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Presentaron el primer título de Dinamita, nueva colección del sello Tumbona

Editoriales independientes dan vida crítica e intelectual a la industria del libro: experta

Se trata del volumen Desobediencia civil, del autor estadunidense Henry David Toreau

 
Periódico La Jornada
Martes 19 de junio de 2012, p. 8

Las editoriales independientes surgen en todo el mundo como una necesidad de darle oxígeno y vida, intelectual y crítica a la edición, subraya la escritora Vivian Abenshushan, fundadora, junto con Luigi Amara, del sello Tumbona Ediciones que el pasado sábado presentó el primer título de su nueva colección Dinamita: Desobediencia civil, de Henry David Thoreau.

Tumbona Ediciones nació hace siete años y hasta el momento cuenta con un fondo de 50 títulos, divididos en dos grandes series, una de literatura, la otra es un diálogo constante con las artes visuales y ahora incursionará en una vertiente dedicada a la crítica social.

Una editorial independiente y pequeña, como es el caso de este sello, sobrevive con enormes dificultades, a contracorriente, porque pareciera que todo está diseñado en contra de su existencia, es decir, la lógica o la falta de lógica del mercado editorial que se funda en la sobreproducción, en una especie de maquinaria imparable de novedades, donde se sacan y se acumulan libros desechables, afirma la editora en entrevista.

Por una democracia cultural

“Jason Epstein –prosigue Vivian Abenshushan–, editor estadunidense fundador de Anchor Books, dijo alguna vez que las librerías habían convertido el libro en una especie de salchichón perecedero que duraba menos que el yogur en un supermercado. La vida de un libro no se puede medir como la vida de otros objetos comerciales. A veces un libro tarda 10 o 15 años en encontrar a sus lectores, tener reconocimiento, o a la generación que lo entenderá. La naturaleza de los libros es enteramente distinta a la naturaleza, la lógica o la falta de lógica del mercado.”

Por ello, añade, para las editoriales independientes es muy difícil luchar por los espacios en las librerías, incluso las del Estado, lo digo abiertamente: deberían apoyar a la edición independiente, pero dan muy poco espacio a estas editoriales. Hay realmente que bregar y luchar, hablar permanentemente para que se concedan esos espacios que me parecen importantísimos para que ahora que estamos hablando de democracia, haya una auténtica democracia cultural, es decir, para que no caigamos en la tiranía del mercado, de lo mismo, donde hay un enorme homogeneidad en los títulos que nos provee el mercado editorial, donde todo se parece a todo, donde hay pocos altibajos, donde hay pocas altisonancias. Creo que por eso existe la edición independiente en todo el mundo, es un fenómeno global, como una necesidad de darle oxígeno y vida, intelectual y crítica a la edición.

Y así surge la colección Dinamita, con la que originalmente iniciaría el proyecto editorial de Tumbona, sello que nació después de una visita a Buenos Aires, en plena crisis económica. “Nos encontramos con un ambiente muy estimulante, de una enorme crítica de la sociedad hacia los principios del neoliberalismo, hacia la forma en la que se había conducido el gobierno en los 20 años anteriores.

“Había una gran actividad civil en las calles, en el espacio público, además de mucha actividad cultural, muy asociada a esta gran efervescencia social. Había muchas editoriales que pusieron en circulación textos filosóficos, panfletos, ensayos que tenían que ver con una revisión de este modelo, y con un cuestionamiento de esta especie de mundo clausurado al que nos condena el neoliberalismo sin otras posibilidades o alternativas de convivencia o de organización del mundo; entre esas editoriales estaba una que se llama La marca editora.

Pensamos que en México faltaba una editorial que tuviera ese talante abiertamente combativo, y fue entonces cuando decidimos hacer la editorial. Dos meses después de regresar de ese viaje se fundó Tumbona Ediciones y la pensaron como una zona temporalmente autónoma, como la define Hakim Bey, es decir, como un espacio de insolencia temporal, no definitiva, que pone en circulación ideas y discusiones que nos parecía que en ese momento no estaban circulando en nuestro país, que acababa de transitar hacia una supuesta democracia con el gobierno de Vicente Fox, cuyo sexenio estaba terminando y estábamos en vísperas de una elección muy parecida a ésta en muchos sentidos.

Impugnación frontal

Siete años después “hemos percibido cómo ese ánimo combativo se ha ido contagiando hacia otras editoriales y cómo el mundo se ha ido acercando a esa necesidad de hacer un replanteamiento crítico y quizá radical en el mundo, en muchos sentidos, fundamentalmente en lo económico, pero también hay un cuestionamiento de las democracias liberales, de la forma en que esas democracias no son realmente participativas, que sirven a los intereses de grupos claramente identificados, los grandes monopolios de la comunicación, los banqueros, las elites económicas; en estos años surgió por ejemplo el movimiento de los indignados, en España; el Wall Street Occupied en Nueva York; en Quebec los estudiantes se organizan, en México lo mismo.

“Entonces, a principios de año nosotros percibíamos esta especie de atmósfera común, y nos parecía el momento de no retrasar más la colección Dinamita, que la concebimos, como dice su nombre, dedicada a publicar arsenal crítico para esta época, es decir, panfletos, manifiestos estéticos, pero también políticos, ensayos de filosofía –como es el caso de Desobediencia civil–, ensayos personales, que tuvieran ese carácter insolente, insubordinado y que cuestiona frontalmente muchas cosas.”

El siguiente título de esta colección será precisamente Zona temporalmente autónoma, de Hakim Bey, y después varios de los textos situacionistas de la década de los 60.