Opinión
Ver día anteriorSábado 11 de junio de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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México SA

Carstens en pos del FMI

Pirotecnia sin pólvora

Sexto gasolinazo al hilo

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El candidato mexicano a la dirección del Fondo Monetario Internacional, Agustín Carstens, pidió al FMI un nombramiento basado en los méritos, durante una visita a India en la que jugó la carta de las aspiraciones de los países emergentes frente a la favorita Christine Lagarde. El plazo de candidaturas concluyó la medianoche del viernes. En la imagen, acompañado del ministro de Finanzas indio Pranab Mukherjee, ayer antes de una reunión en Nueva DelhiFoto Reuters
E

n Los Pinos y en la Secretaría de Hacienda están locos de contento, porque el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, acumula apoyos estratégicos, como les llaman, para ocupar la silla principal en el Fondo Monetario Internacional. A su vez, el doctor catarrito hace pública su emoción y modestia al confesar que es el candidato idóneo de los países emergentes, toda vez que tengo las características, los méritos y la experiencia para ocupar este puesto.

¡Felicidades!, pero, onanismo aparte, Calderón, Cordero y el propio Carstens confunden la magnesia con la gimnasia: lo que cuenta en el FMI a la hora de elegir director-gerente no es el arrasador carisma que sin duda alguna tiene el doctor catarrito ni el número de países que apoyen la causa, sino el poder de voto de las naciones que lo integran, o si se prefiere el peso específico que tienen a la hora de tomar decisiones (y éstas se toman con base en el circuito de dependencia al que pertenezcan), y en este sentido México y sus apoyos estratégicos están infinitamente lejos de siquiera rozar el porcentaje requerido, independientemente de que el guiso parece estar cocinado para la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde.

Agustín Carstens no se equivoca cuando recuerda que las llamadas economías emergentes no están muy lejos de representar el 50 por ciento del PIB mundial y que, por lo mismo, deben tener mayor voz en el organismo financiero, pero si lo hace al suponer que esta característica resulta más que suficiente para, en su representación, entronarse en el Fondo Monetario Internacional, no sin anotar que la idílica llegada del actual gobernador del Banco de México a la silla principal del FMI representaría un gran salto hacia atrás para los intereses de esas mismas economías emergentes, pues el doctor catarrito es infinitamente más fundamentalista que el cachondo Dominique Strauss-Kahn, en lo que a tesis económicas se refiere.

Días atrás, la Secretaría de Hacienda emitió un eufórico comunicado, por medio del cual informaba a sus súbditos mexicanos que el multicitado doctor Carstens sumó el apoyo de 12 países de América Latina que, en el marco de la asamblea de la Organización de Estados Americanos, dieron su respaldo a su candidatura para dirigir el FMI. También se mostró complacida, porque España ha definido que lo apoyará, en tanto Estados Unidos reconoció el talento del candidato mexicano al que ubica como creíble para encabezar el FMI (léase una palmadita en la cabeza del susodicho”.

Qué bárbaro: 12 países latinoamericanos apoyan al doctor catarrito. Maravilloso. Lástima que su poder de voto no alcance ni para el menor de los cargos en la estructura del FMI. Ese número de países apenas representa 6.5 por ciento del total de naciones con asiento en el FMI, y el 2.57 por ciento de la votación. Belice, Bolivia, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela han comprometido su voto (siempre según la Secretaría de Hacienda) en dicho sentido.

Aun en el supuesto de que Argentina, Brasil y Chile se sumaran a la candidatura del doctor catarrito, nada se lograría, pues estos tres países, junto con los que supuestamente ya se pronunciaron a su favor, elevarían, por decirlo así, el poder de voto a 5.53 por ciento. Y en el caso que España pasara del dicho al hecho aumentaría a 7.16 por ciento. Obvio es que hay que agregar la propia participación de México (1.47 por ciento), con lo que el total idílicamente pasaría a 8.63 por ciento. Esa es la realidad, no el eufórico pronunciamiento de la Secretaría de Hacienda. Ya entrados en gastos, si América Latina y el Caribe votaran en bloque por la candidatura del susodicho, acumularían 8.05 por ciento del poder de voto.

México ocupa la segunda posición latinoamericana en poder de voto, con 1.47 por ciento. Brasil es el número uno, con 1.72 por ciento, y en el tercer escalón se encuentra Venezuela, con 1.09 por ciento (4.28 por ciento en total), pero todo indica que el gobierno de Dilma Rousseff tiene planes propios.

Carstens, igualmente eufórico, viajó a India para intentar el apoyo de ese país a la hora de elegir director-gerente del FMI. Como en el caso de Estados Unidos, allá también le dieron su palmadita en la cabeza. Nada amarrado, pero aún en el lejano caso de que esta nación le brindará su apoyo el poder de voto conjunto (todas las naciones citadas en pos del doctor catarrito) llegaría a 10.97 por ciento.

Estados Unidos no sacrificará su relación con la Comunidad Europea para sacar adelante la candidatura del modesto gobernador del Banco de México. Ni de lejos. Por muchas sonrisas de Hillary y apapachos de Obama –ambos igualmente ficticios–, los vecinos del norte mantienen, más sólida que nunca, su tesis del patio trasero. Así, 16.78 por ciento del poder de voto que tiene el gobierno estadunidense (y Canadá a su lado, con 2.56 por ciento) no será para el doctor catarrito. (Si algún ocioso se interesa por saber qué poder de voto tiene cada uno de los países que integran el FMI, favor de consultar www.imf.org/external/np/sec/memdir/members.aspx).

Ayer concluyó el plazo de inscripción de candidatos para ocupar la plaza vacante de director-gerente del Fondo Monetario Internacional. Al finalizar junio el organismo divulgará el resultado, mismo que no será precisamente favorable para Agustín Carstens. El único riesgo que corre la ministra Christine Lagarde (con el apoyo de la Comunidad Europea, Estados Unidos, China, más sus respectivos satélites) es que el aparato de justicia de su país decida iniciar una investigación en su contra por presunto abuso de poder. En el caso de que eso suceda, la señora tendría que dedicarse a otras cosas, pero ello no es sinónimo de que el doctor catarrito llegue a la silla principal del FMI. Y no es que lo diga un mortal, sino que así aplican las naciones altamente desarrolladas su democrático peso e influencia en los organismos internacionales por ellos creados.

Las rebanadas del pastel

En fin, Calderón, Cordero y Carstens son felices jugando a la pirotecnia sin pólvora, pero dentro del país no desperdician ni un minuto de su tiempo, porque a partir del primer segundo de este sábado se oficializó el sexto gasolinazo consecutivo del año. Lo mejor del caso es que el Banco de México celebra que en México se registra una caída histórica de precios.

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