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Muestra 22 óleos inspirados en esa obra teatral de Pedro Calderón de la Barca

El pintor Javier Cruz presenta una paráfrasis de La vida es sueño, en la Casa Lamm
 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de abril de 2013, p. 5

La libertad, el destino, la vida y la realidad parten desde la literatura como inspiración en La vida es sueño, exposición pictórica de Javier Cruz (1952).

Trato de hacer partícipe mi angustia de que la realidad es más allá de los que vemos, afirmó el pintor en entrevista.

Sin hacer pintura de ilustración, me baso en una serie de experiencias literarias que amplían y enriquecen mi trabajo, describió sobre la muestra con el nombre de la obra teatral de Pedro Calderón de la Barca, que hace unos días inauguró en la galería de la Casa Lamm (Álvaro Obregón 99, colonia Roma), en la que desde lo abstracto explora sobre la fugacidad, lo impreciso que hay entre el sueño y la vida misma.

Tampoco se trata de vender baratijas existenciales, pero sí creo que la literatura permite un abanico de expresión, señaló respecto de la serie de los 22 óleos sobre lino, en gran formato, que rebasan en su mayoría los dos por tres metros en los muros del espacio ubicado en la colonia Roma.

Sobre la elección de óleos en gran formato reveló que es una cuestión de ampliar el espacio, porque de lo contrario, “me ahogo. El cuadro grande implica más body art, en el sentido que tienes que mover todo tu cuerpo para transmitir energía”, declaró sobre su técnica pictórica.

En un lienzo de gran tamaño tienes que mover todo el cuerpo y meterte en el cuadro; te peleas con él, hay una lucha. Sobre todo si quieres hacer algo que tenga honestidad; olvida la vanguardia o ponerte disfraces de revolucionarios, sino simplemente trabajar.

Amarillos y ocres sobresalientes, un guiño franco a un rojos brillante, otros en azules, a veces el tenaz blanco y negro del Guernica, el también grabador y escultor justificó, “la elección de los colores es más emotiva que racional. Aunque me gusta mucho el contraste, la carga visual de color y la textura. Todos los óleos son sobre lino, técnica muy rica que permite posibilidades, como pastes y texturas, pero también tiene su tiempo. Necesitas dejar que respire la pintura, advirtió. Dejas que te hable, porque hay un diálogo entre el creador y la tela. Hay una energía que fluye, y debes dejarla que vaya y venga.

Interés por los laberintos de Borges

Javier Cruz, quien ha expuesto en el Museo del Palacio de Bellas Artes y el Nacional de la Estampa, apunta que su pintura no es demudada, no se trata de cambiar o de sacar el conejo de la chistera.

Al contrario: “nada más se hace una obra toda la vida. Hay una constante. A mí, por ejemplo, me ha interesado mucho la cuestión de la muerte, del sueño, de los espejos y la repetición. Esto lo he llevado continuamente en todos mis trabajos.

La verdad es que le he dado el golpe a los libros, bromeó durante la conversación sobre La vida es sueño, muestra integrada por su trabajo de los dos años recientes. Tampoco soy un pintor que produzca demasiado. Trabajo y cada dos años presento una serie de 20 obras. Agrega que en este caso le ha interesado la cuestión sobre la libertad y el destino, reflexionar hasta qué punto influye el azar.

Gabriel García Márquez y su novela Cien años de soledad o El viaje del elefante, según José Saramago, son obras a las que alude. Jorge Luis Borges también ha impregnado sus amplios lienzos, es un autor que me ha interesado mucho, precisamente por el desdoblamiento y los laberintos. Y su obra me ha llevado a cuestionar la realidad, que es bastante múltiple y fragmentaria, entre lo real y lo aparente.

De la exposición La vida es sueño, dijo que van a ver una pintura que no trata de sorprender o una obra taxidermista reseca para colgar en los museos. Hay una preocupación por preguntarte quién eres y si tu realidad es más amplia de lo que piensas.