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Amigos y colegas rindieron homenaje en Casa Lamm al filósofo fallecido el mes pasado

Recuerdan el compromiso de Sánchez Vázquez con los ideales del humanismo
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de agosto de 2011, p. 5

El escritor Adolfo Sánchez Vázquez, fallecido en julio pasado, siempre fue, y continúa siendo, un filósofo congruente con los mejores ideales del humanismo comprometido con la justicia, la libertad y la democracia, dijo Ambrosio Velasco durante el homenaje que se le rindió al profesor emérito en Casa Lamm.

Un recorrido pormenorizado por la vida y obra de Adolfo Sánchez Vázquez fue la que abordaron amigos y colegas del hombre coherente con su crítica a cerca de las injusticias de la sociedad y autor de obras referenciales sobre la utópica construcción y reivindicación de un socialismo humano y libre.

La noche del viernes, en el recinto de la colonia Roma, Ángel Guerra, Ambrosio Velasco, Gabriel Vargas Lozano y Andrés Barreda recordaron el destierro, la lucidez que tuvo siempre, “el gusto por El Quijote de la Mancha”, la poesía, la estética y el trabajo incesante de Sánchez Vázquez a lo largo de sus 95 años de edad.

Entre citas, referencias y anécdotas, los participantes en el foro México y el mundo actual, organizado por esta empresa editorial y Casa Lamm, reseñaron la juventud poética y la situación de España previa al destierro de Sánchez Vázquez, así como el quehacer filosófico que desarrolló desde su llegada a México.

En su intervención, Vargas Lozano, quien fue su alumno y colega, dijo que Sánchez Vázquez propuso la reivindicación del auténtico socialismo de Marx, el cual debería ser democrático y ecológico, para crear un nuevo socialismo.

Por su parte, Ambrosio Velasco, ex director de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró a Sánchez Vázquez el más importante filósofo de México desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días.

Es fundamental, añadió, subrayar que Sánchez Vázquez ejerció de manera continua lo que Kant llama el uso público de la razón. La formación cívica y humanística, además de la ilustración que impartió, es excepcional; pocos filósofos alrededor del mundo han tenido esta vocación de proyección política de reformar ciudadanos que propicien la emancipación hacia la libertad.

El gran defensor del humanismo marxista, amplio, incluyente y científico, siempre fue Adolfo Sánchez Vázquez, manifestó Velasco, catedrático del Instituto de Investigaciones Filósoficas.

“Una de las grandes experiencias que guardo y atesoro –recordó Velasco– son las múltiples ocasiones en que platiqué con él en la FFyL, los cuales fueron momentos maravillosos.”

La utopía del Quijote fue otra de las pasiones del pensador, tema sobre el que ofreció innumerables conferencias magistrales, dijo Velasco. “En la obra El Quijote, donde Cervantes se pregunta qué es más valioso, si las armas o las letras, Sánchez Vázquez no duda y dice: las dos son necesarias y se complementan.”

También Ambrosio Velasco explicó que Adolfo Sánchez Vázquez divide su trayectoria intelectual en tres etapas: la República española, la Guerra Civil y el exilio en México.

El pensador humanista, prosiguió, siempre se sintió un desterrado, primero de España, y cuando viajaba para allá era desterrado de México. Su situación existencial fluctuaba entre dos patrias.

No obstante, Sánchez Vázquez es un filósofo mexicano, porque aquí hace filosofía y encuentra su vocación filosófica y, ¿por dónde empieza?, por lo más cercano a la poesía: la estética.

Y cita al humanista: Al cabo del largo periplo del exilio escindido, más que nunca el exiliado se ve condenado a serlo para siempre, pero la contabilidad dramática que se ve obligado a llevar no tiene que operar forzosamente sólo con unos números: podrá llevarla como suma de pérdidas, de desilusiones y desesperanzas, pero, también, por qué no, como suma de dos raíces, de dos tierras, de dos esperanzas, lo decisivo es ser fiel aquí o allí, a aquello por lo que fue arrojado al exilio. Lo decisivo no es estar acá o allá, sino cómo se está.

Ángel Guerra, quien fue el moderador en la sesión extraordinaria Adolfo Sánchez Vázquez, vida y obra, señaló: El pensamiento estético de mi generación y de varias posteriores en Cuba se basaron en la obra de Adolfo, principalmente en estética y marxismo.