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La institución moreliana ha trascendido en el tiempo por su calidad educativa con visión social

Conservatorio de Las Rosas, cantera de talento musical desde hace más de 200 años

Además de formar a jóvenes y niños, mantiene un programa piloto en zonas marginadas del estado, que prevén ampliar al país el año próximo, explicó el rector Luis Jaime Cortez

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La sede principal del conservatorio se ubica frente a la plaza conocida como Jardín de Las RosasFoto Ignacio Juárez/La Jornada Michoacán
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 6 de noviembre de 2012, p. 5

Morelia, Mich. En 1743 era un colegio donde se impartían clases de música a niñas españolas de la entonces Nueva Valladolid, a quienes la gente de esa época les decía Las Rosas. Después de 269 años no sólo se ha mantenido el espíritu de la música, sino que se ha convertido en una institución de prestigio con una clara visión social, a decir del rector del ahora Conservatorio de Las Rosas, Luis Jaime Cortez.

Han transcurrido más de dos siglos y medio de haberse fundado y ha logrado trascendencia, porque de ahí han surgido grandes músicos y grupos, entre ellos los integrantes del Coro de los Niños Cantores de Morelia.

Debido a conflictos políticos, en los siglos XIX y XX la escuela de música cerró en varias ocasiones, para después dar paso a la Escuela Superior de Música Sacra, que dirigieron el padre José María Villaseñor y los maestros Ignacio Mier y Miguel Bernal Jiménez, quien invitó al maestro Romano Picutti a fundar y dirigir el Coro de los Niños Cantores de Morelia en 1949.

En esa época, en el transcurso de la convocatoria para la integración del coro, pasaba cerca del edificio de Las Rosas un pequeño pregonero vendedor de camotes. “Al escuchar su voz, Picutti dijo: ‘ese niño... lo quiero en mi coro’, y durante una década ese pequeño fue el solista más brillante en la historia de los niños cantores”. Es por ello, apuntó Cortez, que el conservatorio es elitista en cuanto a la búsqueda de calidad, pero no por una cuestión social, apuntó.

La filosofía del conservatorio, indicó, crea un “ambiente muy interesante dentro de la institución: cuando llega un niño de escasos recursos es arropado por sus compañeros, son solidarios.

Musicalmente hablando, en Michoacán hay valores naturales. Por citar dos ejemplos mencionaré a los estudiantes de guitarra Alfredo Amezcua y Abel García, ambos vienen de Paracho y están haciendo su bachillerato. Han ganado premios internacionales de guitarra de los más prestigiosos del mundo y están en plena carrera, tienen 16 y 19 años, respectivamente, indicó el rector.

Hay otros alumnos de la Meseta Purépecha, abundó, como el trompetista Leonardo Sierra, quien será solista de gala en el concierto del próximo 23 de noviembre, en Morelia. Hay otro trompetista que lo mismo interpreta música de su tierra como a Mozart... aquí respetamos la identidad cultural, subrayó.

Hay estudiantes de escasos recursos a los que se les reconoce su enorme esfuerzo, como los integrantes del grupo Jilguerillos del Huerto, del municipio de Turicato, reconocido por su calidad en la interpretación de la música de la región de Tierra Caliente, manifestó.

Al preguntarle sobre la otra realidad aparentemente alejada del arte, la violencia, el rector del conservatorio dijo que es lamentable lo que ocurre en México y particularmente en Michoacán. Nos trae todo tipo de reacciones, desde desaliento, peligro, y muchas cosas negativas, pero trabajamos con un sentido positivo, porque creemos que para salir de esta crisis tenemos que aportar cada uno en su espacio.

Luis Jaime Cortez, quien recientemente obtuvo un reconocimiento de la revista Quo y del canal de televisión Discovery por su ópera Luna, habló del proyecto piloto de Niños Músicos por la Paz, que se ampliará el año próximo por todo el país, el cual trata de llegar a las zonas marginadas y con mayores índices de delincuencia en Morelia, donde hay menores desamparados sin perspectiva de futuro. Ahí estamos formando coros y orquestas, trabajamos con alrededor de 500 niños con un sentido eminentemente social. Pretendemos darles oportunidad de formación, sobre todo cuando no tienen una imagen de su futuro, porque en esos vacíos surge la figura del narcotráfico como único camino disponible. Tenemos que mostrarles a estos niños que hay otras oportunidades. No debemos quejarnos, sino pensar qué podemos hacer para cambiar esta realidad; eso está haciendo el conservatorio.

Debería haber educación musical en todas las escuelas, pero falta mucho por hacer, porque en el sistema educativo actual se extrañan cosas que se enseñaban antes. Es cierto que no hay músicos suficientes para dar clases; sin embargo, en Holanda primero comenzaron a formar maestros; en una década ya había una base y en dos ya nadie los superaba. Otro caso es Venezuela, que puso en marcha un proyecto social de orquestas juveniles, que lleva ya 30 años, y similar es el que realizamos nosotros, comentó Cortez.

La sede principal del conservatorio se ubica frente a la plaza conocida como Jardín de Las Rosas, edificio colonial considerado patrimonio de la humanidad. Allí se prepara a los alumnos de bachillerato, licenciatura y posgrado. En 2001 se inauguró el campus Carlos Prieto, ubicado en Ocolusen, donde se atiende a cerca de mil alumnos, desde maternal hasta secundaria.

Conciertos cada tercer día

En una década, el nuevo campus del conservatorio ha alcanzado estándares académicos muy altos en las materias tradicionales, además de ser bilingüe.

En algunos casos descubrimos talentos que luego formamos profesionalmente, pero también hay otros talentos, además de los musicales, sin dejar de lado otros beneficios, como el desarrollo de la sensibilidad, enfatizó Cortez.

En el conservatorio se forman públicos excelentes, mientras el campus de Ocolusen es la sede del Coro de los Niños Cantores de Morelia. Tenemos además conciertos casi todo el año; en promedio uno cada tercer día, y apoyamos de muchas maneras el Festival Internacional de Música de Morelia.

Explicó que el conservatorio se fundamenta en una asociación civil, lo que significa que no es una institución lucrativa, sin embargo, vive en buena parte de sus colegiaturas. Logra 80 por ciento de autosuficiencia económica con ingresos propios, pero tiene que conseguir 20 por ciento de recursos adicionales con el gobierno, la iniciativa privada y mediante proyectos especiales.

Luis Jaime Cortez señaló que aproximadamente 25 por ciento de los estudiantes están becados. “Ningún estudiante con talento se queda sin estudios por falta de recursos.

Los resultados académicos que arroja el conservatorio son tan brillantes que es posible encontrar a sus egresados en las principales universidades del país, en grandes orquestas y en todas las instituciones relacionadas con la música, concluyó el rector de esta casa de estudios.