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Que el género se reserve a los argentinos o uruguayos me parece absurdo, sostiene

El tango se renueva, pese a la reticencia de los ortodoxos, dice César Olguín

El bandoneonista pertenece a la Orquesta Mexicana de Tango, que hoy presenta su segundo disco

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La agrupación integrada por músicos mexicanos, es la única de su tipo en el paísFoto cortesía César Olguín
 
Periódico La Jornada
Domingo 11 de diciembre de 2011, p. 4

Aunque no les guste a algunos y se les pongan los pelos de punta a los tradicionalistas y los ortodoxos, el tango es una música en permanente proceso de renovación, como toda toda expresión humana viva y vigente.

Así lo sostiene el bandoneonista César Olguín, quien de esa manera defiende que dentro de ese género existan tendencias y repertorio nuevos, así como creadores e intérpretes de distintas nacionalidades, no necesariamente argentinos o uruguayos.

Me cuesta entender por qué el tango forzosamente deba estar asimilado a un sabor local. Es decir, que para hacerlo se tenga que ser argentino o uruguayo, lo cual me parece absurdo, falso, señala el músico de origen argentino.

Ese estado de excepción no sucede con otras músicas. Por ejemplo, cuando Carlos Prieto toca una sonata de Bach para cello o Martha Argerich una de Beethoven para piano no importa si él o ella son un músicos mexicanos, argentinos alemanes o rusos, sino su calidad interpretativa.

Lo importante no es quién ni dónde se haga una expresión cultural, como lo es el arte sonoro, sino que mantenga intacto su espíritu, agrega el intérprete:

Toda manifestación artística debe estar cerca de la libertad, no limitada por reglas y normas que muchas veces se desconoce qué autoridad las determinó o impuso. Debe estar, también, en permanente renovación, en una búsqueda, y claro que uno, como artista, arriesga y el error es lo primero que puede aparecer.

Las anteriores reflexiones de César Olguín tienen que ver con la existencia, desde hace tres años y medio, de la Orquesta Mexicana de Tango, la primera y única de su tipo en el país, integrada de forma exclusiva por músicos nacionales, a excepción del propio bandoneonista, quien es su fundador y director.

De igual manera, es una defensa que el intérprete de origen argentino hace del segundo disco compacto grabado por dicho ensamble, El tango en México, en el que compositores mexicanos ofrecen su visión sobre ese género, entre ellos algunos del ámbito académico, como Mario Lavista, Eduardo Gamboa y el ya fallecido Eugenio Toussaint.

La presentación de ese álbum, realizado por el sello Quindecim Recordings, será hoy con un concierto en la Sala Nezahualcóyotl (Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria). Al lado la Orquesta Mexicana de Tango, participará el cantante argentino Pablo Ahman, considerado uno de los nuevos baluartes de esta música.

Un ejemplo que ilustra la ausencia de nacionalidad en la música, a decir de César Olguín, es la Orquesta de la Luz, famosa agrupación japonesa que en la década de los 90 del siglo pasado trascendió las fronteras por tocar salsa, en español, con gran tumbao, es decir sabor y calidad.

De acuerdo con el bandodeonista, uno de los 10 intérpretes que hay de ese instrumento en México y quien ha sido maestro de varios de ellos, el nexo del tango con nuestro país es más estrecho y antiguo de lo que se cree.

En principio, sostiene, el primer vínculo tiene que ver con la idiosincrasia, el temperamento y los temas tratados por esa música: El tango, como la mayoría de las expresiones populares, está ligado con la vida y la muerte del ser humano, sus pasiones, el amor y el desamor, la lucha, el dolor, y en eso coincide con la música vernácula mexicana, con la particularidades que tiene cada una, pero ambas tiene como punto central un común denominador (sus temáticas).

Al margen de ello, el intérprete indica que existen registros históricos de compositores e intérpretes mexicanos que escribieron y grabaron tangos entre 1904 y 1905, según lo consigna una investigación de Gastón Martínez, sociólogo y fundador de la Academia de Tango, quien es el único extranjero que perteneció a la Academia Nacional de Tango de Argentina.

Si se toma como referente que los primeros vestigios del tango se remontan a finales del siglo XIX, pues vemos que no hay mucha distancia, destaca, y menciona como a lo largo de la centuria pasada varios famosos creadores mexicanos incursionaron en esa expresión, entre ellos María Grever, Tata Nacho, Alfonso Ortiz Tirado, Agustín Lara y Luis Arcaraz.

A los anteriores, suma los nombres de destacados intérpretes como Pedro Vargas, Jorge Negrete, Emilio Tuero, Juan Arvizu y, más cercanos a nuestra época, Eugenia León y Óscar Chávez.

Sin lugar a dudas, cuando alguien se refiere al tango inmediatamente se le sitúa en el Río de la Plata, tanto Argentina como a Uruguay; sin embargo, sus alcances son universales desde hace mucho tiempo, según Olguín, quien menciona a grandes autores de otras latitudes que escribieron obras de ese género, como Igor Stravinsky, Giacomo Puccini y John Cage.

Eso le ha dado internacionalización, al punto de que 2009 la UNESCO lo nombró Patrimonio Cultural de la Humanidad. Aunque ése es sólo un dato anecdótico, porque hay registros de orquestas, compositores e intérpretes en el mundo desde hace mucho. Eso demuestra que la música no debe ser encadenada a un sabor local.