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El artista japonés armoniza danza, arquitectura y fotografía en el proyecto Unión de...

El alma motiva la transformación de un lugar, no al revés: Hirakawa

Sugiere la conexión del humano con la naturaleza, porque existen vínculos, dijo

Se presentó en la Casa Luis Barragán, cuyo concepto de interacción humana reflejo en mi obra, explicó

 
Periódico La Jornada
Domingo 22 de abril de 2012, p. 2

La danza no consiste en mover el cuerpo: el alma lo anima. La necesidad del corazón produce en el ser el movimiento. La danza es la vida, el modo de vivir en un mundo bidimensional, señaló el artista japonés Noritoshi Hirakawa, quien conjunta danza, fotografía y arquitectura en el proyecto Unión de..., que presentó en la Casa Luis Barragán, en la ciudad de México.

Hirakawa (Fukuoka, Japón, 1960) es un artista japonés reconocido internacionalmente, que ha creado numerosos trabajos de danza, cine, fotografía e instalación.

Para él, la actividad humana constituye la cultura en que vivimos. Su creación se propone ampliar la capacidad de la percepción humana para promover esta cultura. En cada proyecto artístico empuja los límites de la percepción y la modificación de puntos de vista estéticos.

El espacio o el lugar no es lo que crea movimiento, sino que el alma de las personas transforma el lugar en el que se encuentra, explicó el artista nipón, a propósito del performance de danza Unión de..., en el que bailarines se apropiaron del jardín de la Casa Luis Barragán.

En este proyecto, la danza se fusiona con la arquitectura del inmueble, y a través de imágenes sensuales e íntimas Hirakawa provoca la interacción entre cuerpos y objetos, naturaleza, animales, inmuebles, y juega con la mirada del espectador.

Entre plantas y árboles, el artista presenta seres humanos en diversas situaciones: unos cantan, otros luchan o bailan. Algunos de los bailarines interactúan con la tierra y el agua.

“Unión de..., en un sentido poético, sugiere la conexión del ser humano con diversos elementos de la naturaleza, el aire, los animales, plantas... todos están entrelazados, tienen vínculos”, explicó Hirakawa.

En su propuesta se desprende de la abstracción del arquitecto sobre la utilidad del espacio, al centrar su mirada en el sujeto, el cuerpo humano, dentro de una estructura, en este caso un jardín y la Casa de Luis Barragán, inmueble declarado patrimonio cultural de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en 2004.

Foto
En la coreografía, Kirakawa plantea al espectador un cambio sobre la forma de percibir la arquitecturaFoto Guillermo Sologuren

En la coreografía de Noritoshi Kirakawa, los cuerpos de los bailarines se fusionan con el lugar, generan una conexión y plantean al espectador un cambio sobre la forma de percibir la arquitectura.

Unión de..., indicó el artista, surgió porque antes de la creación de sus espacios Luis Barragán tenía el concepto de interacción humana, que reflejo en la fotografía y la danza.

En septiembre de 2011, Catalina Corcuera, directora del espacio cultural, invitó al artista japonés a realizar un proyecto estético dentro del inmueble para que se integrará al circuito VIP de Zona Maco, Feria Internacional de Arte Contemporáneo, que se realiza en el Distrito Federal.

Así surgieron las 25 imágenes que integran la exposición que permanecerá hasta el 19 de mayo en Casa Luis Barragán (General Francisco Ramírez 12 y 17, colonia Ampliación Daniel Garza), la cual posteriormente se exhibirá en Suiza, Austria, Francia y Estados Unidos.

La muestra presenta imágenes en blanco y negro de bailarines que interactúan en las escaleras, el patio y la estancia de la casa del arquitecto tapatío; amplía el valor que posee un espacio arquitectónico con la presencia del ser humano.

El proyecto Unión de... contó con el auspicio de la Fundación Japón y Casa del Cine, que realizó la grabación del performance de danza, el cual se presentará en diversos espacios culturales.

Hirakawa reside en Nueva York; en los pasados 23 años su obra se exhibió en diversos recintos como el Museum für Moderne Kunst, en Alemania; el PSI Museum, en Estados Unidos; el Musée d’art contemporain, en Francia, y el Museo de Arte Contemporáneo de Japón.