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La Jornada Olímpica/Londres 2012
Revalida Estados Unidos el título en basquetbol

Se impuso 107-100 y volvió a dejar a la España de Gasol con la plata

Los hispanos han perdido tres finales olímpicas

Kevin Durant, el máximo anotador con 30 puntos

Rusia logró el bronce tras derrotar a Argentina

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El estadunidense Chris Paul se dispone a encestar ante la impotencia del español Pau GasolFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Lunes 13 de agosto de 2012, p. 2

Londres, 12 de agosto. Estados Unidos revalidó su medalla de oro en la final del torneo de baloncesto de los Juegos Olímpicos y volvió a dejar a la España de Pau Gasol con la plata, mientras Rusia se adueñó del bronce tras derrotar a Argentina.

Los estadunidenses se impusieron 107-100. El máximo anotador del encuentro –repetición de la final de Pekín 2008 que también ganó EU (118-107)– fue Kevin Durant, con 30 puntos. El hispano Gasol fue el más efectivo de su equipo, con 24. LeBron James anotó 19 y Kobe Bryant 17.

España aguantó hasta prácticamente el final, pero el bombardeo del rival fue demasiado exigente en el aspecto físico para los españoles.

Es decepcionante porque no conseguimos nuestro objetivo. Tuvimos nuestras posibilidades durante prácticamente todo el partido, pero los dejamos escapar en el cuarto y ya no pudimos remontar, señaló Gasol.

Intentamos estar en el partido en el último cuarto, pero esta gente es muy buena y si te relajas tres minutos te hace un parcial muy grande, difícil de recuperar, estimó Juan Carlos Navarro.

Tuvieron que emplearse a fondo, los llevamos al límite, se congratuló el entrenador de España, el italiano Sergio Scariolo.

El partido parecía una reunión veraniega de compañeros de trabajo: Ibaka, Durant y Westbrook (Oklahoma City) y Bryant y Pau Gasol (Los Angeles Lakers).

Las celebridades también acudieron, como los actores Arnold Schwarzenegger y Jamie Fox, el ex secretario de Estado estadunidense Henry Kissinger, la reina Sofía de España y su hijo el príncipe Felipe, así como el alcalde de Londres, Boris Johnson.

La primera gran racha de Estados Unidos llegó pronto, 10-2, para darle su primera ventaja cómoda y llegar al fin del primer cuarto con el marcador 35-27.

El primer cuarto acabó con una aportación práctica de Durant al debate de si a EU le faltaban hombres altos para medirse a los españoles: le puso un tapón a Pau Gasol.

Un montón de gente dudaba de nosotros; decía que éramos demasiado pequeños, que no podíamos competir contra otros. No es cuestión de altura, es de corazón, dijo luego Lebron James.

Cuando parecía que Estados Unidos se escapaba, España siempre fue capaz de remontar. El problema fue mantener a raya en defensa a los estadunidenses, labor que resultó físicamente muy exigente y costó a los europeos cargarse de faltas personales demasiado temprano. Marc Gasol llegó al descanso con cuatro.

El último cuarto empezó con los estadunidenses un punto arriba 83-82 y con Pau Gasol en el banco para darle descanso. Estados Unidos no pasó por alto el detalle y se fue seis puntos arriba en el marcador.

La ida y venida de Gasol, unida a un bajón defensivo español, catapultaron a Estados Unidos en el marcador hacia la ventaja final. Kevin Durant y LeBron James anotaban sin tregua y conducían con relativa comodidad a su equipo al triunfo.

España ha perdido tres finales olímpicas, siempre ante Estados Unidos, y sólo se ha impuesto en dos de los 17 encuentros que ambos han disputado en grandes eventos, en el Mundial de 1982 y el de 2002. EU, en tanto, ganó su decimocuarta medalla de oro en basquetbol masculino.

Antes, Rusia batió a Argentina y se quedó con la medalla de bronce. El base ruso Aleksey Shved y sus 25 puntos acabaron con el sueño de Emanuel Ginóbili y la Generación Dorada de volver a Buenos Aires con el bronce que habría sido su tercera medalla consecutiva.

Rusia ganó 81-77 en un partido en el que ambos jugaron de manera irregular, combinando grandes rachas de aciertos y de fallos en el tiro, recortando ventajas y desperdiciándolas cuando las tenían.

En el duelo había un legado en juego. Andrei Kirilenko, de 31 años, contra Emanuel Ginóbili, de 35, los dos mejores jugadores de la historia de sus países se jugaban irse con las manos vacías del que bien podía ser su último partido olímpico, un terreno en el que el argentino había brillado mucho más.