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En Painesville, en el estratégico estado de Ohio, son casi la cuarta de la población

Los mexicanoestadunidenses, factor clave en las presidenciales

De acuerdo con información oficial, los latinos representan 11 por ciento del padrón electoral

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José Luis Llamas, hijo de migrantes mexicanos, sufragará por vez primera el próximo 6 de noviembre. Para el joven, tanto Barack Obama como Mitt Romney son muy malosFoto Miguel Juárez Lugo
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 28 de octubre de 2012, p. 20

Painesville, Ohio, 27 de octubre. La próxima elección presidencial en Estados Unidos podría ser definida por jóvenes de origen mexicano que viven en el municipio más dividido del decisivo estado de Ohio: Painesville.

Ahí, en las orillas del lago Erie, media hora al este de Cleveland y 60 kilómetros al sur de Canadá, migrantes originarios de Guanajuato, atraídos por las oportunidades de trabajo en la multimillonaria industria de los invernaderos, principal sustento de la economía local, empezaron a llegar a principios de los años 70. Hoy día ellos y sus descendientes son casi la cuarta parte de la población (22 por ciento) de los 20 mil habitantes de Painesville.

Los hijos y nietos de aquellos campesinos ahora son jóvenes votantes mexicanoestadunidenses que podrían ser factor determinante para decidir al ganador entre Barack Obama y Mitt Romney en los comicios presidenciales del 6 de noviembre. Ohio es considerado uno de los estados que definirán el resultado de la elección nacional, y esta importante región agrícola y manufacturera, al noroeste del estado, podrá jugar un papel clave en decidir al triunfador. George W. Bush ganó este distrito del condado Lake en 2004 y Barack Obama lo hizo con apenas 700 votos en 2008. Estos días los equipos de campaña han abierto oficinas en todos los pueblos de esta área y han enviado un ejército de voluntarios calle por calle y puerta por puerta para empadronar e instar el sufragio por su candidato.

Para mí es muy difícil escoger. Los dos aspirantes son muy malos. Si tengo que decidir por alguno, pienso que lo haría por el menos peor de los dos, el menos malo de esos dos diablos, dice José Luis Llamas, quien recién cumplió 18 años en julio pasado. Obama no ha hecho mucho. Mitt, con su manera de hacer negocios, va a dejar a muchos sin trabajo, agrega sentado en el sofá de su casa, mientras acaricia el perro de su hermana y su padre se ocupa en la computadora. Su familia es originaria de El Mosco, un rancho de San Francisco del Rincón.

Llamas es parte de la generación de jóvenes que viven y crecen en la ciudad de Painesville. Está en el último año de la preparatoria Riverside, cuyos alumnos, en su mayoría, son de origen anglosajón. Sus calificaciones son de 10 en todas las materias y es miembro del equipo de lucha grecorromana. Habla inglés impecable y su español no es tan malo, pero lleno de acentos y modismos rurales. Quiero llegar lejos. Quiero ir alto y aun más arriba, afirma con determinación. Quiere ser ingeniero mecánico. Es experto en soldadura y en su tiempo libre trabaja en la empresa de jardinería de su abuelo. Buscará ingresar a una de las tres universidades más importantes de este estado: Case Western Reserve, Miami University u Ohio State University.

Los números de potenciales votantes latinos en Estados Unidos han aumentado exponencialmente, y expertos señalan que más de 50 mil adolescentes llegan a la edad de votar cada mes. Pero, desafortunadamente, ello no se ve reflejado en las urnas. Casi 24 millones de latinos podrán sufragar en estas elecciones; conforman 11 por ciento del padrón electoral. En 2008, de 19.5 millones, sólo 11 millones lo hicieron, 197 mil 854 de ellos en Ohio. Los jóvenes de entre 18 y 29 años de edad son el bloque que tiende a participar menos.

Una segunda generación de migrantes llegó a mediados de los años 80 a esta región del lago Erie. La mayoría de ellos son campesinos. Muchos se acogieron a la amnistía de Reagan en 1986, para evitar así los viajes de regreso a México en la temporada de invierno. Tradicionalmente los invernaderos sólo laboran 10 meses al año. Muchos han optado por emplearse también en fábricas de autopartes y empresas de servicios.

