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Cambia la hegemonía económica: países en desarrollo prosperan 3 veces más que avanzados

El actual crecimiento de México no resolverá la pobreza: FMI

La tasa es demasiado baja para dar oportunidades y mejorar la distribución del empleo, dice

El país va a la zaga en América Latina, donde las naciones progresan de manera vigorosa

Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de julio de 2011, p. 29

Santander, 5 de julio. La tasa de crecimiento de la economía mexicana en los últimos años ha sido tan baja que no aporta para avanzar en la reducción de la pobreza y mejorar la igualdad en la distribución del ingreso, sostuvo el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con el crecimiento actual la pobreza no se resuelve, sostuvo Nicolás Eyzaguirre, encargado del Departamento del Continente Americano del FMI.

En referencia a México, el funcionario del organismo multilateral afirmó que una tasa de crecimiento económico de 3 por ciento, como la que ha tenido el país en promedio en los últimos años, es demasiado baja para dar oportunidades a su gente y mejorar la distribución del ingreso.

El gran desafío al que se enfrenta ahora México es hacer reformas para aumentar su tasa de crecimiento, opinó Eyzaguirre, al participar en la décima edición del Encuentro Santander América Latina, organizado por el grupo financiero español y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que hoy concluyó en esta ciudad.

En un momento en que los países en desarrollo se encuentran inmersos en una sostenida dinámica de alto crecimiento económico, México se queda rezagado. La razón más inmediata es la dependencia del sector productivo del país con respecto de las exportaciones a Estados Unidos, planteó Eyzaguirre. Es una situación que se extenderá en el tiempo, opinó. La economía de Estados Unidos va a seguir reptando en un crecimiento muy débil en los siguientes años, por lo que no va a ser fuente de mayor demanda.

Otra área en la que Eyzaguirre consideró que el país marcha a la zaga de otras naciones en desarrollo tiene que ver con la generación de condiciones para lograr mayores tasas de crecimiento. En este punto hay que trabajar: en mejorar la educación, modernizar la infraestructura, las telecomunicaciones y el sector energético, apuntó.

En este último día de trabajos del encuentro organizado por Santander se puso en evidencia el rezago con el que marcha México respecto de otras naciones de la región latinoamericana. Una lentitud que se expresa también en el retraso para cerrar la brecha de la desigualdad social en el país, asunto que, a juicio de la panista Josefina Vázquez Mota, presidenta de la junta de coordinación política de la Cámara de Diputados, se ha vuelto central en el país.

El reclamo por mayor igualdad es el más fuerte que tenemos en México, dijo la diputada panista, al participar en una de las mesas de trabajo del encuentro.

En México, añadió Vázquez Mota, los gobiernos han sido buenos alumnos en disciplina económica. Sin embargo, se requiere con urgencia crecer más y mejor porque las tasas de crecimiento de los últimos años son del todo insuficientes para satisfacer las necesidades de una población que, en el caso del país, en su mayoría es menor de 30 años. También hacen falta, dijo, mejores mecanismos de distribución de la riqueza pues, aseguró, no se ha permitido la movilidad social.

Otro de los puntos que en este encuentro se mencionaron sobre México se relaciona con su lenta tasa de crecimiento, en comparación con otras naciones de la región latinoamericana.

México, al igual que los países de Centroamérica y el Caribe se caracteriza ahora por bajas tasas de crecimiento económico, alto desempleo y dificultad para reducir la pobreza, expuso Ernesto Talvi, presidente del Centro de Estudios de la Relación Económica y Social (CERES) de Uruguay.

Explicó: se distinguen ahora en Latinoamérica dos grupos de naciones cuyo crecimiento económico marcha a distintas velocidades: el ya mencionado grupo en que está México, más dependiente de Estados Unidos, y otro, encabezado por Brasil y las naciones del Cono Sur, donde las tasas de crecimiento son vigorosas, donde el desempleo es bajo y se reduce la pobreza.

La diferencia no está sólo en las materias primas. México se mantiene a la zaga en crecimiento aun con ser el quinto mayor productor de petróleo del mundo, en un momento de altos precios del crudo. La razón, según Talvi, hay que buscarla en la diversificación de las relaciones económicas, en especial con las naciones asiáticas.

