Cultura
Ver día anteriorJueves 1º de agosto de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Breve temporada de la ópera de toilette, de Marcela Rodríguez, en el Teatro de la Ciudad

Mostramos una Frida Kahlo ajena a la frivolidad de la moda: Jesusa

El pueblo debe apropiarse otra vez de la artista, sentirla suya, que no sea la que les venden, indica la directora

En la escenografía “se utiliza papel periódico con el que se imprime La Jornada”

Foto
Catalina Pereda, Jesusa y Marcela Rodríguez, y Clarissa Malheiros durante la entrevista con La JornadaFoto María Meléndrez Parada
 
Periódico La Jornada
Jueves 1º de agosto de 2013, p. 3

Casi siempre es difícil acercarse a un personaje ícono como Frida Kahlo, convertida en mercancía y cuya obra deviene una ventana folclórica al mundo cuando su obra es todo menos folclorista, señaló Jesusa Rodríguez, directora escénica de Las cartas de Frida, ópera de toilette al anunciar una nueva, aunque breve temporada, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, el 23, 24 y 25 de agosto.

Las cartas de Frida se estrenó en 2011 en la ciudad alemana de Heildeberg y, en México, el pasado mayo con siete funciones en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz. La música es de Marcela Rodríguez, mientras Jesusa y Clarissa Malheiros se encargan de la dirección escénica. La cantante Catalina Pereda lleva el papel de Frida. En la escenografía se emplea papel periódico con el que se imprime este diario. “Esta vez le vamos a poner crédito: ‘en el papel principal: el papel de La Jornada’”, dijo Jesusa al finalizar la conferencia de prensa.

La puesta en escena implica varios retos. Uno consiste en lograr que sea más popular. Pusimos precios bien baratos. Eso no lo dijimos en la conferencia. Queremos que venga la gente del pueblo que quiere a Frida y que se la apropie otra vez. Que sienta que es suya, que no es la que les venden, la de las pañoletas de seda, dijo Jesusa a La Jornada.

El otro reto es usar el escenario del Teatro de la Ciudad, cuya acústica no es la ideal después de la restauración que se efectuó hace unos años, pues le colocaron demasiada tela en los sillones y la alfombra, que ya quitaron, y en el que se tienen que usar micrófonos. Para ello, añadieron Jesusa y Marcela Rodríguez, se traerá a un experto para lograr que no se perciba tanto ese empleo de los micrófonos.

Autenticidad y compromiso

Al hablar de la obra ante los medios de comunicación, Jesusa subrayó que lo más importante al momento de traer a Frida Kahlo mediante sus cartas “es rescatar la autenticidad de su obra, porque pensamos que Frida fue una artista que tocó la esencia de sí misma, que no estaba en la frivolidad de la moda. Al leer sus cartas te das cuenta de cómo nunca se dejó seducir por la banalidad y frivolidad del mundo de arte de ese momento y de todo ese oropel que rodea a los artistas plásticos, y que hoy lo vemos casi exacerbado en artistas como Damien Hirst. Hemos llegado ya a esta hipertrofia en el sentido del arte y sobre todo en el arte plástico.

“Al acercarse a sus cartas te das cuenta que ella estaba realmente expresando lo que sentía, que era auténtica y comprometida políticamente, que es otra de las cosas esenciales porque ya hay pocos que se comprometen así porque se les cae el oro. Esto queda claro, creo que el gran acierto de Marcela fue haber tomado las cartas y partir de la autenticidad del artista para rescatar su trabajo.

“Acercarme a Frida es muy difícil, me da mucho coraje lo que se ha hecho pero sí es importante retomar no sólo a Frida sino a todos los artistas que se han comprometido con su país y con su pueblo. Lo decía Diego Rivera: el artista verdadero es el que está con su país y con su pueblo, por eso creo que todas esas cuestiones de los becarios y los galeristas y toda esta cosa se vuelve en contra del arte.

“Siempre he estado en contra de las becas del Fonca y seguiré estando, pero creo que se vuelve en contra porque entonces perdemos los artistas que van a las comunidades que conocen a este país, en un momento en que está lo que estamos sufriendo, que hemos llegado al extremo de esta ridícula telenovela del poder con Peña Nieto y La Gaviota, todo este horror que vivimos y junto a todo eso dónde están los artistas comprometidos con la realidad”.

Ese compromiso de Frida es muy rescatable “y eso es lo que pretende esta ópera de toilette, porque ocurrre en la intimidad y en el baño de Frida Kahlo que se abrió en 2004 y que ahora vuelve a ser una bodega. Quienes tuvimos la oportunidad de ver ese baño como quedó el día de la muerte de Frida fue un impacto.

La puesta en escena va orientada a tratar de retratar la obra de Frida y no volver a caer en la iconografía evidente que ya nos la meten en todas partes, en llaveros, bolsas, postales, en supositorios, deberíamos ya estar hartos de Frida y decir ya qué más se puede decir. Esperemos que con esta ópera la gente tenga otra ventana para mirar la obra de Frida Kahlo.

La compositora Marcela Rodríguez habló de lo que significó musicalizar las palabras que Frida escribió en su correspondencia. Normalmente los libretos cuentan alguna historia, y musicalizar cartas es otra cosa. Es otro ejercicio y eso es como lo que le da originalidad a este trabajo: que no te cuenta una historia. Tomé 12 cartas, las que me parecieron más cantábiles, porque hay que ver la pertenencia de las palabras con la música. Les di la opción a Jesusa y Clarissa de ponerlas en el orden que quisieran, excepto la apertura y el final.

En esta ópera de toilette no pasan cosas, no hay una historia de amor o un asesinato. Es un pensamiento. Eso fue divertidísimo, fue un placer escribir esta ópera, no costó trabajo, las palabras me daban la música, los textos me van dictando por dónde agarrar la música. Meterme en la mente de una artista verdadera, de alguien comprometida con su trabajo y lo que va a decir, y una mujer que con los dolores que tenía y que jamás se quejaba y en lugar de eso pintaba, esa es una gran lección para todos los artistas. Ese fue el ejercicio del texto, de musicalizar cartas. Mi experiencia fue muy linda y diferente.

Para Clarissa Malheiros las palabras de Frida son tan elocuentes como su pintura. De alguna manera nos expican desde su interior por qué y cómo llegaba a esta posición en la que estaba. Descubrir las cartas es fundamental en este momento para relaborar un discurso más pleno.

Catalina Pereda destacó que en esta puesta en escena la protagonista no es la pintora, sino sus cartas que hablan a través de nosotros, de la escena, de los actores, de mí y de la orquesta.

Las cartas de Frida, cuya musicalización se realiza con nueve instrumentos, se escenificará el viernes 23, a las 20:30 horas; el sábado 24, a las 19 horas, y el domingo 25 a las 18 horas. Los boletos están disponibles en las taquillas del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico) y su costo es de 98 a 217 pesos.