Miguel Ángel Preza, de 26 años, llegó con su familia de siete miembros en 1999. El padre ya radicaba en Ohio desde 1982. Preza tiene ocho años trabajando como supervisor de un grupo de fumigadores en un invernadero y es dueño de la casa donde vive con su esposa y su pequeña hija. “Me volví ciudadano por cuestiones prácticas, para no renovar la green card, por la facilidad para poder reclamar a mi esposa y para poder votar”, platica mientras camina por su enorme patio trasero. Sufragué por Obama y lo volveré a hacer. Sólo espero que ahora sí cumpla sus promesas, sobre todo las concernientes a trabajos, porque hasta ahora ha sido muy lento. Ojalá también implemente un plan nacional de préstamos para estudiantes. Tal vez así habría más jóvenes capacitados, expresa mientras se dirige a un grupo de trabajadores blancos, negros y un mexicano que impermeabilizan el sótano de su casa.

Para Preza es decepcionante que muchos jóvenes mexicanos aquí dejen de estudiar después de la preparatoria. No sé qué pasa. Hablan perfecto inglés. Algo pasa con su forma de pensar. Prefieren abandonar los estudios y tomar trabajos mal pagados. Tal vez pierden ambición cuando ganan poco dinero. La mayoría de las mujeres dejan de estudiar en automático. Los varones se conforman con llegar a un grado más alto que los padres. Si el papá fue jardinero y ellos son jefes de jardineros, ya triunfaron.

En Painesville el aumento de la población ha sido geométrico, según los números de estudiantes en la preparatoria Thomas W. Harvey, especialmente después de la llegada de la tercera ola migratoria, a partir de 1995, la provocada por la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la cual trajo consigo el mayor número de indocumentados a esta región y a todo el país. En 2001 había 25 alumnos de origen latino, en 2004 eran más de 200 y hoy, de un total de 776, 41 por ciento son de origen hispano. En otras escuelas públicas del pueblo, entre 40 y 55 por ciento de sus estudiantes son latinos.

María Ester Pacheco, de 21 años, se volvió ciudadana en septiembre pasado. Llegó a Estados Unidos a los 10 años de edad y hoy se considera completamente adaptada a la vida estadunidense. Decidí dejar de estudiar por falta de dinero, pero aún quiero seguir haciéndolo, señala en entrevista, junto con su hermana María Nancy, de 25 años, quien también optó por la ciudadanía el 6 de enero pasado. Ella llegó a los 17 años. Son miembros de una familia de 10, más los padres, y ambas trabajan en una fábrica de partes de aviones militares.

Uso electoral del Dream act

Esta será la primera vez que votarán. María Nancy comenta: “Obama no me parece mal presidente, aunque siento que ha usado el Dream act (proyecto de ley que propone regularizar el estado migratorio de indocumentados que llegaron como menores de edad) con fines electorales. Lo está usando para que más latinos sufraguen por él. Creo que eso no está bien. Lo está usando en su favor. Podría haber hecho algo al principio de su presidencia. Tal vez ahora tendría muchos votos más”.

María Nancy conoce a varios dreamers –jóvenes migrantes que han presionado por su regularización y que ahora pueden beneficiarse de una orden ejecutiva de Obama que suspende la amenaza de su deportación, incluida una sobrina. Sus inicios en Ohio fueron muy complicados, hasta que encontró algunos niños de su pueblo: San Francisco del Rincón. Nancy no habla inglés, sin embargo, es la más efusiva de las dos hermanas. Sí voy a votar estas elecciones. Aun cuando no es una costumbre entre los miembros de mi familia, ellos siempre se preguntan ¿para qué? Sin embargo, apunta, alguien tiene que hacer algo. Yo haré lo que pueda con mi voto. Los mexicanos estamos cansados de vivir en las sombras. Nosotros, los latinos, sentimos que no tenemos los mismos derechos. Voy a sufragar por mí y con ello voy a votar por muchos que no pueden hacerlo.

Esther habla en inglés. Estas elecciones también voy a votar. Lo haré por mi país. Lo más probable es que sufrague por Obama. Lo haré porque está tratando de ayudar a los jóvenes y es un poco más simpático. Romney se ve muy antipático. Habla y actúa muy talibán.