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Con Arrabalera, mujeres que trabajan, la actriz abrió el Festival Internacional de Cabaret

En Buenos Aires sí hay apoyo para el teatro independiente: Mónica Cabrera

“Para disfrutar mi show la gente no necesita información metafísica ni literaria”, afirma

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Cabrera interpreta a siete mujeres que buscan sobrevivir en un mundo caótico. En la imagen, durante el espectáculo con el que abrió el encuentro de cabaret en el Teatro Bar El Vicio
 
Periódico La Jornada
Sábado 9 de julio de 2011, p. 8

Primero que nada, ¡salud!, expresó el (la) maestro (a) de ceremonias el pasado jueves, al inaugurarse el noveno Festival Internacional de Cabaret, en el Teatro Bar El Vicio, donde la actriz argentina Mónica Cabrera fue la encargada de iniciar esta fiesta, que durará 17 días continuos, con su trabajo unipersonal Arrabalera, mujeres que trabajan.

El ambiente era de alegría entre el público, el cual, antes de que comenzara la función, hacía del espacio centro de reunión de amigos, para echar la copa, comentar lo nuevo de la política y lo que están haciendo los artistas. Pero también los hubo que sólo iban a ver la obra.

Mónica Cabrera interpretó a siete mujeres, absolutamente diferentes, con una caracterización diferente, convincente y precisa, con una dicción impecable, y un tono humorístico que osciló entre lo cáustico y lo fino.

Son siete mujeres que buscan sobrevivir en un mundo caótico; cada una con trabajo, con mayor o menor éxito, con más o menos alegría; han dado la batalla para obtener un lugar y hacerse necesarias. Se rehúsan a ser un número en una estadística de la Secretaría del Trabajo. Son personas de carne y hueso que cuentan su historia y expresan sus sentimientos.

Se presentará en otros foros

Los recursos escenográficos son austeros, pero tienen la grandeza de lo simple. Entre cada cuadro, un cambio de zapatos da la pauta de un nuevo personaje, pero, sobre todo, la gestualidad, los movimientos corporales, el tono de voz y los parlamentos llevados a un extremo tal que, aunque no se sepa el significado de tal o cual palabra, se sobrentiende gracias a la capacidad evocativa del lenguaje. Es la dimensión de la palabra y su carga denotativa-connotativa.

Las risas a lo largo de la función hacen saber que la actriz ha logrado su cometido: captar la atención de quienes pagaron para ver un espectáculo de un festival internacional.

Arrabalera, mujeres que trabajan también se presentará en otros foros. A su vez, la actriz argentina dará un curso de teatro-cabaret dentro del programa académico de este festival, que anoche presentó a Tito Vasconcelos con una propuesta creativa, divertida y original.

En entrevista en su camerino, Mónica Cabrera expresó: “En Argentina no hacemos una gran diferencia entre el teatro y el teatro-cabaret. Más bien, el variety tiene que ver con lo económico, con hacer un espectáculo que puede tener 400 localidades, o hacerse en un bar, y que de todas formas sea un trabajo artístico respetable, con coherencia ética y estética. Dentro de eso, trabajar la línea del humor y de personajes reconocibles, simplemente para acceder a un público más popular que no está preparado y no tiene información previa. Tampoco se necesita información metafísica, literaria ni estética para poder apreciar la obra que brindo. Esa fue mi primera intención”.

Su rigor actoral no es nuevo para ella. Por lo regular, las personas a las que entreno o que han tomado clase conmigo, para trabajar en soledad deben comprender que hay que ser muy rigurosos, porque uno no tiene más compromiso que con uno mismo. No hay un director que me espere, ni un compañero que se sepa mis líneas, ni siquiera hay una gran empresa; no está Coca-Cola esperando a que yo haga algo. Entonces, hay que tener compromiso individual y rigor para estudiar el texto como es, sin inventar palabras. Se trata de que eso que se planeó o escribió durante un año sea dicho con precisión.

Comentó que en Buenos Aires hay apoyos al teatro independiente, que llaman también under, y al teatro no comercial, que llamamos teatro de arte. Hay varias instituciones que apoyan esto y a las salas con menos de 100 localidades. Así, ahora tenemos casi 400 espacios y más de 800 estrenos por año, o más. Claro, hay cosas de muy buena calidad y cosas de nivel mediocre, pero todas con ánimo de investigación artística y no exclusivamente con el fin de hacer dinero. En el comercial hay ideas muy buenas, proyectos rentables. Hay cosas más baratas y más viles, pero no tiene que ver... no es la teoría de los dos demonios, donde los del teatro comercial son los demonios y los del under o independiente son los buenos. En los dos lugares hay de todo”.

Agregó que en Argentina, en general, las salas de teatro están subsidiadas, pues el gobierno apoya a los actores. En estos recientes 10 años permitieron que el teatro independiente se afianzara, porque si no, con entradas baratas y con pocas localidades, iban a cerrar. También hay concursos y subsidios.

De este noveno festival, organizado por Las Reinas Chulas, dijo que lo valora mucho estéticamente. Me agrada su pasión por traer espectáculos de otros países. Además de lo artístico, me gusta la honestidad y la pasión que ponen en el trabajo. Eso nos une.