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Preparan nuevo reglamento para autorizar actos cívicos y culturales en esos sitios

Shows en zonas arqueológicas dañan esa riqueza nacional, admite la SEP

El concierto de Elton John en Chichén Itzá en 2010 recaudó casi $40 millones y el INAH sólo recibió 2 millones 132 mil 83 pesos, documenta la coordinación de Asuntos Jurídicos del instituto

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Aspecto del recital de Elton John en Chichén Itzá, el 3 de abril de 2010Foto Archivo
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Escena del espectáculo de luz y sonido Vive Tajín, en imagen de marzo de 2011, durante la realización de la Cumbre Tajín en la zona arqueológica cercana al municipio de Papantla, VeracruzFoto Roberto García Ortiz
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Instalación de una megapantalla, frente a la pirámide de Kuculcán, para el concierto del músico británico Elton JohnFoto Archivo
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de julio de 2012, p. 4

De acuerdo con documentos gubernamentales, cuya copia tiene La Jornada, la Secretaría de Educación Pública (SEP) admite que no obstante los beneficios económicos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha obtenido los recientes dos sexenios por llevar a cabo conciertos en Chichén Itzá y permitir actos como la Cumbre Tajín, el deterioro que sufren las zonas arqueológicas por la realización de este tipo de eventos, es una afectación permanente al legado histórico de la nación.

En los argumentos emitidos para tramitar la expedición de un nuevo reglamento que regule las autorizaciones para realizar actividades cívicas y culturales en las zonas de monumentos arqueológicos de México, la SEP explica que durante los recientes 12 años, el INAH ha recibido innumerables solicitudes para efectuar actividades de todo tipo (desde bodas hasta actos políticos, pasando por megaconciertos) en sitios prehispánicos del país.

Si bien algunas han sido rechazadas, en todos los casos las peticiones se han hecho sin contar con programas de logística y de seguridad, o los que se presentan son deficientes para la conservación de los sitios.

Actos en Chichén, Uxmal, El Tajín

En los documentos que la SEP envió este año a la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) para evaluar el anteproyecto de dicho reglamento, se aprecia que la derrama económica de espectáculos como el de Elton John en 2010, no fue tan beneficiosa para el instituto.

En uno de los anexos presentados, elaborado por la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH, se detalla que en el concierto internacional (sic) La noche del Sol: Elton John en Chichen Itzá, realizado el 3 de abril de 2010, el cual captó ingresos por casi 40 millones de pesos, al instituto sólo le correspondieron 2 millones 132 mil 83 pesos. Los productores y organizadores, entre ellos el estado de Yucatán, con gobierno priísta, se llevaron más de 28 millones de pesos.

El INAH sólo recibió lo correspondiente a las entradas (6 mil 500 asistentes) a la zona arqueológica: 169.97 pesos por persona, y al pago por derechos de toma de fotografías, videos y sus reproducciones, de acuerdo con la ley vigente, con el argumento de que no está facultado para intervenir en el costo de los boletos para cualquier evento.

Lo mismo ocurrió con el concierto que ofreció en Chichén Itzá el tenor Plácido Domingo, el 4 de octubre de 2008, cuando se reportó un aforo de 4 mil personas, así como en el de Sarah Brightman del 31 de octubre de 2009, al que asistieron 6 mil 500 personas.

En 2010 se realizó en la zona arqueológica de Uxmal el Concierto del Bicentenario, con la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México. El INAH no especifica cuántas personas asistieron, pero como en las otras presentaciones, el beneficio para el instituto fue sólo la aportación del pago por concepto de entrada al sitio por cada uno de los asistentes.

Respecto del Tajín, desde el año 2000 se desarrolla en esa zona arqueológica, ubicada en el estado de Veracruz, una cumbre que el INAH define como proyecto cultural, social, educativo y de salvaguarda del patrimonio, a la par desarrolla nuevas vías de diálogo, difusión, regeneración, fortalecimiento, expresión, contacto y autogestión que favorece a la identidad totonaca.

