Opinión
Ver día anteriorSábado 12 de enero de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Los de Abajo

Autodefensa contra la delincuencia

L

as complicidades del crimen organizado con los diferentes niveles de gobierno y el hartazgo de las comunidades de muchos estados del país, como Michoacán y Guerrero, por mencionar sólo dos, que están a merced de las bandas de delincuentes, las ha llevado a la autodefensa y a la organización de la seguridad de sus pueblos.

La policía comunitaria de la Montaña y Costa Chica de Guerrero es una de las experiencias más notables en cuanto a la organización de su defensa, desde 1995. En los meses recientes se ha visibilizado la disputa de este territorio por el narco, el gobierno del estado y tendencias organizativas cercanas a las instituciones gubernamentales. La autonomía, sin embargo, prevalece en la autodefensa.

En Michoacán, en abril de 2011, el pueblo de Cherán protagonizó un levantamiento contra los talamontes y el crimen organizado que asolaba a la comunidad desde hace tres años, experiencia que se expandió por otros pueblos de la meseta purépecha. Urapicho es una de estas comunidades. Y esta semana los pobladores retomaron las barricadas.

Urapicho, ubicada en el municipio de Paracho, demandó, de manera paralela a su autodefensa, la instalación de una Base de Operaciones Mixtas (BOM) integrada por elementos del Ejército Mexicano, la Secretaría de Seguridad Pública, la Policía Federal y la procuraduría estatal, la cual se ubicó en octubre de 2012, pero fue retirada el 8 de enero de 2013, y los comuneros, inconformes, retuvieron al día siguiente y por algunas horas a funcionarios municipales para exigir el regreso de las fuerzas policiales y militares. El acuerdo al que se llegó fue que las otras BOM cercanas ampliarán su acción para abarcar al municipio. Además, el gobierno estatal capacitará a la policía municipal y entregará una patrulla.

Urapicho, Sevina, Comachuén y Turicuaro son algunos de los pueblos de la meseta purépecha que son víctimas de la delincuencia, los malos, como se les nombra en Michoacán, estado en el que se echó a andar el programa de militarización de Felipe Calderón y donde, lamentan los pobladores, la delincuencia lejos de disminuir se incrementó en todos los pueblos.

Cada pueblo que emprende su autodefensa sigue historias y dinámicas propias. Lo que sucede en Urapicho no es lo mismo que en Cherán, y mucho menos es igual a los que se organiza en Guerrero, aunque las motivaciones sean las mismas.