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José Ovejero presenta en México su novela reconocida con el premio Alfaguara 2013

La calle, única esperanza para inventar la realidad en España

Si seguimos en esa democracia de contables no llegaremos a ningún sitio, pues presionar al poder es lo importante, dice el escritor a La Jornada

El desencanto y cierto conformismo tiñen a Samuel, el protagonista de mi libro, un hijo de esta época, explica

 
Periódico La Jornada
Martes 18 de junio de 2013, p. 4

En España, la única esperanza que yo veo no está en la política oficial, sino en la calle; ahí veo a gente intentando inventar la realidad... les dicen ingenuos, ¿y qué?: imaginar un mundo nos permite avanzar. Si seguimos en esa democracia de contables no vamos a llegar a ningún sitio. Presionar al poder es lo importante, señala el escritor José Ovejero, a propósito de su más reciente novela La invención del amor.

El autor resalta el trasfondo en el que se desarrolla su escrito. “La España de ahora mismo, de la crisis, del desencanto, de la falta de esperanza, de un cierto conformismo, de una cierta desilusión. Eso tiñe al personaje, a Samuel, un hijo de esa época.

Es una novela sobre dos invenciones: la del amor y la que hace Samuel sobre la realidad que lo rodea. Poco a poco él se va interesando en lo que está a su alrededor, manifiesta Ovejero (Madrid, 1958), a La Jornada.

Respecto de la situación en su país, se lamenta: No tenemos la sensación de que vaya a algún sitio. Esa es la crisis más profunda. Tenemos la sensación de que nos hemos convertido en rehenes de los mercados financieros, de que nuestros políticos son rehenes de los banqueros que les prestan el dinero y de los empresarios que los han estado financiando ilegalmente; de que estamos en un sistema corrupto en un nivel que nunca habíamos sospechado siquiera; que hemos despilfarrado miles de millones que hemos obtenido de Europa y que no hay un plan B.

La obra, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2013, será presentada el próximo jueves 20, a las 19:30, en el Lunario del Auditorio Nacional, acto en el que el autor será acompañado por Xavier Velasco y Raúl Quintanilla.

Para Ovejero, “es un libro sobre el amor, no entendido a la manera romántica, sentimental: ¿qué hacemos cuando nos enamoramos?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿cómo nos inventamos el amor?, no sólo mi personaje Samuel. Al final buena parte de la novela gira alrededor del amor...

Un libro de amor para gente que no lee libros del amor... yo desconfío de las historias sentimentales, románticas; lo mismo que escribo poesía para gente que no lee poesía.

La narración, publicada por Alfaguara, conjuga la mirada concentrada, la voz irónica de Samuel, quien nos va descubriendo una historia nacida de un equívoco, dotada de dramatismo por la narración en presente, que así crea una atmósfera de thriller.

Sobre su tema principal, la fallecida Clara, Ovejero señala: “Me parecía muy interesante crear un personaje que no está, pero al final es la protagonista de la novela. Todos hablan de Clara, todos guardan alguna relación, Samuel se enamora de ella y, sin embargo, ese personaje no lo vemos a través de sí misma, lo vemos en los ojos de los otros. Es un personaje complejo, contradictorio, que a veces no tenemos del todo claro, pero al mismo tiempo por eso nos resulta fascinante.

“Cuando te pones a escribir un personaje así, ausente, quien es la atrevida, la de la intensidad, te pasa como al protagonista: te enamoras de alguna manera. Me resulta un personaje atractivo, esa parte oscura, inalcanzable, esa parte dura. Es una mujer de la que me enamoraría probablemente, como Samuel, que idealiza a Clara; los dos estamos bajo ese influjo.

“Lo interesante es que todos nosotros tenemos muchas personalidades. El Diablo en La Biblia decía ‘mi nombre es Legión’. Todos lo somos. Nadie es sólo uno. Todos tenemos distintas identidades, depende del contexto, de con quién estamos.

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José Ovejero, ayer, en las instalaciones de la editorial Alfaguara durante la entrevista con La JornadaFoto Cristina Rodríguez

Al final, si nos contasen varias personas, cada uno contaría una historia distinta. No sólo sucede con Clara. Todos tenemos un montón de máscaras y todas esas componen nuestra personalidad, unida a aquello que nadie ve.

Los otros personajes que completan la narración alrededor de Clara son: Carina (hermana), Alejandro (esposo), y Samuel (el amante real), quien es el que ha perdido todo, quien creía que tenía el control sobre las cosas, que tenía a su mujer contenta, que tenía a su amante y de pronto se queda con que no controlaba nada, con que no entendía nada.

El narrador, poeta y ensayista destaca el papel de las mujeres en su creación literaria, las que siempre son fuertes e independientes, y que –asevera– consigue muy bien. Pero manifiesta que en la realidad hay un retraso sobre el tema. Para él, las mujeres “no tienen el poder ni mucho menos. Hay avances y retrocesos. En los años recientes ha habido un apagón por la idea de que la emancipación ha tenido lugar y el feminismo ya ha conseguido lo que quería, y no es así ni mucho menos.

Si vemos los salarios por el mismo trabajo, los hombres ganan más; la distribución de poder en la misma literatura. Si ves las listas de los ganadores en la mayoría de los premios literarios, los hombres dominan. Lo más importante es que si ves quiénes son miembros de los jurados, los hombres dominan por goleada. ¿Qué pasa?, ¿las mujeres tienen menos criterio o tienen menos poder?

Interrogado en torno al nacimiento de La invención del amor, el autor señaló que fue el que más rápido escribió: un año a partir de encontrar la voz narrativa. Al parejo, escribía –afirma– un ensayo, La ética de la crueldad; un poemario, Nueva guía del Museo del Prado, y una novela “que se me estancó o ya está muerta.

“No empiezo un libro para explicar mi idea del mundo, de la política, de la realidad, sino siempre empieza por una situación. Se me ocurre una donde hay tensión y comienzo a ver cómo se puede desarrollar. En este caso, la idea de la llamada de madrugada, donde le dicen a Samuel que Clara ha muerto y en vez de decir ‘perdón, se ha equivocado’, siente curiosidad por esa historia”.

Abunda: Tuve esa idea en la cabeza bastante tiempo. Intenté escribirla y no funcionaba, no me gustaba, pero seguía viendo ahí una ruta. Al final descubrí que tenía que contarla en primera persona, vista a través de Samuel y en presente. Y al no saber yo mismo como escritor hacia dónde iba, porque igual como Samuel no sabe lo que va a pasar, tampoco el lector ni el escritor. Los tres vamos con esa sensación de catástrofe inminente, de que esto no puede acabar bien.

El autor asegura que a pesar de ser un libro que incluye el tema de una mujer muerta y el amor, es una novela optimista, porque piensa en una posibilidad de futuro. Y rechaza la nostalgia: uno de los sentimientos que evito por que me parece que no lleva a ningún sitio. Es un sentimiento encaminado a un lugar que ya no existe. La nostalgia del hogar, aunque volvieses a él ya no sería el mismo, tú tampoco lo eres. Yo no vuelvo a Madrid a 30 años de haberme ido, yo voy a Madrid, que es otro sitio.