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Elecciones 2012

Señala que se convirtieron en arma propagandística

La credibilidad de las encuestadoras está muy devaluada, advierte académico
 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de julio de 2012, p. 12

Lejos de ser herramientas de análisis de las ciencias sociales, durante el proceso electoral que cerró la semana pasada las encuestas fueron usadas con una visión inmediatista, pragmática y coyuntural. Las empresas encuestadoras tuvieron yerros bastante notables al comparar sus mediciones con los resultados finales de la jornada, aseguró Javier Oliva, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Indicó que el abuso de estas herramientas, que incluso se llegaron a publicar a diario, terminó por influir en el ciudadano de a pie con dos efectos: por un lado ser un generador que inhibió el voto debido a que presentaban muy arriba al puntero, y por el otro, se convirtieron en un arma propagandística que rebasó las propuestas de los aspirantes.

Hay que distinguir dos de los grandes vaticinios de las encuestadoras: estuvieron próximos al porcentaje de votos obtenidos por los partidos Acción Nacional (PAN) y Nueva Alianza (Panal), y en el orden en que quedarían los aspirantes, pero donde viene la tremenda distorsión es en las diferencias entre primero y segundo lugares.

En entrevista, el profesor universitario afirmó que cuando un partido político confía en una empresa publicitaria o en una encuestadora el diseño de sus campañas es porque no tiene confianza en sus cuadros ni en su ideología. Además, que es una grosera transferencia de recursos públicos al sector privado. Enfatizó que la campaña electoral de 2012 representa un gran golpe para la credibilidad de las casas encuestadoras. “Para los próximos comicios qué nivel de confiabilidad tendrán. Estos mea culpa que en algunos casos han hecho se reconocen, pero no creo que sean suficientes. Debe haber una explicación más de fondo”.

Entre las posibles variables de los fallos, estimó una metodología deficiente, intencionalidad de hacerlo y que en México tenemos esta teoría del niño feliz, de irle al que va ganando aunque no sea de nuestra convicción.

Por otro lado, Oliva resaltó que el candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, tiene derecho a reclamar e impugnar los resultados. Metió un millón de votos más (para su causa) que en 2006, es un gran político, pero creo que no sabe procesar la dinámica electoral y poselectoral.

En tanto, académicos de la Universidad Iberoamericana afirmaron que en la jornada electoral los equipos de campaña recurrieron al uso de las redes sociales para enviar contenidos que por ley no podían ser admitidos por canales tradicionales.