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Kate del Castillo, por medio de una carta en Twitter, expresa su malestar hacia esas instituciones

“Creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos y la Iglesia”

Esconden la cura para el cáncer, el sida, para su propio beneficio y riqueza, dice

Anímese don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo..., propone al capo

Foto
Kate del Castillo en un cartel promocional de La reina del sur
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de enero de 2012, p. 9

La actriz mexicana Kate del Castillo, avecindada en Los Ángeles, quien recientemente ha llamado la atención por sus personajes considerados por algunos polémicos, como en La reina del sur (en la que encarna a una jefa del narco), dijo ayer, por medio de una carta difundida por Twitter, que cree más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos y la Iglesia.

En la misiva, publicada como una liga de Twitter (http://twextra.com/a4t17t) que no limita a los 140 caracteres de mensajes de la red social, Del Castillo afirmó: “Hoy creo más en el Chapo que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas; quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, para su propio beneficio y riqueza. Señor Chapo, ¿no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Con las curas para las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ancianos (por)que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada. Con traficar (sic) con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos?... anímese don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo...”

No creo en el castigo ni en el pecado

En otra parte de la carta, afirma: “No creo en el Papa ni en el Vaticano, con todo y sus riquezas, como tampoco creo en los sacerdotes, ya que el ser humano debe disfrutar del amor carnal, del sexo y de sus preferencias sin esconderse (...) No creo en el castigo ni en el pecado; no creo en cómo crecí creyendo que todo era pecado, hasta mi cuerpo; de hecho no creo en cómo la Biblia nos manipula en algunos de sus pasajes (los cuales seguro leyó Peña Nieto) para tener remordimientos, culpa y sobre todo miedo. Es más, no creo en nada que haya sido hecho por el hombre que me haga sentir perversa, que me haga sentir menos, culpable o avergonzada de mi sexualidad.

No creo en la Iglesia y, en cualquier caso, no creo en la religión, pero sí creo en Dios, puesto que lo veo en mis ojos a través del espejo todos los días. No creo en la manipulación, me tiene adormecida. El gobierno. La religión. La política. Los medios. La sociedad. La suciedad. Los que me juzgan y señalan, pero también me exigen y me aplauden. Nací desnuda sin leyes ni religión, esas las creó el hombre, como la Biblia y tengo la ligera sospecha de que se la inventaron sólo para seguir la manipulación y lucrar a favor de unos cuantos...

Kate del Castillo, a quien hoy consideran una de las mujeres latinas más atractivas de Hollywood, comenzó de cero en Los Ángeles, haciendo castings y todo lo que implica para que una actriz gane un papel, según contó a principios de diciembre a La Jornada en el pasado festival de cine de Marrakech, donde participó como parte del grupo de actrices, actores y realizadores mexicanos a los que se dedicó un homenaje en ese encuentro.

Con su participación en La reina del sur –que se desprende del libro de Arturo Pérez-Reverte, en la que interpreta a Teresa Mendoza, poderosa lideresa del narcotráfico– llamó la atención de los medios. También apareció en la serie Weed, en la cual caracterizaba a una jefa del crimen organizado, y en el filme de Roland Emmerich Trade, sobre la trata de personas; de hecho, fue nombrada en 2009 embajadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos contra la trata de personas en México.

Junto con la británica Tilda Swinton actuó en el filme Julia, que se exhibió en la Berlinale en 2008. Y con Eva Longoria hizo Without Men (Sin hombres), cinta basada en el libro La aldea de las viudas, que narra la vida de una villa colombiana en la que las mujeres se ven obligadas a valerse por sí mismas luego que los hombres del sitio son raptados por grupos guerrilleros. La película causó ruido porque Del Castillo y Longoria protagonizaron una escena lésbica.

Ahora, la actriz interepretará a un transexual en la película K-11, filme dirigido por la también guionista Jules Mann-Stewart, mamá de Kristen Stewart, joven protagonista de la saga Crepúsculo. El largometraje, comentó Del Castillo en Marruecos, será estrenado en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Cuenta la historia de una crujía especial de una cárcel de Los Ángeles, en la que se separa a travestis, transexuales y gays.

Pero ayer, en un momento de reflexión en su casa de la ciudad angelina, la actriz profundizó: Al decir lo que pienso... y pues al que le acomode bien. Hoy 2012 me divierto más.

Afirmó que escucha la música que le gusta, como la de ChavelaVargas, Manu Chao, Calle 13, Concha Buika. Y que lee a Lydia Cacho, Eduardo Galeano, Jaime Sabines, Carlos Fuentes, y dejé de escuchar a los políticos. Y es que ya me cansé de hacer lo que no quiero. Muchas veces he sido feliz, pero no me he dado cuenta. Amo. Me amo. No creo en el matrimonio, creo en el amor. No creo en la idea de que debo estar con alguien por el resto de mi vida; eso sólo me crea culpa e infelicidad cuando he fracasado, de hecho, no creo en el fracaso, creo en salir adelante, en tomar decisiones buenas o malas. Creo en cambiar de opinión tan seguido como sea necesario. Añoro la primera vez de todo. Por eso creo que no importa cuánto ame a mi pareja, sino necesito sentir eso que se siente las primeras veces en el estómago y que recorre todo el cuerpo, no importa cuánto lo ame o qué tan bello sea, necesito esa sensación a la cual soy adicta. Todos lo añoramos, pero no nos atrevemos a decirlo. ¿No será que las relaciones deberían de durar hasta que eso se acaba?

El miedo me mantiene alerta

Continúa: “No creo en la monogamia, creo en la lealtad, en mis sensaciones, en lo que siento y dejo sentir a mi cuerpo... No creo en ninguna institución o ley que se dedica a aterrorizarme y a quitarme el dinero. Creo en lo que siento, y es por eso que creo en el miedo, me mantiene alerta; todo lo que experimente con mis cinco sentidos es lo que importa, lo que es real.

“No creo en la sociedad, ya que me ha hecho sentir avergonzada de quien soy, incompleta, pero es un hecho que trato con todas mis ganas de entenderla y vivir en paz dentro de ella. Creo en mí y en mi única verdad, porque soy con quien tengo que lidiar cada segundo, aparte de mi, creo que no creo… No creo en juzgar, ya que sólo yo soy responsable de mi actuar y me faltaría vida. No creo en la moral, ya que varía enormemente entre el ser humano, creo en lo que me hace sentir bien o mal de mi misma para poder ir a dormir tranquila pero no en lo que la sociedad quiere hacerme sentir.”

Sin embargo, en el texto se muestra más positiva: “Creo en el bien. Creo, a pesar de todo lo que acabo de escribir, en el género humano, por que amo, odio, me arrepiento, me equivoco, lastimo, ayudo, siento, fracaso, lloro, sufro, envidio; tengo dolores profundos, sexo, sueños, fantasías, deseos; pido ayuda, recibo, doy, lucho, salgo adelante; me olvido, me enfurezco, me río; espero, soy paciente, soy impaciente, aguanto… estoy viva y por eso agradezco a Dios todos los días, por ser quien soy, bien o mal. La vida es un negocio, lo único que cambia es la mercancía, ¿qué no?”