Espectáculos
Ver día anteriorMiércoles 19 de septiembre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 

Presentará Me doy el gusto en el Centro Cultural Helénico

Barraza lleva al teatro sabores y sinsabores de 40 años de carrera
 
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de septiembre de 2012, p. a13

Con 40 años de trayectoria artística, la actriz mexicana Adriana Barraza afirma que ha pasado por todo, disfrutando los sabores dulces y amargos de la vida, experiencias que compartirá con el público en el monólogo Me doy el gusto.

En todos estos años he trabajado mucho, no sólo como actriz; fácilmente puedo presumir que he hecho de todo en mi vida, creo que esa es la palabra que me definiría perfecto, destacó Barraza, quien presentará esta obra el fin de semana.

Nominada en 2006 al premio Óscar por su desempeño en la película Babel, Adriana precisó que es una obra escrita y dirigida por Érika Halvorsen, en la que se da el gusto de hablar no sólo de ella misma, sino también del espacio escénico y el impulso creativo que la coloca en un lugar preponderante a escala internacional.

“Al inicio de mi carrera yo no cobré sueldo alguno, porque me desempeñaba en universidades. Con esto quiero decir a la gente, incluso es algo que insisto en mis alumnos, que no importa si hay o no fama, lo fundamental es expresarse.

No se tiene que buscar el reconocimiento público, hay que dar chance a que el espíritu y la pasión se pongan en el escenario. Después de eso, si hay éxito, qué bueno; si no, hay que seguir adelante poniéndole pasión a la vocación, apuntó.

Disciplina y respeto

Su experiencia al ser postulada al premio de la Academia de Hollywood también se verá plasmada en Me doy el gusto. Narrará los sabores y los sinsabores, de cuando tuvo dinero y más tarde ni un quinto, dijo.

“Cuento mi etapa en el Óscar desde el punto de vista de una mujer normal en un mundo completamente extraordinario de Hollywood y sus estrellas.

Haber pasado por esta nominación me ha permitido tener más trabajo como profesional, porque soy mayormente conocida; sin embargo, sigo siendo la misma mujer, aunque mi vida haya cambiado radicalmente, aseguró.

En cuatro décadas de entrega en los escenarios, Adriana Barraza sostuvo que, no obstante la fama y el reconocimiento, se ha ocupado siempre en ser una persona y no un personaje, pues conserva sus valores, como la disciplina, el respeto y el trabajo.

Foto
Adriana Barraza y su esposo, Arnaldo PipkeFoto Ap

Será el 22 de septiembre en el Centro Cultural Helénico cuando Adriana Barraza también, como parte del festejo, estrene el montaje Dos amores y un bicho, al lado de su hija Ana Carolina Valsagna y de su esposo Arnaldo Pipke.

Es una obra del dramaturgo venezolano Gustavo Ott que aborda una temática familiar, en específico, los secretos que abundan y sus consecuencias.

“Es una farsa bastante negra. Se trata de una mamá, un papá, su hija y un secreto que se guardó durante varios años y sale a la luz. El tono es de una manera festiva, pues creo que lo duro se puede decir de una mejor manera si se hace con una sonrisa.

La reflexión de la historia motiva a salvar lo mejor que se pueda de una pésima experiencia, adelantó la actriz, quien presentará también el espectáculo en Buenos Aires, Nueva York, Los Ángeles y en España.

Barraza informó que el próximo año actuará en el filme Mamá, de Catalina Aguilar Mastretta, guión que definió como hermoso y que se refiere a cuatro mujeres: una abuela, la mamá, la hija y la empleada doméstica.

La actriz de otras películas, como Amores perros (2000) y Te presento a Laura (2010), adelantó que interpretará a la madre.

La historia narra los encuentros y desencuentros de estas mujeres que habitan en la misma casa. La armonía familiar se rompe, pero con el tiempo se repara. Es una producción muy bella y delicada, donde Catalina tradujo este mundo de mujeres de una manera muy amorosa, real y nada fantasioso.

Mientras el reparto de Mamá se define, Barraza también se alistará para filmar Buenos días, señor Ramón, producción de México y Alemania que aborda el caso de un migrante mexicano.