Este es un punto sobre el que habló también Francisco Luzón, director de la División América del grupo Santander. México debería hacer más por diversificar su comercio y que las empresas mexicanas buscaran mercados adicionales al de Estados Unidos, consideró. Las compañías mexicanas, añadió, tienen una gran oportunidad de crecimiento en América del Sur, en Asia –especialmente China– y en Europa. No se trata, dijo, de que dejen de mirar a Estados Unidos, sino de que volteen a la vez a otras regiones.

Roberto González Amador

Santander, 5 de julio. El dominio del mundo anglosajón en la economía mundial está cambiando a favor de los países en desarrollo. La actual es la única generación en siglos que ha asistido a un cambio en la hegemonía económica, planteó el Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras, expertos convocados a un encuentro sobre temas latinoamericanos advirtieron que la recuperación después de la crisis financiera de 2008 y 2009 es dispareja entre regiones, con el riesgo de que las desigualdades se profundicen.

En la década de los años 80 y 90 del siglo pasado, los países en desarrollo tuvieron un crecimiento económico 30 por ciento superior al de las naciones industrializadas, mencionó Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento del Continente Americano del FMI. El paso se ha acelerado a velocidad de vértigo. En la primera década de este siglo el mundo en desarrollo creció a una tasa tres veces mayor que los avanzados, dijo, al participar en el décimo Encuentro Santander América Latina, organizado por el grupo financiero Santander y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Pronto, los países hoy en desarrollo representarán dos terceras partes del producto interno bruto mundial, anticipó. Esta es la única generación que ha asistido al cambio en la hegemonía económica del mundo anglosajón. En el futuro previsible, el mundo en desarrollo seguirá creciendo más que el mundo desarrollado, planteó.

Para América Latina –con excepción de México, atado a la débil economía estadunidense– se ha ampliado la perspectiva de crecimiento con el auge de las naciones en desarrollo, señaló Eyzaguirre.

Estamos, sí, frente a un cambio de hegemonía económica, pero también frente a un ciclo largo de precios altos de materias primas, comparable con el que ocurrió entre 1870 y 1920 en América Latina, que fue cuando Argentina se volvió uno de los países más ricos del mundo, planteó.

La recuperación económica en la mayoría de los países de la región se lleva a cabo a un ritmo desigual, según Ernesto Talvi, presidente del Centro de Estudios de la Relación Económica y Social de Uruguay. La región ha captado de capitales, pero sobre todo de carácter especulativo, añadió.

Antes de la crisis, dos de cada tres dólares que recibía Latinoamérica eran de inversión extranjera directa. La relación, añadió, se ha invertido. Ahora, dos terceras partes de los flujos de capital a la región son de dinero caliente, inversión en instrumentos financieros para aprovechar tasas de interés mayores a las de los mercados desarrollados.

En América Latina, la región con la peor distribución del ingreso del mundo, la recuperación económica se está dando con gran desigualdad social y existe el riesgo de que las brechas sociales se ensanchen y que la desigualdad se profundice, consideró.

Opinó que en los siguientes años en los países latinoamericanos va a haber una enorme presión social por mejorar la distribución del ingreso, lo cual tendrá una expresión política. Hay y habrá un enorme incentivo político por este tema, porque los grupos más afectados por la desigualdad del ingreso son numerosos.

El especialista añadió que si no hay en la región políticas de redistribución inteligentes, puede darse la paradoja de que la actual bonanza generada por los altos precios de materias primas que son exportadas desde Latinoamérica termine por debilitar las bases para que mejore la distribución del ingreso.

Enrique V. Iglesias, titular de la Secretaría General Iberoamericana, mecanismo creado por países de América Latina, España y Portugal, consideró que en este momento, cuando la región se beneficia de los ingresos por materias primas, se debe impulsar un debate sobre el papel que debe tener el Estado en mejorar la distribución del ingreso.

El Estado actual en la región no responde a los desafíos; hay que reformarlo para hacerlo más eficiente y resolver el tema entre el papel del Estado y el del mercado. Que el mercado cree riqueza, pero que el Estado contribuya a distribuirla mejor.