundos para salir. Claro que teníamos miedo. No podíamos dormir, pero veíamos a los chicos y chicas luchando y tener tiempo para acariciarse, que se podía. No obstante, como hombre no podías embarazar a las compañeras, porque si lo hacías te convertías en enemigo. Un día presenciamos una boda, en la que hubo pollo, un pedacito era un manjar porque sólo se comía frijol y arroz. Era adaptarse a la guerra.

Denti se califica: Soy un hombre que busca al ser humano en todas sus manifestaciones: al creativo, al desconocido, a los más callados. El cine que me interesa está ligado a eso. Mi cámara acompañó a ese tipo de humanos incluso cuando trabajé para televisoras. No puedes hacer cosas que te contradigan. Puedes pasarla mal económicamente, pero hay que ser coherente. Las cintas son para que la gente las vea, no para especular ni para que tu nieto especule con ellas. Es un documental que servirá, porque aborda lo que no han tocado otros... Ojalá se hagan muchos más.