Espectáculos
Ver día anteriorJueves 28 de febrero de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

La Galería Ethra exhibe 16 placas del fotógrafo Bernardo Aja de Maruri

Me he despegado un poco del personaje que retrato, pues me interesa más su intimidad
Foto
Una de las imágenes que integran la muestra
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de febrero de 2013, p. a10

Hace 12 años en Lima, Perú, donde fue fotógrafo personal de Alberto Fujimori (1997/1999), el español Bernardo Aja de Maruri (Santander, 1973) empezó la serie Entre muros, integrada por retratos de personas de la casta virreinal local, la cual continuó hace dos años en México con dos familias ya no tan pudientes, como en otro momento.

Del trabajo realizado aquí, la Galería Ethra (Londres 54, colonia Juárez) montó 16 imágenes en blanco y negro, tomadas con una cámara Hasselbach, que incluyen cinco fotos hechas especialmente para la exposición Entre muros.

Aja de Maruri explicó: “Desde que empecé el proyecto siempre le he dado un espacio privilegiado al personaje; sin embargo, en la medida en que he evolucionado me he despegado un poco de él, pues me interesa más su intimidad, la cual entiendo por el espacio donde vive, cómo vive; busco cosas que me cuenten de su forma de vida, de su idiosincrasia. Por eso vemos dormitorios, una cama destendida. Bueno, me empiezan a llamar mucho la atención esos detalles del personaje per se, pues no deja de tener ciertos comunes denominadores finitos. Entonces, me tengo que ir a otros aspectos que me cuentan más de ellos”.

México es virreinal, porfiriano

De acuerdo con Aja, mientras en Perú la casta muy virreinal se palpa, en México, que es virreinal, porfiriano, pero también un país de más de 120 millones de habitantes, está muy diluida.

Debido a que las primeras hermanas de su abuela nacieron y viven en el Distrito Federal, la primera vez Aja que vino a esta ciudad aún era adolescente. Siempre le llamó la atención esa efervescencia y ese monstruo maravilloso que es la capital del país, cuyo dinamismo y magnetismo me tienen totalmente ojiplático. Así que, después de un viaje experimental de tres semanas, decidió vivir acá.

Aja lleva tantos años en este proyecto que ya forma parte de él, además, es una casta social que me gusta, pero que no le gusta definir como decadente ni usar el término familias venidas a menos.

Con más de una década de trabajar en este ambiente, “de alguna manera es donde me desenvuelvo. Son mis personajes y me encantan porque van totalmente en contra de toda la corriente socioeconómica.

“En algún momento los he definido como los insurgentes del siglo XXI, porque, tal como está estructurado y conceptualizado el mundo en que vivimos, ellos no tienen absolutamente nada que ver, ni de valores ni de principios, ni de idiosincrasia ni de modus vivendi. Sin embargo, insisten y persisten en sus casas, con sus gobelinos, sus mesas Pani y sus tibores. Es lo más relevante y reivindica una forma de gozar y tener ocio muy sui géneris.”

Montajes teatrales

Las fotos de Aja son montajes teatrales: Todo está construido, nada es circunstancial o aleatorio. Siempre hay un porcentaje que es espontáneo, obviamente, pero siempre que voy a las casas, cuando conozco a las familias, sé muy bien lo que quiero. Lo que menos tiempo me lleva es hacer la fotografía, y lo que más, buscar a mis personajes, que se adecuen a lo que tengo preconcebido en ese momento. A veces me interesa el personaje, pero no la casa, y viceversa. Cuando las dos cosas comulgan es cuando propongo hacer mi proceso fotográfico.

El entrevistado se refiere a la segunda fase de su proyecto como más onírico, incluso más surrealista, que se puede dar hacia interpretaciones. En algún momento podemos decir que hay una interpretación más sociopolítica o que tiene anotaciones erótico sexuales, porque es como evoluciona el proyecto. Estoy en el proceso de meterme más en la intimidad de los personajes, que investigo más a fondo desde una manera más analítica, entonces salen otras capas de lo más íntimo de los retratados.

Antes de tomar sus fotos, Aja hace un boceto, como si fuera pintor: Dibujo muy mal, entonces me viene la idea, de inmediato lo escribo y tengo un dibujante que me hace el boceto más en detalle. Es para mí. Nada es a la suerte. Sé lo que quiero fotografiar y si no se alinea a lo que deseo lo descarto, porque me rompe el proceso creativo.