Por permitir las actividades de ese encuentro, entre 2000 y 2007 el instituto recibió 2 millones de pesos anuales. En 2009 la aportación subió a 3 millones cada año.

El documento de la Coordinación de Asuntos Jurídicos del INAH explica que los beneficios obtenidos de Tajín vive es la aportación de terceros por 3 millones de pesos y por el correspondiente al ingreso obtenido por concepto del pago por la entrada de los asistentes a la zona arqueológica, los cuales se destinan para investigación, restauración, conservación, mantenimiento, administración y vigilancia; 5 por ciento se canaliza al municipio de Papantla, Vercaruz.

Pero la información remata: No obstante lo anterior, el deterioro que sufre la zona arqueológica por la realización de este tipo de eventos, es una afectación permanente al legado histórico de la Nación.

Defensa de Paquimé

El Consejo de Arqueología ha intervenido en varias ocasiones para negar permisos. Por ejemplo, impidió en Paquimé el concierto Voces del viento, por considerar que el patrimonio arqueológico que resguardan las zonas arqueológicas es altamente vulnerable y de carácter no renovable.

En 2011, si bien ya se había aprobado el concierto del tenor Ramón Vargas en la zona de Edzná, fue cambiada la sede al atrio de la Catedral de Campeche.

Los documentos del INAH detallan que al acto denominado La noche mexicana en Chichén Itzá: Juan Gabriel, que se pretendía efectuar el 21 de diciembre de 2011, le fue negada la autorización por el Consejo de Arqueología, “en virtud de los acontecimientos suscitados en el Concierto la noche del Sol de Elton John, realizado en 2010 (desplome del escenario, con varios trabajadores lesionados), así como por no cumplir con lo dispuesto en el oficio número 068/10 del 22 de febrero de 2011, emitido por el secretario de Educación Pública”.

Mientras el concierto La noche de los mayas: Armando Manzanero en Uxmal, que se llevaría a cabo el 21 de marzo de 2012, se encuentra en proceso de reprogramación.

También se confirma que el concierto del músico británico Paul McCartney en Chichén Itzá, que se realizaría el 7 de abril de este año, no tuvo la autorización del Consejo de Arqueología, dado el potencial riesgo de afectación de los monumentos arqueológicos que se localizan en dicha zona, como se informó en estas páginas (La Jornada, 07/7/12).

Cholula, Monte Albán, Teotihuacán, Cuicuilco, Tulum, Tula y Comalcalco son otras de las zonas arqueológicas donde particulares, empresas o políticos han pretendido llevar a cabo actividades ajenas a su objeto o naturaleza, donde el INAH ha actuado conforme a la ley al negar los permisos.

Por ejemplo, en 2006 se pretendía realizar un concierto de la cantante Lorena Tassinari en Cholula, un acto político del PRI en Calixtlahuaca (estado de México); en 2007 un acto musical organizado por el Issste en Cuicuilco; la ceremonia de pesaje para una pelea internacional de box en Tulum; un espectáculo esotérico con fuegos artificiales en Chichén Itzá y Uxmal; una representación prehispánica para turistas franceses en Tulum y Cobá; en 2008 la ceremonia de protesta de la juventud obrera campesina de los priístas de Hidalgo, en Tula; una misa católica en Ihuatzio, Michoacán; un concierto con diyéis en Comalcalco, y una boda en Tulum, entre muchas peticiones.

La mayoría de las personas que solicitan la realización de estos eventos no consideran que las zonas de monumentos arqueológicos tienen como fin la conservación, investigación y preservación de la memoria histórica de México y que la difusión de estos sitios debe atender a conceptos que no distorsionen su uso, por lo tanto no pueden ser un mero escenario carente de significado cultural, argumenta la SEP en los trámites para elaborar un nuevo reglamento que autorice la realización de actividades cívicas y culturales en las zonas de monumentos arqueológicos.